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“Todos los personajes se llevan algo de ti y algo de ellos queda en ti”, Pablo Poletti, actor

Participante en el III Festival de Monólogos, Pablo Poletti presenta una extensa labor como actor y docente en prestigiosas instituciones como Universidad Privada del Norte, Organización Miss Perú La Libertad y en el Colegio American School.

Hay un antes y un después en la vida de todo actor y la de Pablo Poletti, no es la excepción. Antes de subir a los escenarios, Poletti era el niño tímido de la clase que soñaba con salir a las tablas. Su pasión lo convirtió en un destacado alumno de la Escuela Superior de Arte Dramático “Virgilio Rodríguez Nache”; pasó a interpretar personajes de importantes obras como “Sófocles”, “Bodas de Sangre”, “El Último Papel”. Este último, en donde dio vida al legendario Richard Burton, se quedó con él para siempre. Desde ahí su gusto por la etiqueta y protocolo, esto le ha permitido desenvolverse durante trece años formando modelos que desarrollen, a lo que él llama, una “belleza integral”.

De vestimenta siempre pulcra y con un  buen sentido del humor, Poletti asegura que llegó a conocerse gracias a la actuación, labor que ama; además promete incursionar en el mundo del cine.

¿Siempre quiso ser actor?

Sí, siempre estuve seguro. Uno siempre sueña cuando es adolescente, niño, y yo soñaba ser actor, solo que me daba vergüenza decir que quería ser actor. Empecé a tomarlo en serio y perfilarme a partir de cuarto año de secundaria.

¿Por qué verguenza?

Porque era muy tímido, era extremadamente tímido y me daba vergüenza decirlo porque se entiende que el actor es una persona con mucha personalidad, seguro de sí mismo y por ese tiempo yo era todo lo contrario y el teatro me ayudó a conocerme mejor, a ser mejor persona; porque en la medida que uno se conoce mejor y se propone cambiar ciertas cosas, ser tú mismo, te permite aportar algo y encontrar un porqué y un sentido a tu vida.

¿Cuándo ingresaste a la Escuela Superior de Arte Dramático “Virgilio Rodríguez Nache”, fue difícil desenvolverse?

No, porque yo era tímido antes de conocer el teatro, siempre yo les digo a los jóvenes que hay un antes y un después cuando tú experimentas el hecho de estar en un escenario. Una cosa es que te vea un público pequeño y una cosa es que te vea un público más amplio. Si uno lo canaliza de una manera positiva, ya te enfrentaste a un monstruo que se llama el ridículo, a ese miedo. Nosotros nos cuidamos mucho porque tenemos miedo a que nos vean ridículos, a que se rían de nosotros; entonces cuando ya sales a un escenario y haces algo, ya lo aplacaste.

¿Cuál fue la primera obra en la que usted participó?

La primera me permitió afirmarme que estaba en el camino correcto. Se llamó “Memoria de emociones”, la recuerdo mucho porque gran parte de la historia fue imaginación mía y del resto de mis compañeros. Fue un trabajo muy bonito que conmovió bastante al público.

¿Cuál era el tema?

Era un hombre que llegaba a un teatro abandonado y se encontraba con sus recuerdos en el circo debido a que en una de sus funciones había quedado sin movilidad en las piernas; hay un momento mágico en el que puede caminar, correr, pero es solamente un momento y después esa magia se va yendo.

¿Usted fue el personaje principal?

Sí, yo lo interpreté. No tenía nombre, lo llamaban el paralítico, trapecista.

¿Cuál ha sido el personaje que más le ha costado interpretar y por qué?

Yo pienso que hay personajes que te dan más lata en el sentido de que tienen más carga emocional; soy  un actor que piensa que todos los personajes son hermosos en poder representar. Yo no entiendo a un actor que puede decir que ha sufrido para hacer ese personaje, más bien gozo haciéndolos. Por ejemplo Edipo Rey, es un personaje con una carga emocional muy fuerte, pero no digamos que me hacía sufrir; todo lo contrario, para mí era rico poder hacer el personaje, pero sí me costó mayor esfuerzo físico como correr, dejar de fumar, debido a que el personaje, corría, lloraba, se enfurecía, tenía miedo.

Otro personaje que recuerdo es el de Leonardo de “Bodas de Sangre”, y un personaje que adoro es el de Richard Burton, “El Último Papel”, es un monólogo acerca de su vida, muy entrañable. Lo que sí considero es que todos los personajes se llevan algo de ti como actor y algo de ellos queda también. No es el hecho que existan personajes que se fueron para siempre, algo te enseñaron y algo se llevaron.

Un ejemplo

Richard Burton, un tipo que tenía todo para ser feliz, sin embargo no lo valoró. A veces nosotros somos autodestructivos; de pronto encuentras muchos problemas en algo que es sencillo y son cosas que se van quedando en uno.

Y qué se llevaron

Parte de la candidez que a veces tienes al ver la vida; a partir de un personaje te das cuenta que la vida no es tan cándida, ni tan bella como uno lo piensa… o de pronto quedarse conmigo el hecho de haber interpretado personajes como el aviador de El Principito; te hace aprender que hay que mirar bien a través de la mirada, como dice: “lo esencial es invisible a los ojos”.

Un actor interpreta varias personalidades…

Sí, el actor siempre está en busca de un punto clave que es la sinceridad. No hay mayor halago que te puedan dar como actor cuando te dicen “eres un actor sincero”. Ni siquiera que te digan espectacular, extraordinario, porque ese “estuviste” de pronto puede llevarme a que estuve sobreactuado. Yo, Pablo Poletti, es lo que quiero transmitir: naturalidad. Tengo un reto, que es hacer cine.

