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“Siempre estoy involucrado en las cosas que están sucediendo en mi país”, Álvaro Portales, humorista gráfico

Conocido artista gráfico Álvaro Portales llegó a nuestra ciudad a participar del conversatorio “Arte político y derechos humanos” 

De gruesos anteojos, bigote poblado y vistiendo una camiseta negra, así lucía Álvaro Portales. El destacado humorista gráfico llegó esta semana a nuestra ciudad para formar parte del conversatorio “Arte político y derechos humanos”. La actividad se realizó la noche del jueves 21 de diciembre en las instalaciones de la Casa de la Emancipación-Fundación BBVA Continental ante una concurrida asistencia de público.

Siente Trujillo pudo conversar con él sobre su trayectoria en el mundo del humor gráfico político. Esta es la entrevista.

Soy ilustrador, humorista gráfico y caricaturista. Diseñador gráfico de profesión aunque no la ejerzo en su totalidad.

¿Cómo nació este vínculo con el arte gráfico?

De niño siempre he tenido bastante afición hacia el dibujo, llegado el tiempo, por una serie de circunstancias, terminé estudiando Diseño Gráfico. Realicé mis estudios en un instituto del Ministerio de Educación en el auge de las carreras técnicas. Al mismo tiempo, empecé realizando historietas, las historietas también tienen una conexión con el humor gráfico.

Se tiene entendido que ha laborado como humorista gráfico en varios medios impresos de Lima. ¿Qué le ha parecido esta experiencia?

Empecé a trabajar en un semanario casi cuando culminaba la carrera de Diseño Gráfico; en un semanario bastante chabacano llamado Chesu; allí estuve alrededor de tres años, luego en Perú 21, en Otorongo y en Trome, donde sigo en la actualidad.

Tuve la suerte de formar parte del grupo germinal del semanario Otorongo de Perú 21. Tuve la fortuna de trabajar a lado de Juan Acevedo, Alonso Nuñez y Eduardo. Allí fue mi punto partida para enrumbarme en el humor político, para después canalizar en lo que es mi labor actual.

Hace algunos años mencionó que el humor gráfico, practicado por la prensa de nuestro país, se centraba exclusivamente en los temas políticos en vez de buscar otros tópicos. ¿Piensa que continúa esta tendencia?

Lo dije en un tiempo en que el humor era muy dependiente de los medios de comunicaciones, prensa escrita; ahora que hay una suerte de crisis general con la prensa, lo que hace el artista o comunicador gráfico es tratar de buscar espacios alternativos como las redes sociales que han reemplazado por completo esto, ese tema de ampliar un poco los espacios para difundir los trabajos de los artistas gráficos ha hecho que cambien los conceptos y se intente difundir otro tipo de humor, otro tipo de gráficas, opinión gráfica, ya no necesariamente la política, porque uno cuando empieza a trabajar en medios, en un periódico, se te obliga a hacer humor político, realizar caricaturas y enfocarte en la política peruana, cuando hay una gama de ideas que uno puede abordar.

Esto no es nuevo, el humor gráfico desde hacía tiempo viene abordando diversos tipos de temas, lo que pasa es que aquí mucho se ha centrado en el tema político y por un buen tiempo se convirtió en una carceleta donde si no te empapabas mucho del panorama político no podías acceder a trabajar en un medio.

¿Siempre quiso dedicarse al humor gráfico?

La misma profesión, ser autodidacta en su totalidad y este tipo de independencia, de construcción propia del trabajo, hizo que en algún momento no me imagine como un humorista gráfico trabajando en medios y convirtiendo esto en mi profesión. Luego de 20 años en esto decidí consagrar toda mi vida respecto a mi trabajo en humor gráfico.

Comentó que también se ha dedicado a la historieta. ¿Continúa en la actualidad abocado a ello?

Ya no hago nada, sería demasiado egocéntrico y falso, sí he hecho historietas pero no me considero un historietista; porque conozco el trabajo de otras personas en el extranjero, hay personas que consagran su vida a las historietas, la dominan, la aprenden; al final terminan siendo profesionales de alto nivel en historietas, acá en el país se comete mucho el error de que una persona que es ilustrador gráfico puede tener amplitud en todo… entonces podamos ver a alguien que cacarea que es humorista, historietista, caricaturista, ilustrador.

Háblenos sobre la muestra La gráfica es amarga.

