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Trujillo Beat

“Todos tenemos diferentes incendios, momentos para arder y momentos para disfrutar de ser una pequeña humareda”. Lizardo Cruzado, psiquiatra, poeta

Lizardo Cruzado es psiquiatra y poeta. Estuvo presente en un recital en la 7ma Feria Internacional de Libro de Trujillo – FILT 2018. Ha publicado solo un libro de poemas “Este es mi cuerpo” (Camión editores), considerado uno de los libros más importantes de poesía en los últimos veinticinco años.

Lizardo Cruzado es un poeta que tuvo una fugaz aparición en la escena literaria peruana, pero no por ello pasó desapercibido. Desde muy pequeño empezó a escribir y desde ese entonces, hasta rozar los comienzos de la adultez, produjo creaciones que merecían ser expuestas al público en general. Es así que nace su único libro de poesía “Este es mi cuerpo”, marcando así, un hito en la escena cultural trujillana y peruana.

Distintas personalidades como Javier Sologuren, Blanca Varela, entre otros, elogiaron sus creaciones; dotando, además, de distintos reconocimientos a su obra literaria.

Lizardo Cruzado ahora es doctor en medicina, especializado en psiquiatría. “Dejó”, por así decirlo, la poesía para dedicarse a las ciencias de la salud, dando un golpe y dejando en shock a la atmósfera literaria de ese entonces, aunque él refiera que, en realidad, nunca dejó de escribir. Aprovechando su paso por Trujillo, aceptó, amablemente, una entrevista con Siente Trujillo, donde, en una charla interesante y entretenida, nos explica el por qué de los hechos acontecidos, además de futuros proyectos que nos llenan de expectativa.

El único libro de poesía que ha sido publicado bajo tu nombre es “Este es mi cuerpo” …

En el año 96.

Usted tenía 20, 21 años…

Había cumplido 21 años.

¿Cómo es que surge la idea de publicar este libro?, siendo el único que has publicado

Bueno, en realidad, esto fue una iniciativa de Tomás Ruiz, que en paz descanse. Intenso animador cultural que tuvo la iniciativa de publicar a mucha gente joven de aquella época de aquí, del norte peruano; y él me propuso recopilar los escritos que yo tenía y que salieran a la luz, y fue así como se plasmó este libro. No fue una idea mía, si no fuera por él, aún seguirían inéditos esos textos.

¿Pero usted sentía la necesidad o quería que se publiquen?, porque en varios de los poemas de “Este es mi cuerpo” y sus declaraciones en general, denotan que ese no era su afán…

Es que esos poemas habían sido escrito en los años de mi adolescencia, y cuando aparece el libro yo estaba en la universidad, estaba estudiando medicina, y era un momento de mi vida en que estaba iniciando una parte de mi periplo vital. Ya no era el chiquillo muy jovencito que había trajinado esos versos, y estaba en un momento de búsqueda y encuentro de mí mismo, de la vida adulta. Juntar esos versos y sacarlos a la luz fue como quemar mis naves, era algo simbólico, dejaba atrás un momento, una etapa, y tocaba avanzar con lo que la vida traía.

En ese transcurso que menciona, de su adolescencia, usted empieza a escribir desde los 15…

En realidad, el primer poema escrito en ese libro es de cuando tenía 12 años.

Y empieza a ganar distintos concursos…

Aquí, en esa época, había un concurso literario patrocinado por el suplemento Lundero del diario La Industria, que tenía mucha acogida, renombre, entre la gente joven que tenía aficiones literarias, y tuve la suerte de salir ungido en algunas ediciones de este premio.

Personalidades como Blanca Varela, Javier Sologuren y Antonio Cisneros eran jurado…

Era un jurado de mucho fuste, había la suerte de que la señora Maria Ofelia Cerro podía convocar a figuras de ese nivel como los que has mencionado. Eso, de alguna manera, daba un cariz consagratorio al que obtenía un premio de esta envergadura.

Javier Sologuren escribió sobre tus poemas: “(…) sus poemas últimos revelan a un poeta cuya madurez podrá llevarlo a creaciones difíciles de imaginar. Pero evitemos los ditirambos por más merecidos que sean, pues pueden ser más dañinos que provechosos.” ¿fueron, estos calificativos, Lizardo, más dañinos que provechosos?

Para mí no, pero a algunas personas les incomodó ese entusiasmo, esas frases laurearías; y en algún momento percibí una sutil, discreta tirria hacia este chiquillo, muchachuelo, agrandado, y que se creía, para ellos, que yo era un individuo ufano, petulante, cuando en realidad, no…. (risas)

También un personaje que ha tenido bastante influencia, y que se ve atraído hacia tus escritos es Beto Ortiz…

Claro, él vino a Trujillo. Siempre ha estado interesado en la Literatura, él escribe de hecho. Y en esa época trabajaba en una revista limeña, entonces le mandaron, le leyeron algunos de mis versos y le interesó; vino y me hizo una entrevista, en ese entonces yo tenía 15 años.

