Home>Trujillo Beat>“Si nadie viene a la orquesta, la orquesta tiene que ir”, Teófilo Álvarez Álvarez, ex director de la Orquesta Sinfónica de Trujillo
Trujillo Beat

“Si nadie viene a la orquesta, la orquesta tiene que ir”, Teófilo Álvarez Álvarez, ex director de la Orquesta Sinfónica de Trujillo

El nombre Teófilo Álvarez Álvarez es más que conocido en el mundo musical trujillano. El maestro ha dedicado veinticuatro años de su vida dirigiendo a la Orquesta Sinfónica de Trujillo y más de medio siglo entregado a la música.

El maestro Teófilo Álvarez Álvarez.

Al poco tiempo de espera, la puerta se abre y la figura del maestro se aproxima —“Maestro, buen día”—. Sonriente dice: “Hola, bienvenida”.

Es la mañana del lunes 15 de octubre; el reloj marca las 11:25 y en el Jr. Colón la gente va y viene inmersa en sus quehaceres cotidianos. La casa del maestro se torna solitaria, de vez en cuando el bullicio de la calle interrumpe la conversación.

Al ingresar, ¡Oh, vaya sorpresa!. El ambiente se encuentra decorado por un guardabrisas, un tarjetero antiguo, adornos traídos de México, la ex Checoslovaquia, un cuadro de la Virgen de la Leche, un pequeño altar de San Francisco de Asís, el señor de los Temblores, una silla colonial y, por supuesto, muchos Quijotes y Sancho Panzas. Cualquiera que ingresa no se imaginaría que es la casa de un músico; total, ¿qué se espera encontrar en la casa de un músico?. Quizá, muchos instrumentos a simple vista o algo que delate desde un inicio que es músico; pero en la casa del maestro no solo habita un músico sino también un coleccionista.

Un guardabrisas, un tarjetero y adornos mexicanos forman parte de la decoración de la sala del maestro.
Uno de los Sanchos Panzas y Quijotes que abundan en la sala del maestro.
El maestro junto a sus colecciones.

— “La música es mi punto de partida y desde ahí tengo otras opciones como la historia y la arqueología, soy coleccionista también. Me gusta todo lo que tenga que ver con Trujillo. Yo, siempre cuando viajo, voy a lugares que son patrimonio de la humanidad y trato de difundir el respeto”.

— ¿Y las colecciones de los altares son por catolicismo?

— “Para nada, es solo arte”

Teófilo Álvarez Álvarez, nació en aquel Trujillo de los años cuarenta. Es el hijo mayor de tres hermanos y sus inicios en la música se los debe al también destacado músico trujillano, Teófilo Álvarez Dávila, su padre.

— “Yo nací en un ambiente musical, toda la familia Álvarez ha estado en el ambiente de la música, por ello mi padre fue mi maestro. El primer instrumento que aprendí a tocar fue el piano”.

— ¿Usted siempre quiso estudiar música?

El maestro muy seguro afirma. — “Siempre fue mi mundo. Alguien me dijo ¿si volviera a nacer que quisiera ser?, Yo le dije, músico”.

Durante sus estudios en el colegio San Carlos y San Marcelo, el maestro recuerda aquellos “bonitos momentos” como él mismo lo llama.

— “En el recreo ponían música clásica, una influencia muy interesante la verdad”.

Ya por los sesenta, la beatlemanía también llegó a Trujillo y a finales nacieron “Los Grecos”.

— ¿Cómo llegó a Los Grecos?

— “Necesitaban un tecladista. Yo entré, a pesar que ese tipo de música no era mi pasión, pero lo hice como experiencia”.

Amante de la historia y la arqueología, tiene obras que tienen título universal como “Los heraldos negros”, el poema del “Mio Cid”, pero también sobre el mar.

—”Me encanta el mar y sobre todo lograr con música expresar el mar. Por eso a mí me gusta viajar a lugares para poder inspirarme. Tengo una obra que se llama la ‘Montaña Sagrada’” .

— También está “La luna en los andes”

— “Eso de los andes me gusta nocturno, es más poético. La noche estrellada con los andes. Acabo de componer una última marinera que se llama ‘El pañuelo de oro’”.

“Son las mujeres de mi tierra las más lindas del Perú”, dice el primer verso de “Mujer Trujillana”, compuesta por su padre Teófilo. Y es que al hablar de música, el rostro del maestro cambia y recuerda el poder expresivo de los sentimientos.

— “Dicen que la música es el arte que llega más rápido al alma. El músico tiene que expresar y llegar a lo que se quiere transmitir. Cuando escuchamos música nos imaginamos cosas. Yo tengo una obra que se llama “El mar en una noche de invierno” y está inspirada en un cuadro que adquirí de un pintor español. Él me dijo que lo había pintado en el norte de España, en la noche. Yo me inspiré en ese mar tormentoso, pero ese tormento va pasando, se va aclarando y sale el sol”.

