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La lectora mexicana que se enamoró de Trujillo

Corría el año 2009 y yo tenía una columna en la web noticiastrujillo de Maribel Moreno y Carlos Gonzales. Gentilmente, ellos me permitieron publicar cada lunes la sección que denominé Irredento Urbanita, con mi nombre, Valery Bazán Rodríguez, como subtítulo.

De tanto escribir, las historias fueron creando sus propios caminos, encontrando destinos que nunca imaginé. Llegaron a México, creo que a Monterrey, o creo que no quiero buscar la ciudad exacta para proteger en algo la identidad de la lectora mexicana que comenzó a escribirme agradecida y admirada por las historias que contaba. Como dije alguna vez, mis columnas eran ficticias, unas, y reales, otras. A Bianca le gustaban todas.

Pero mi vida parecía aburrida comparada con la peripecia de existencia que ella tenía. Casada, ejecutiva, con una amplia cultura general, amenazada, y, finalmente, exiliada en un país pequeño de Europa. Su historia era tan grandiosa como increíble. Luego de decenas de mails, dejé de saber de ella, y ese espaciado en la comunicación terminó siendo definitivo. No sé si era tu nombre real, no sé si exististe, pero gracias Bianca por tus mails y por hacer de cada columna, un reguero de mails  en el que dialogábamos sobre los temas que tocaba en Irredento Urbanita. Gracias, allá donde estés.

Esta es uno de los mails que me escribió en la época que charlábamos con cierta fluidez. Yo en Barcelona, ella en Monterrey.

 

Valery:

Una delicia la columna de esta semana. Gracias por permitirme tocar un poco de tu vida, detalles maravillosos que te forjaron como el hombre que hoy eres. Creo entender el origen de la sensibilidad que te caracteriza.

Debe ser una experiencia excepcional, la formación que da una ciudad pequeña, que te permite caminar por senderos seguros. El poder convivir con todo tipo de personas, lejos del escrutinio social.

Trato de visualizar cómo debe ser tu familia. Imagino a tu madre una matriarca algo dura con los extraños pero consentidora con sus hijos, siempre dando el mejor cuidado y atenciones a su prole. Tal vez tu padre un tanto testarudo pero lleno de amor y protección para la familia.

Me encanta la forma en que narras pequeños detalles personales. Me has hecho conocer un poco tu entorno. Te envido Valery. Que afortunado has sido, has tenido una riqueza que no se logra con nada, solo con la fortuna del lugar que te toco nacer.

A veces añoramos cosas materiales, reconocimientos, sin darnos cuenta que somos tan afortunados. Tú lo eres, te lo aseguro. Pensarás: – “¿donde está la fortuna de la que habla?” Valery, tienes una familia maravillosa, tus padres aún contigo, no importa cuánta distancia física haya. Esa amada familia esta a segundos de ti, siempre a tu lado. Ellos siempre te darán: consuelo, consejos, juicios sin malicia, apoyo moral, cariño incondicional, y mucho más que yo no puedo decirte porque lo desconozco. Por ello te tengo esa envidia, pero es de la buena, esa que no te quita nada. Solo me llena los sentidos de un conocimiento nuevo que me hace sonreír. Un gran abrazo querido Valery.

Por favor dime cómo son tus días, ¿ya has tomado tus días de vacaciones?

Por mi parte te diré que en mi país pasamos momentos críticos, encima de la dura crisis económica que nos aqueja mundialmente. El alza del dólar que ha hecho que nuestra moneda se vaya en picada a la pérdida. Hoy tenemos un brote endémico de una mutación de “influenza porcina”. El país se ha declarado en aleta tal, que ha detenido operaciones de todo tipo, escuelas, Universidades, guarderías infantiles, cines, teatros, museos, espectáculos. Todo se encuentra cerrado, las calles lucen vacías, pocos vehículos circulan por las avenidas. Las pocas personas que osamos salir, lo hacemos con cubre-bocas.

Se cuentan por miles los infectados en todo el país, hay más de trescientas muertes registradas oficialmente, aunque extraoficialmente se habla de muchas más personas que ya han perdido la vida por este mal. Lo más alarmante es que México no cuenta con los antivirales suficientes en caso de que el mal siga avanzando.

En México tenemos una costumbre que ha hecho fácil el contagio. Es que acá tenemos la costumbre de saludarnos de beso. Hoy pensaba a cuantas personas saludé ayer, mi pensamiento se detuvo cuando llegue a 24. Te daré una idea de nuestra costumbre. Nos besamos al llegar al trabajo, cuando encontramos en el banco a un amigo que vimos hace unas horas. Al presentarnos a alguien. Cuando llegamos a una reunión, obvio que todos los presentes nos conocemos, así a cada persona que vamos acercando nos saludamos con un beso en la mejilla. Es una costumbre muy arraigada en todos los ámbitos sociales. Hoy día tenemos la recomendación de abstenernos de hacerlo, pero nos es difícil eludirlo.

Escuché que algunas personas de otros países que estuvieron vacacionando en las playas del Caribe Mexicano, se encuentran en sus países con el mal que adquirieron acá.

Espero que el mal se pueda detener con las medidas precautorias que se están ya tomando. Porque si esto sigue, optaré por irme a mi rancho jajaja… Solo broma para aligerar el momento.

Y para no perder esta costumbre mexicana: Te doy un beso con cariño.

Escríbeme por favor, no seas perezoso, tampoco dediques tanto tiempo en ello, solo escribe ideas de primera intención, siendo tu mismo. Siendo el Valery que creo conocer, el amigo a distancia, que tengo la osadía de interpelar de vez en cuando jajaja… más abrazos acompañados de mi sonrisa para ti.

Espero recibir unas cuantas líneas tuyas muy pronto.

Un fuerte y efusivo abrazo.

Bianca

 

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