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El dolor y la literatura
Trujillo Beat

El dolor y la literatura: El ahogado más hermoso del mundo (segunda y última parte)

En el cuento del mismo nombre, Gabriel García Márquez crea un personaje central que carece de vida (por lo tanto no tiene ninguna acción en la trama), sin embargo determinará el destino de la aldea costeña.

Unos niños que jugaban en la playa notaron, de pronto, que había un bulto que arrojó el mar. Era una persona. Cuando la población toma conocimiento, preparan los funerales. La belleza del difunto cambia la agenda, a tal punto que alguien debe asumir la paternidad y maternidad para que no sea sepultado en orfandad. Siguiendo esa dinámica, personas más jóvenes dicen que son sus hermanos, primos, sobrinos. Los preparativos les hace notar que las casas están feas; los caminos, descuidados. Las pintan, adornan con flores la ruta por donde pasará el difunto.

Cuando regresan comprueban que Esteban ya es de ellos. Ya nada será lo mismo. Mas para perpetuar su recuerdo, todos pintan sus casas, crean jardines. Creo que es una ficción con ribetes de un Cristo. Esteban marca un antes y un después. La muerte también es una forma de nacer. Existe un principio en sociología, Todo caos crea un orden. Esteban llegó pero nunca lo supo, pero fue suficiente para que la población lo honrara a tal punto que los viajeros conocieran al pueblo con el nombre de Esteban. La muerte, única verdad, ha hecho posible la unión, la solidaridad.

Todo pueblo aguarda un mesías, es decir un Esteban.

Artículo de César Chambergo Rojas

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