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Joe Rodríguez, director de Arpegio Perú
Trujillo Beat

“Si queremos mejorar la sociedad, tenemos que educarla”, Joe Rodríguez, director de Arpegio Perú

A propósito de la celebración de su 15º aniversario, conversamos con su director Joe Rodríguez, quién nos cuenta acerca de su vínculo con la música y el crecimiento de Arpegio Perú en estos últimos años. Ha pasado década y media desde que se inició el sueño de promover la educación musical en niños y jóvenes de nuestra ciudad.

Desde entonces, Arpegio Perú, de la mano de Joe Rodríguez, ha generado oportunidades de desarrollo e integración social a través de la música. 

Joe Rodríguez, director de Arpegio Perú

En su antigua casa, Joe recorre los pasillos de su infancia. “Yo nací en Arpegio”, afirma, mientras continúa su recorrido por los espacios que transitaba interpretando melodías sacadas de su flauta traversa. Al cumplir los veinte años, Joe Rodríguez se marchó a Alemania y aquel viaje sería decisivo para conocer la realidad de su país en una urbe donde lo “normal” no era visto como normal.

Tras su regreso, se planteó la idea de hacer algo distinto para cambiar la sociedad de su país y nació Arpegio Perú.

Hoy el lugar donde creció y descubrió su pasión, se ha convertido en el espacio donde cientos de niños y jóvenes mejoran sus vidas gracias a la música.


Siente Trujillo: Usted siempre ha estado vinculado desde niño en el mundo artístico. Además de tener un padre que fue maestro ¿Ha tenido una experiencia  especial que lo encaminó a la música?

Joe Rodríguez: Siempre hay alguien que te da un clic y en mi caso fue mi papá. Yo creo que eso es lo que necesitamos, maestros que te digan ¿para qué es lo que tú haces? Y eso es lo que necesita un niño, que le expliquen las cosas para que entienda.

¿Y usted sí lo entendió?

Yo tocaba con mi papá lo fines de semana, tocaba la flauta y me felicitaban; tiene que ver con el reconocimiento. Todo ser humano quiere ser reconocido y si a un niño tú le dices sus habilidades que lo hacen diferente le va a gustar.

A los 14 años fue solista

Sí, con la Orquesta Sinfónica de Trujillo; a los 16 con la Orquesta Sinfónica  Nacional y de ahí me fui a Alemania.

Pero antes estudió Derecho, paralelo a la música

También, pero no acabé de estudiar Derecho. Llevaba estudiando dos años paralelos al conservatorio y estaba buscando la forma de ir a estudiar Alemania.

Y vio en Alemania que los niños tenían esa accesibilidad a la música

Lo que pasa es que en Alemania la música es un curso más y es tan importante como las matemáticas. Es parte del currículo y por lo tanto hay mayor gente que gusta de la música.

En Alemania, a través de documentales, pudo evidenciar la realidad de su país y ver una diferencia abismal. Comente su experiencia

Me fui del país durante la época de Fujimori y en ese entonces los medios estaban manipulados y parcializados. Al salir comparas y ves a tu país con otros ojos. Ves que allí no es normal algo que aquí sí es normal.

¿Planteó el proyecto de Arpegio a su regreso o estando en Alemania?

Al regreso, estando allá me planteé que quería hacer algo. Pienso que no vas a cambiar la sociedad si no haces cosas.

A mi regreso yo pensé: “¿Qué hago haciendo algo que es bueno?”. Y un amigo economista me dice: — ¿Crees que la música es buena? —Yo le digo que sí — Tú tienes que lograr tener un producto deseado para que la gente quiera, me dijo.

Entonces, ¿qué quiere todo el mundo? Toda la gente quiere reconocimiento, algo que genere un cambio en la sociedad, lo acepte y lo quiera.

Cuando yo era joven ser cocinero era mal visto para hombres, llegó Gastón y cambió toda esa mentalidad; ahora eso es normal. Lo que me cambió es ver una sociedad distinta y las ventajas que te da el arte en el desarrollo humano.

Un país rico es un país que produce cosas que otros no saben. Ese es un país creativo,  la música y el arte es creatividad. Recuerdo que en Alemania me dijeron algo bien loco cuando recién llegué: “La gente normal hace cosas normales. No pienses como persona normal si quieres hacer algo distinto”.

La gente más millonaria del mundo son personas que crearon cosas que no existían en ese momento. Ser creativo es manejar otros criterios que no tiene nuestra educación.

¿Usted cree que sin ese viaje igual hubiera fundado Arpegio?

Quizá no, porque no hubiera visto lo diferente. A mí me parecía normal que hubiera chicos en la calle, me pareciera normal que no hubiera educación musical y muchas cosas que no deberían ser normales. Irme allá me permitió tener una perspectiva distinta. Las experiencias son las que te enriquecen.

Actualmente Arpegio Perú cuenta con un servicio de Luthería.