¿Se forja ahí una amistad con Beto? Dado que, además, él escribe el prólogo de “Este es mi cuerpo”.

Claro, mantuvimos, en aquella época, alguna amistad. Él se ofreció, muy amablemente, a escribir el prólogo y yo se lo agradecí bastante. Un prólogo bastante gracioso que le daba un clima distinto.

Le dedicas un poema, además, en “Este es mi cuerpo”, “Indigestión contemplando el ocaso” …

Claro, a él y al amigo suyo que le había pasado la voz de mis poemas.

¿La amistad se sigue conservando, o ya se ha perdido en el tiempo?

Muy a la distancia porque él salió del país durante varios años. De vez en cuando nos comunicamos, pero con menos asiduidad que en ese entonces.

Respecto al ámbito de tu poesía en sí, eres, y nadie que conozca tu obra tiene duda de ello, que eres muy bueno en la creación poética…

Ah, muchas gracias. (risas).

¿Pero, en realidad fue la medicina tu verdadera pasión?

No, son dos vocaciones que están hermanadas en mí, como es ineludible citar a Luis Hernández, o al mismo dios Apolo. En realidad, no son opciones contradictorias porque en la medicina yo he escogido la rama más ligada a la vida anímica, al aspecto humano del ser, que es la Psiquiatría. No hay una oposición entre ambos.

Entonces, no consideras, en todo caso, que abandonaste la Literatura…

Es que, sinceramente, yo no me considero un escritor formal, establecido, dedicado a una carrera literaria. Yo gusto considerarme un diletante de la poesía y yo escribí mi primer libro desde la perspectiva vital de un adolescente. Como decía ayer, un poco en broma, he tenido una prolongada adolescencia; y en este nuevo momento al que he llegado quizá tenga otras cosas que decir. Es un proceso donde uno tiene que vivir, sopesar sus experiencias vitales, y a partir de ellos, a mi manera, poder aflorar algún tipo de reflexión poética, que, en buena hora si gusta a alguien. Al final uno escribe las cosas que le gustaría leer. (risas).

Allá en los años noventa, recuerdo que algún joven, como yo lo era, me dijo: Nunca dejes de escribir. Y bueno, digamos que estoy recogiendo esa especie de encargo que estaba ahí pendiente.

Entonces, sigues escribiendo.

Bueno, justamente, a fines de este año, espero que salga a la luz una nueva recopilación de mis poemas.

En realidad, para los que han leído “Este es mi cuerpo” y tienen una noción de su historia, resulta chocante que un adolescente prometedor, y con tal calidad literaria, haya tenido este “corte” en su trayectoria por las letras y, tal vez, hasta tiene esta similitud, con el poeta francés Arthur Rimbaud.

Claro, pero él sí no volvió a escribir. (risas). Y de hecho murió más joven.

Y hasta lo han catalogado como el Rimbaud peruano.

(risas). No, eso es excesivo, pero lo agradezco. La noticia es que nuevamente vamos a volver a publicar y estaré muy complacido de que, algunos amigos míos, que gustan de lo que escribo puedan recibir estos textos con el afecto que han sido escritos.

Es confirmado entonces que va a sacar otro poemario.

Ah, sí, de todas maneras. Sin duda.

Ya en lo que refiere a tu paso por las letras, y tu carrera consolidada que es la medicina, o la psiquiatría específicamente, ¿cuál es la relación que has encontrado entre esta dicotomía de poesía y medicina?

Bueno, la psiquiatría te permite, como alguien dijo, asomarte a los paisajes del alma. Es una perspectiva cautivante, el poder asomarte a la intimidad mental del ser humano, y a través de esa perspectiva múltiple, asomarme también a mi propia interioridad. Esa es una perspectiva enriquecedora, en lo literario y médico. De hecho, como psiquiatra yo también escribo, tengo varios artículos científicos publicados en diversas revistas médicas de la especialidad, entonces no es tan cierto que yo haya dejado de escribir. (risas). He cambiado un poco de registro nada más.

¿influenció, de alguna forma que tú hayas encontrado, la poesía en tu carrera actual o viceversa?

La sensibilidad del creador, del artista influye muchísimo en la sensibilidad del psiquiatra, sin duda; y la variopinta multitud de seres y de configuraciones del humano enriquecen, también, el bagaje y conocimiento del artista. Se da, entonces, esta especie de reflejos continuos y múltiples en estos dos ámbitos de mi vida profesional y creadora.