Usted también ha participado en la obra “El Último Papel”, en el cual representó a Trujillo en el “III Festival de Monólogos”. Coménteme la experiencia que tuvo.

La experiencia fue muy linda porque es un personaje que linda un poco con los extremos. Él, en todo momento está ebrio; ese estado etílico en el que se encuentra lo lleva a tener comportamientos extremos. Es el mismo personaje de Richard Burton que se presentó como “El Último Papel” o “El diario de un actor”.

Usted fue el único trujillano

Sí, fue también en Trujillo y vinieron actores de todas partes; especialistas en monólogos.

Su participación en “Danzas tradicionales de la Isla Indonesia”, le permitió un reconocimiento de la Embajada de Indonesia. ¿Qué tan buena fue la acogida?

Siempre que se presentan cosas que son novedosas, la gente lo recibe bien, se trabajó con teatro lleno. Igual la embajada de Indonesia fue bastante diplomática en darme un reconocimiento por haber participado.

¿Desde cuándo el gusto por la etiqueta y el protocolo?

Yo pienso que la formación de un actor tiene que ser integral. Hay actores que bailan, pero no son bailarines, pero es un actor que baila; hay actores que cantan muy bien y no son cantantes. Entonces a mí me ha interesado siempre que pueda estar preparado desde todos los ángulos y me empiezo a interesar por la etiqueta a través del personaje de Richard Burton.

Le ha marcado demasiado ese personaje

Sí, porque los  ingleses tienen una manera muy elegante de decir las cosas. Burton era un actor galés, me tocó interpretar una obra llamada “Dulce pájaro de juventud”. Entonces eran personajes que vestían bien, me comenzó a interesar la formación integral de un actor y por ahí nace. Después me di cuenta que hay mucha necesidad de enseñar el protocolo, porque yo parto de una premisa. La etiqueta y protocolo tiene como punto de partida el respeto hacia los demás y hacia la vida. No es solamente el cascarón de que te vistas bonito, que sepas utilizar un cubierto, eso se aprende, lo haces rápido; pero el hecho de poder guiar y formar a una persona a tener un respeto  hacia el resto, eso es cambiar la mentalidad.

Debido a esto llegó a entrar en el mundo del modelaje.

El modelaje es un tema que llegó a mi vida bastante inusual. Me involucro en esto ayudando primero a las candidatas a poder desenvolverse mejor a través de una entrevista y preparándolas en todo lo que es la expresión corporal para poder desenvolverse bien en una pasarela, poder conocer sus ángulos y aprender a posar; pero igual como yo les digo, la belleza es integral y es la razón por la cual estoy involucrado en certámenes de belleza. Para mí, cada candidata que llega es una oportunidad de formar a un mejor ser humano, porque la verdadera belleza es cuando es integral.

Uno ve un certamen de belleza y de repente ves a una candidata que no es la más bella pero tiene algo, es saber captar la empatía en los demás, es dar ese plus que te hace diferente del resto, porque imagínate en un concurso de belleza donde participan setenta, ochenta países y unas son más lindas que otras, cómo puedes encontrar tú esa diferencia, la vas a encontrar justamente a partir de esa belleza integral, son pocas las personas que lo entienden.

¿Qué es la belleza integral?

La belleza integral es la que tú has alimentado, tu espíritu de adentro hacia afuera, y se va proyectando y lo has alimentado en función a buenas lecturas, en perspectivas positivas de la vida, en función a tus buenos actos, todo eso te enriquece por dentro y hace que te irradie y te convierta en una persona extremadamente bella.

¿De qué manera se construye?

A través del autoconocimiento, y ahí entra el teatro. Tú no puedes negar cambios si es que no te conoces, entonces el teatro te da eso, mi primer trabajo como actor ha sido conocerme, conocer mis miedos, conocer algo que no queremos que se conozca y algo en lo cual difícilmente nos queremos atrever; darte un espacio con mirarte a un espejo, preguntarte si eres buena persona y creértelo. Cuando llegas a enfrentarte con esos demonios, es ahí cuando empiezas a crecer.  No hay otra cosa más importante que sincerarte contigo mismo, es el conocerte y en base a eso aceptarte o no aceptarte. Es tener la suficiente inteligencia y capacidad como para aceptar aquello que no puedes cambiar y tener la resolución y la valentía de enfrentar aquello que sí puedes.

Usted también  es docente de oratoria ¿qué es lo que debe tener un buen orador?

Un buen orador debe tener la capacidad de persuadir, debe ser empático, conocer definitivamente el tema que va a tratar pero por sobre todo debe ser alguien capaz de hacer que las personas sueñen y vean lo que tú quieres que vean en cada uno de tus palabras. Cuando tu veas que tu audiencia vea imágenes, ahí recién has logrado que las personas te crean el mensaje que tú les quieres dar.

¿Y cómo se maneja la expresión corporal en un escenario?

Nosotros somos personas que proyectamos energías. Un artista que no sabe proyectar su energía es un artista que no va a sobresalir en escena; y a la energía la proyectamos a través de tres puntos: la planta de los pies, la pelvis y el tórax. Eso es algo que todo artista debe manejar.

Para finalizar ¿qué tan importante es que se desarrollen los talleres artísticos en una institución educativa?

Te preparan para la vida, este colegio(American School) está apostando por el bachillerato internacional y todos aquellos que lo obtienen son colegios que le dan mucha importancia al teatro y a las artes en sí; entonces en la medida que el estado no entienda que el arte puede cambiar mentalidades y puede contribuir a que desarrolle nuestro país y que se pueda sembrar una mayor identidad en los jóvenes, siempre vamos a estar atrasados respecto a los países que realmente están interesados en dar mayor importancia a la enseñanza del arte.

Entrevista y fotos de nuestra colaboradora: Carmen Vásquez 

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