Sí, efectivamente, todo comenzó el 2015 cuando recibí una invitación de la Escuela Nacional de Bellas Artes para exponer de manera individual en un espacio que ellos tienen, en un centro cultural, una galería muy amplia en el centro de Lima. Ellos justo estaban abordando muestras que tengan que ver con memoria y derechos humanos y ciudadanía; el director tenía conocimiento de mi trabajo gráfico y en varios momentos yo había abordado estos temas de derechos humanos, ciudadanía, memoria. Allí partió el proyecto, cuando La gráfica es amarga, de juntar todas las piezas gráficas que datan del 2000 hasta el 2016.

Se sabe que entre los temas que aborda está la época terrorista que se vivió en nuestro país. ¿Puede decirnos más sobre ello?

Cuando se habla de memoria se centra también en Derechos Humanos; digamos, abordar todo lo relacionado sobre el conflicto armado interno, los hechos y los personajes; asimismo sobre lo que pasó en Bagua, los diversos conflictos sociales que vienen a ser una extensión del proceso de violencia que vivió el país.

Ese año, digamos, empezó todo ese recorrido en presentarla al público fuera de los medios impresos.

Así es y confieso que la actividad gráfica no es algo que los circuitos de arte la consideran profesional. Es común ver como las élites del arte han cerrado posibilidades para otro tipos de manifestaciones; si mal no recuerdo, en los años 70, estos artistas de un grupo pudiente marginaron a las personas, los artesanos provincianos que elaboraban retablos, esculturas, pinturas en diversos soportes. Eso también pasa con el humorista gráfico, no es común que en un espacio, como una galería de arte,  invite a un artista gráfico a exponer su obra porque para ellos él no es un artista; y como dije, la Escuela de Bellas Artes llega a gestar este proyecto.

¿Cuánto tiempo duró esta muestra?

Duró tres meses, luego decidí transformar la muestra en un proyecto itinerante, es decir llevar la muestra a diferentes lugares para compartir parte mi trabajo y hacer que el tema relacionado a la memoria de los Derechos Humanos en nuestro país siga vigente y que se siga trabajando.

Díganos sobre la censura a su trabajo que no pudo presentar en la Casa de la Identidad Regional el 2016. ¿Qué sucedió?

La muestra ya estaba armada en la mitad y quedaban 2 días para la presentación, en ese transcurrir se nos cierran las puertas, secuestran las obras que estaban instaladas y las que faltaban instalar y se empieza a someter a una serie de maltratos; primero a la misma cultura y después intentar humillarnos al vincularnos con apología al terrorismo y una serie de barbaridades que vino desde las autoridades de este recinto y varias autoridades de la región La Libertad.

¿Con anterioridad le había pasado algo parecido?

No, no me había pasado, la censura había sido de manera puntual por una gráfica de publicidad en medios o cuando terminé los logos de la Marca Perú y Promperú también, pero nunca algo parecido y la verdad que no es común, ya que no se recuerda que una muestra relacionada con Derechos Humanos sea clausurada a puertas de una inauguración a pesar de haber cumplido todos los requisitos de la documentación.

Pero luego llegó a presentar su muestra en la casona Constante Traverso. ¿Qué nos puede decir sobre ello?

Como una reivindicación, los amigos que en un principio nos ayudaron a realizar la muestra en la Casa de la Identidad Regional, buscaron otro espacio para dar una contraparte a los señores de la Casa de la Identidad Regional. Esta gente que cree que porque los eligen ya son dueños de los espacios culturales o de los ambientes donde se difunden diversas actividades o manifestaciones artísticas; y como dije, Constante Traverso nos apoyó mucho, fue muy interesante, los resultados fueron positivos, hubo mucha expectativa y atención de parte del público trujillano.

En Lima también pasó un incidente parecido, según se tiene entendido

Allá se volvió a repetir el tema unos meses después. Sucedió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el hecho fue igual de desagradable, igual de salvaje, de brutal, porque si bien en San Marcos sí se nos permitió instalar la muestra pero ella no duró una noche porque al día siguiente ya no había nada, había sido desbaratada y desaparecida. Entre las 20 piezas en exhibición habían 4 originales que se destruyeron y desaparecieron y los administradores de la universidad nunca respondieron; nos acusaron de apología del terrorismo y que la muestra no debía presentarse de esa manera y otras cosas.

¿Argumentos insustanciales se podría decir que usaron estas personas?

En la censura nunca va a haber argumentos sólidos; siempre se irá a lo insustancial e insuficiente, absurdo y ridículo.