¿Qué es lo que te ha enseñado tu carrera como psiquiatra, o cuál es la percepción que tienes ahora, en general, de las personas?; porque, antes de que ejerzas esta ciencia, y me he guiado por tu poemario, tenías una visión de la gente y la vida, bastante peculiar. Pero ahora, que ya estás consolidado como psiquiatra, ¿cuál es tu percepción de la vida, de las personas, y su actuar en el mundo en sí?

Hay una frase que puse como encabezado, cuando tenía un blog, y dice: “¿Qué es la razón? Es la locura de todos. ¿Qué es la locura? Es la razón de uno”. Claro, cuando tú empiezas a conocer al ser humano desde la perspectiva de lo psicopatológico y lo psiquiátrico, te das cuenta que la línea que demarca la frontera entre la normalidad y la locura, no es un límite preciso. (risas). Es un límite muy difuso y por muchos momentos inexistente.

Trujillo influye mucho en tu creación literaria, pero también influyó bastante Lima, porque en “Este es mi cuerpo” referencias bastante esta ciudad.

Sí, escribía sobre Lima sin conocerla. (risas). Yo miraba las noticias, y aparecía en todas partes.

Al llegar a Lima y conocerla, ¿era igual a lo que habías escrito sobre ella?

Bueno sí, efectivamente era como lo había escrito. Sí había ido, pero no en la época en que escribí, después de escribir voy y sí, efectivamente era tal y como decían las noticias. (risas). Fui y me quedé, porque allá hice la especialidad, y, de hecho, ahora, algunos elementos de la ciudad se reflejan en los escritos, pero ya desde una perspectiva más tangible y vivida. Lo otro era una imagen proyectada de la televisión, prensa, que es una imagen muy segmentada de la realidad.

Ya, ahora en nuestros días, ¿qué significa para ti “Este es mi cuerpo”?

Un momento de mi derrotero vital. Los versos escritos por un adolescente.

¿Ves mucha diferencia con ese adolescente respecto a lo que ya eres ahora?

Espero que sí. (risas). Si no sería deprimente.

Obviamente se denota cierta madurez, pero como dices, sigues escribiendo. ¿No has comparado, tal vez, tus últimos poemas y escritos que has hecho con los de “Este es mi cuerpo”?

Bueno, hay una voz que permanece, porque al final, es la misma persona, pero con la diferente perspectiva que te da los años, las cosas vividas. En realidad, los poemas de “Este es mi cuerpo” no los leo hace mucho tiempo. No he vuelto a abrir ese libro. (risas).

¿Hace cuánto tiempo calculas no lees los poemas de “Este es mi cuerpo”?

Desde hace más de dos décadas, prácticamente. Y cuando publique lo otro también voy a dejar de leerlo. (risas). Como una cábala.

Hoy por hoy, ¿quién es Lizardo Cruzado?

Un hombre que está empezando a envejecer.

¿Qué edad tiene ahora?

42.

Y ya está empezando a sentir los primeros vestigios de la vejez…

Hay una frase graciosa que dice que, si después de los 40 permaneces un día y no te duele nada, es porque ya estás muerto. (risas).

¿La muerte es un tema en el que piensa mucho?

Ah, claro, inevitablemente. Es parte del trabajo que uno hace. El sufrimiento, el dolor y la muerte son las únicas cosas que son patrimonio de todos los seres humanos. Todos vamos a sufrir, todos vamos a sentir dolor y todos vamos a morir. Es parte ineludible de toda existencia humana. En el trabajo psiquiátrico forma parte del intercambio, terapia, y todos los ámbitos en los que se desenvuelve el quehacer, sin duda.

En “Este es mi cuerpo”, hay distintos tópicos que usted toca, pero uno de los que resalta la vida y la muerte, por ejemplo, aquí, su poema dice:

 

Poema

 

Morir

Es ponerse a dormir

y

empezar a podrirse.

 

Vivir

Es

Ponerse a despertar

Y

Empezar

a podrirse

 

Uy, no me acordaba de ese poema. (risas).

¿Recuerda en qué circunstancias nace este poema?

No tengo tan buena memoria. Me acuerdo que ese poema es, quizás, de la época preuniversitaria, porque una chica me dijo que le había gustado. (risas). Por eso es que me acuerdo de ese poemita.

En declaraciones, antiguas, usted manifestaba que era como una cabeza de fósforo…

Ese era un poema.

Claro, el que voy a leer…

Poema

Como diminuto incendio de cabecita de fósforo

Que dura sólo cinco centímetros

Y que no tiene derecho ni a víctimas ni a bomberos

Ni a titulares

Ni héroes

 

Me siento

 

Pero seguramente

Se dirá

Que la chispa enciende la pradera

 

Pues entonces

Como fósforo calcinado carbonizado

Negrito todo

Perdido en medio de fuego abrasador

Me siento

 

Me siento

A esperar mi incendio.