— Después de la tormenta viene la paz

— “Sí, es como el ser humano cuando al fin nos pacificamos”.

— ¿Y qué es la música para usted maestro?

— “El mundo sonoro que influencia en el ser humano. La música te transporta”.

— La música es poesía

— “Así es, poesía sonora”.

— Usted que ha viajado por diversos países ¿qué ha podido aprender como parte de su cultura musical?

— “El público. En una oportunidad fui a ver un concierto en São Paulo y los brasileños son muy expresivos, entonces pensé que no se iba a escuchar. Cuando alzaron el telón para el concierto no habló nadie. Eso se llama cultura”.

—Entonces al ver distintos tipos de públicos ¿Qué comparación hay con los peruanos?

—”Bueno, el público que está acostumbrado a conciertos no es mucho, pero lo hay. En una oportunidad que dirigí la sinfónica se me acercó una señora, me felicitó y me dijo: ‘Yo no sé nada de música, pero me ha gustado el concierto’. Eso es suficiente, porque está satisfecha y quisiera otra vez regresar”.

De pronto, al preguntarle si otras de sus pasiones es la enseñanza, su semblante cambia y tras pensar, en un silencio prolongado, lo dice.

— “No cien por ciento”

— ¿Por qué?

— “Hay muchos padres de familia que llevan forzados a sus hijos a estudiar música, sobre todo en verano. Yo lo veo eso muy interesante pero no todos tenemos las condiciones para el arte. Debe existir primero una exploración para saber la ruta profesional que los hijos quisieran seguir”.

Hacia los años noventa, Teófilo Álvarez asumió la dirección de la Orquesta Sinfónica de Trujillo. En un inicio fue el primer clarinete de esta y recuerda que hizo unas pruebas como director mientras aún era integrante, hasta que una violinista le dijo. “Tienes condiciones” y no paró hasta conseguirlo.

— “Primero fui director adjunto y luego titular. Nadie ha trabajado tantos años con una orquesta en el Perú, fueron veinticuatro años. Hay que tener muchos conocimientos psicológicos y culturales porque la música ha sido compuesta en diferentes épocas y cada época tiene un estilo y es responsabilidad del director conocerlos”.

— Maestro, ¿qué le falta a Trujillo para que pueda apreciar su orquesta?

— “Falta una buena promoción. Es muy importante lo que está haciendo la orquesta durante muchos años. Si nadie viene a la orquesta, la orquesta tiene que ir”.

— Los flashmob

— “Los conciertos didácticos. A mí me gusta mucho conversar con el público, nos ayuda a que el público se exprese y no se sienta muy rígido. Tiene que haber comunicación porque nosotros estamos dando y el público está recibiendo”.

Y de repente alguien toca la puerta. El maestro lo recibe amablemente y se acerca. Se trata del libro de Blas Valera, primer cronista, poeta y lingüista peruano” del autor Íbico Rojas. Y mientras muestra el libro dice.

Libro “Blas Valera, primer cronista, poeta y lingüista peruano” del autor Íbico Rojas

 

—”A mí me interesan todos estos temas porque me sirven mucho para la música. Estoy escribiendo una obra de investigación que se llama ‘Los músicos en Trujillo durante el virreinato’ y también otra sobre instrumentos prehispánicos”.

Entonces, aparece el pequeño Atreyu meneando su colita y dando pequeños saltos de alegría. Ahora tocaba preguntar al maestro acerca de la felicidad.

Atreyu, es el nombre de la mascota del maestro.

— Maestro ¿Usted es feliz?

— “La música me hace feliz, me da muchas satisfacciones. Hay varios casos de alumnos que quieren que les dé autorización de mis obras para tocarlas en el extranjero y dar examen de grado. En el Conservatorio de Lima había una pianista que me escribió y quería que le dé permiso para tocar una obra mía porque ella iba a postular para la escuela de música en París. Pasó el tiempo, dio el examen y su hermano me mostró una crítica en francés de un periódico en donde hablaban de mi obra”.

— Para finalizar, ¿quién es Teófilo Álvarez Álvarez?

— “A ese hombre lo conozco tan bien (risas) Soy más que trujillano; soy ¡trujillanista!. Un hombre que apuesta por su ciudad”

Son más de las doce del día. El maestro tiene un almuerzo, está algo retrasado y es momento de la despedida.

— Gracias maestro

— “A ti. Mi sentido agradecimiento”

— Cuídese maestro

Y el maestro se va caminando a paso algo apresurado, perdiéndose entre la gente que transita en la calle Pizarro. Su figura va disminuyendo conforme a la distancia y en medio de tanto barullo a la mente viene la frase del músico Yehudi Menuhin. “Estoy seguro que la buena música alarga la vida”. ¡Larga vida maestro!

Entrevista de nuestra colaboradora: Carmen Vásquez Uriol

Leave a Reply

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.