¿Ustedes empezaron con treinta instrumentos?

Con veinte. Fueron dieciséis violines y cuatro violonchelos de la fundación AVINA.

 

Hoy Arpegio Perú cuenta con más de trescientos instrumentos.

 

En sus inicios Arpegio Perú contó con cuatro violonchelos y dieciséis violines brindados por la fundación AVINA.

¿Cómo ha sido la evolución de Arpegio?

Nosotros le prestamos en algunas oportunidades a la Orquesta Sinfónica de Trujillo. El único cornetto inglés en Trujillo lo tenemos nosotros y le prestamos a la orquesta. Los mejores salones de música en Trujillo los tiene Arpegio; la mejor orquesta juvenil, quizá del Perú, la tiene Arpegio (sonríe). Entonces, pienso que no es solamente el trabajo social, sino enseñarles que son capaces de ser mejores y trabajar en equipo.

Arpegio es una orquesta que funciona cuando los chicos trabajan en una sola dirección. La experiencia más rica es trabajar en equipo, es enseñarte un poco a convivir. Eso es para mí una enseñanza de vida.

Y trabajar por amor al arte

Hemos tenido más de doscientos voluntarios alemanes y vienen durante el año a trabajar de manera gratuita.

¿Cómo ve Arpegio ahora?

Hemos cambiado la manera de trabajar, primero teníamos núcleos. Hemos trabajado en El Porvenir, Alto Trujillo, Alto Moche, Huanchaquito, Las Lomas de Huanchaco; pero es tedioso mandar a los profesores hasta allá, ya sea por instalación de instrumentos; pero seguimos trabajando con chicos de escasos recursos y ahora vienen acá. Las instalaciones son mejores y se quedan porque realmente les importa. El 80% de jóvenes son becados, el 20% paga porque tienen recursos y con eso se financia el proyecto. Hemos logrado optimizar nuestro trabajo.

Para mí, tener o no tener no es una excusa para salir adelante. Arpegio es el lugar para los chicos que quieran desarrollarse. No importa de dónde vengas.

El 80% de alumnos son becados.

Usted afirma que “para Arpegio es devolver lo que la vida misma le ha dado” ¿Qué le ha dado la vida?

Oportunidades. Gracias a la música yo he podido viajar a Europa, hacer otras funciones como lingüista, hacer doctorado, ser cónsul en Alemania, he trabajado como consultor de Turismo. Creo que si no compartes las cosas que te han sido dados, entonces ¿para qué estás acá?

“Siempre aprovechar las oportunidades”, es algo que también mencionó

Sin pasión estás muerto. No vas a hacer nada, no vas a innovar, te vas aburrir de la vida.

¿Y cuál es el regalo más grande que ha podido recibir Joe Rodríguez?

No sé, todavía no me he muerto (risas). Muchas cosas: familia, un país lindo, juventud a quién hacerles pensar. Yo creo que la felicidad es un camino, todas las cosas buenas y malas. Todo es consecuencia de un recorrido.

El regalo en sí es estar vivo y poder desarrollar cosas.

Arpegio transforma vidas

Sí, los chicos te dirían eso. Arpegio tiene público que los quiere y asiste a los conciertos, hasta saben más que yo de los conciertos. Es lindo que estén emocionados y que les dé una alegría a su vida. Cosas así son impagables.

La Banda Sinfónica de Arpegio Perú en ensayos. Joe Rodríguez

¿Qué significa Arpegio para usted?

Es una parte muy importante de mi vida. Me da la posibilidad de hacer lo que me gusta y devolver esas sensaciones que yo tuve. Los chicos la tienen y lo tienen mejor que yo.

Cuando yo era chico no había orquestas sinfónicas juveniles, no había espacios donde tocar, no había instrumentos. Espartaco Lavalle, director de la Orquesta Sinfónica de Trujillo,  que trabaja también conmigo, dice: — “Ya hubiéramos querido nosotros tener un lugar donde nos presten instrumentos, espacios donde tocar”.

Si queremos mejorar a la sociedad, tenemos que educarla. Me moriré pensando de que todo va a mejorar (risas)

Algo más que quiera decir

Te puedo decir cosas todo el día (risas).

Dato | Arpegio Perú cuenta en Trujillo con la Orquesta de Barro, Orquesta de Tierra y Banda Sinfónica. Este 19 de mayo la asociación cultural tiene programado un concierto de aniversario en el teatro Víctor Raúl Lozano Ibáñez (Teatro UPAO) con la participación de los tres elencos.

Puedes adquirir tus entradas en Arpegio Perú (Nicolás Rebaza 336 – Las Quintanas) o en el restaurant Demarco (Jr. Pizarro 725 – Centro Histórico de Trujillo)

Joe Rodríguez, director de Arpegio Perú

Entrevista de nuestra colaboradora Carmen Vásquez Uriol

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