 

¿Aún se siente usted como esa cabecita de fósforo o ya incendió la pradera?

(risas)

Todos en algún momento nos sentimos así. Todos tenemos diferentes incendios, momentos para arder y momentos para disfrutar de ser una pequeña humareda.

El poemario tiene, no muchos, pero poemas bien remarcados hacia sus padres. Y, creo, el poema más conocido es el “M.M”.

Claro, y para mucha gente es el único poema que he hecho. (risas).

¿Cuál es la historia de este poema?

Bueno, en realidad a mí Marilyn Monroe me impactó desde que yo era un niño. Me acuerdo que leí en La República su historia y cómo había muerto tan joven, trágicamente. Y desde chiquillo yo tenía una fotografía ahí guardada, en ese tiempo no tenía internet, entonces teníamos que recortar de la prensa. Y, obviamente, la madre de uno es una figura totémica, potente, intensa, poderosa. ¿Cómo se hermanan ambas en un poema? Es un misterio de la creación. Habrá que ponerse a analizar.

Dedicas, de igual manera, un poema a tu padre. Ellos influenciaron bastante tu creación literaria…

Ah, pero por supuesto. En toda mi vida, en todo lo que he llegado a ser está la impronta de ellos, sin duda. En este nuevo libro hay poemas dedicados e inspirados a las personas de mi entorno, en este caso mis padres.

Para ya ir terminando esta entrevista, voy a leer el último poema de “Este es mi cuerpo”, que, desde mi perspectiva, tal vez es el que más carga emocional posee. Dice:

YA NO le tengo miedo a lo que temía ayer

Sino que temo a lo que

Me aterra hoy

Mi temor es ser como era

Ayer

Mi pavor es hoy vivir como viví

Pues he estado siempre perdido en

Medio de laberintos de Nada

Y desiertos de Todo

 

Hoy tampoco tengo miedo

De tener miedo:

Soy un hombre y eso es espantoso

 

No me importa en absoluto lo que escribo

Sé que puedo borrar todos mis versos

Sé que puedo no escribirlos y

Seguir creyendo que cualquiera

Nació para escribirlos

Y sólo yo para borrarlos

Sé que estoy solo

Que no poseo amigos ni enemigos

Y por eso le he advertido ya a mi sombra

Que vanamente trata ella de hacerme compañía

 

Cierto es que no estoy en paz con mi conciencia

Pero sucede que yo tengo la razón y

Mi conciencia se equivoca

 

He pecado ante la lluvia y ése

Es mi delito

He derramado todas mis lágrimas y

Ésa es mi alegría

 

He llegado hasta aquí y

No sé cuál es mi destino

 

Apenas me resta decir

Que el mar es un escupitajo

La Tierra en su órbita girando

Una pedrada

Y el cielo míseramente una bolsa plástica celeste

 

En todo caso

Quien quiera desmentirme

Que me busque

Voy en dirección del viento como

Viajan la hojarasca y las galaxias

 

Nadie podrá encontrarme nunca

Tal vez yo vuelva entonces

Para reconocer que estuve equivocado

-si lo estoy-

Pero ahora

Sin más futuro que siete míseros renglones

Sé que estoy solo

Sé que mi amor es un faro que naufraga

Y que no es el miedo mi destino

Sino la batalla contra el miedo

Pues soy un hombre

Y eso es espantoso.

 

Qué bonito…

¿Se acordaba se ese poema?

Sí me acuerdo, porque esos dos o tres poemas finales los escribí al final de todo el conjunto, como un cierre; por eso es que se percibe una atmósfera algo distinta. Ya no es el chiquillo de los poemas juguetones, irónicos, sino alguien que se está asomando al inicio de su vida adulta, y, de hecho, la promesa se ha cumplido, ¿no? He vuelto. (risas).

¿Sigue creyendo que usted es un hombre y eso es espantoso?

Todos los somos, todos los somos. Hay una enorme porción de espanto en el hecho de ser humano.

“Este es mi cuerpo” tiene cerca de 200 páginas, ¿esperamos la misma cantidad para su próximo ejemplar?

No sé cuántos poemas hay en el primero, pero en este van a haber un mínimo de 100. No me gustan los libros finitos. (risas). Se ven tan…

Tan débiles.

Tan débiles, tan vulnerables. Mínimo 100, y se llamará: “No he de volver a escribir”.

“No he de volver a escribir”, pero obviamente, no es un presagio, cierto…

Ahí se verá el porqué. (risas).

Muchas gracias, Lizardo.

Muchas gracias a ti, encantado de conversar contigo.

* Entrevista de nuestro colaborador José Cieza. Fotos: Anthony Ibáñez Carranza

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