¿Posteriormente cómo ha sido la senda de esta muestra?

La llevamos al Museo de la Memoria en  Huancayo, un lugar muy especial para la muestra, muy interesante. El lugar de la memoria es el primer espacio público como museo para hacer un recordatorio de los hechos de violencia, como los que ocurrieron en Huancayo y alrededores. Tiene una infraestructura muy moderna y aquí se ha acondicionado un espacio a muestras itinerantes. Para mí fue muy simbólico estar allí, cubrir la expectativa y saber que la muestra ha sido aceptada con mucho respeto y que sintieron también que yo, al abordar esos temas, venía con esa condición, porque el hecho de tratar temas de la violencia es muy delicado.

Quizá se deba a que en la zona andina del país la población ha sufrido mucho durante esta etapa de violencia terrorista…

En cualquier sitio, cuando abordas temas de memoria y violencia se debe de tener mucha responsabilidad, estamos hablando de personas que no han alcanzado ideal de justicia, que han sido victimizadas, que están en proceso de recuperación de sus vidas después de todas esas cosas; sobre ello es muy difícil pensar que si quieres abordarla puede ser muy desfachatado, inmisericorde, muy irresponsable.

¿Cree que se sintieron identificados?

Sí, sin duda, pero como que también había una necesidad de dar a conocer este tipo de temas en esos espacios.

¿Cuál cree que ha sido el momento más álgido en su trayectoria aparte de lo vivido en la muestra que presentó tanto en la Universidad de San Marcos como en la Casa de la Identidad Regional aquí en Trujillo?

Creo que la imagen de la ONPE. Si bien el hecho que la difundan no vino de mi parte, ya que fue una gráfica muy vieja, esta experiencia la tomo como una anécdota, obviamente importante por la magnitud que tuvo y que veas tu trabajo de alguna manera que alguien lo ha contrabandeado y publicado y todavía en un espacio solemne e institucional. Lo he considerado como el acto más subversivo que ha tenido mi trabajo en todas sus experiencias y todos sus momentos.

De alguna manera ejerciendo el humor gráfico se ha involucrado en política. ¿Qué opinión tiene al respecto?

Para involucrarme un poco en política, he tenido que tener un punto de partida, eso no se puede forjar de la noche a la mañana, creo que es necesario motivar a las personas que el hecho de constituirnos como ciudadanos políticos, que puede ser políticos porque militas en un partido político que también puede ser totalmente válido, pero para mí, no simpatizo con eso, pero soy político porque siempre estoy involucrado en las cosas que están sucediendo en mi país.

¿Considera al humorismo gráfico político como ventana o tribuna para que las personas, específicamente los jóvenes, conozcan un poco más sobre la realidad del país porque en ocasiones la ignoran?

De hecho, es una forma de manifestación, forma de expresión es importante mejor si viene con crítica, con opinión, observación, con recordatorio; todas estas formas de manifestaciones son válidas, ninguna debe ser censurada, y más aún en un país que da la impresión que todavía no ha podido sanar sus heridas.

¿Álvaro Portales es una persona valiente y audaz para dedicarse a esta tarea del humorismo grafico político debido a las críticas que pueda recibir de parte de diversos grupos sociales?

Claro que sí, uno siempre enfrenta en sus experiencias laborales a la censura, y esto a veces trae como consecuencia que se pierda el trabajo para ello sin duda hay que ser muy valiente en comparación con otras personas que por miedo no se atreven a decir las cosas tal y como son. Yo lo tomo con tranquilidad.

¿Cuál es su punto de vista sobre la política actual en nuestro país?

Hay una realidad muy triste, de esa manera se puede resumir todo. Por ahora bien podría reírme por lo que está pasando en el Congreso (posible vacancia de PPK). Cuando acabe esta crisis nos tenemos que poner serios porque lo que está haciendo el Fujimorismo es muy grave y no es para reírnos.

¿Cuáles son sus proyectos?

Vamos a retomar la muestra para llevarla a otros lugares del Perú el próximo año.

¿Qué consejos les puede dar a las personas que quieran seguir el camino que usted ha trazado en el humor gráfico en nuestro país?

Como cualquier profesión o actividad, insistir, esa constancia es lo que te va a dar satisfacciones: además de hacer sentirte bien realizando lo que más te gusta.

Entrevista de nuestro colaborador Guillermo Salvador Saldarriaga, Licenciado en Ciencias de la Comunicación.

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