Soy Gloria Isnard León. Tengo 22 años. Hice el Bachillerato de Humanidades, después el grado de Historia y ahora el MAES, que es preparación para opositar para profesora de Historia en secundaria. Ahora realizo un proyecto en Fuentes de Andalucía sobre memoria histórica y memoria democrática y lo estamos encauzando un poco sobre la Transición y los movimientos antifranquistas que hubo en la Transición. Soy atea. A futuro quiero hacer un doctorado en Historia de la Edad Moderna y, a poder ser, en algo sobre cultura.
Siente Trujillo: En 2021 también hubo una llegada masiva de marroquíes a Ceuta. Desde tu rol de historiadora ¿en qué crees que se diferencian esa llegada masiva a la que hubo a fines de julio del 2026?
Gloria Isnard León: Yo creo que, bueno, lo principal, el caos generado en la ciudad es bastante diferente y el ambiente de crispación que hay ahora mismo en la ciudad es diferente a lo de 2021. También para responder esta pregunta me sirvo de mis amigos de Ceuta, porque muchos me han dado la visión que tuvieron en 2021 y la que tienen ahora en 2026. Quienes están más informados en la política dicen que fue también por el tema de Argelia, que en parte por eso se no se diferencia, sino que tienen causas parecidas. Entonces, en la política de apaciguamiento que tuvo España con Marruecos, como que ven también un poco las causas ahí. Otros, que a lo mejor no están tan enterados en política, pues piensan que en 2021 la escala fue muchísimo menor, que el ambiente no llegó al punto de ahora mismo que estamos viendo, que la gente no lleva ni siquiera a los hijos al colegio. Mis amigos siguieron yendo al instituto y demás, o sea, fue como más tranquilo.
También creo que una de las diferencias es que, aunque hayan pasado solo cinco años, la información se nos está transmitiendo de una forma muy distinta a 2021. Es decir, la información en 2021 se transmitía a través de Twitter o a través de periódicos y sobre todo ellos, desde Ceuta, lo vivieron también desde esos dos canales. Pero ahora con vídeos de 20, 30 segundos, sobre todo en TikTok, los reels de Instagram y tal, creo que la información está yendo mucho más rápido, está llegando a otro tipo de personas también y creo que también hay diferencias con eso.
En el caso de Ceuta, ¿tú crees que el hecho de que ya se haya masificado el uso de redes sociales afecta la transmisión real de lo que pasó en Ceuta? ¿Se está haciendo un mal uso o un uso convenido de las redes sociales por parte de periodistas, influencers, gente de la cual no tenemos ni idea, pero que también «transmiten» o cuentan lo que pasó? ¿Hay mucha manipulación en redes sociales?
Sí, sí, total. Y además que yo lo he podido vivir allí, yo fui la semana después de que pasase, yo fui a Ceuta y lo que estábamos viendo por redes sociales, vídeos en que a lo mejor estaban los comercios pegándole a la gente o a los inmigrantes y demás, para nada. El ambiente estaba súper tranquilo. Es verdad que después con el mes este que ha pasado, el ambiente se ha crispado más. Pero que no tenía nada que ver. De hecho, yo veía vídeos por Instagram y les preguntaba a mis amigos: «Oye, ¿pero esto está pasando de verdad?». Y ellos: «Qué va, no sé dónde ha pasado ni siquiera». O a lo mejor sacan vídeos que, dentro del algoritmo que tenemos con Instagram y demás, pues yo he aprendido a educar a mi algoritmo, me salen vídeos desmintiendo bulos, me gusta que me salgan ese tipo de vídeos y que no me salga lo que le suele salir a todo el mundo que son bulos. Justo hace 3 días vi un vídeo que al parecer era en Ceuta, pero esta cuenta de Instagram lo cambiaba totalmente porque es que coincidían con otra ubicación, que estaba en Reino Unido. O sea, ¡hasta qué punto estamos llegando!
La desinformación se ha vuelto una herramienta política, es verdad, pero la gente no sabe cómo verificar la información ¿Tú crees que no solo los periodistas, crees que, por ejemplo, los historiadores también podrían incursionar en ese campo de explicar que las historias no son como te las están contando en un vídeo de 30 segundos de TikTok ¿Los profesionales de Historia podrían echarle una mano a la población que se deja manipular rápidamente por los vídeos cortos que tienen la intención de desinformar?
Realmente, cambiar a una sociedad entera es súper complicado. Yo creo que desde la Historia en realidad lo que tenemos que hacer es que se nos tome más en serio ya de por sí a la profesión de historiadores, porque hay muchas personas que ni siquiera nos reconocen como ciencia y somos una ciencia porque seguimos un método igual que lo puede seguir la Biología. Entonces que pueda ayudar a combatir la desinformación, eso depende quizás del interés que tenga cada uno y de la credibilidad que nos den como profesionales que somos.
¿Cómo crees tú que los historiadores jóvenes comenzar podrían atraer al público a tener interés por lo que realmente sucedió? Vemos que hay gente que usa redes sociales para sus intereses políticos, también es verdad que hay buenos profesionales que están usando redes sociales.
La Historia es una disciplina que se ha visto siempre muy académica, quiero decir, las disciplinas científicas tienen que evolucionar y que, si tú eres historiador, pero al final no estás llegando al público, puedes estar haciendo mal tu trabajo porque lo que estamos diciendo es que la Historia es una disciplina que debe llegar también a todos los ámbitos y que de hecho ayuda mucho a comprender a la sociedad ahora mismo. Creo que muchos historiadores están haciendo bien su trabajo, que queda mucho por hacer. El tema de desmentir bulos sobre historia reciente es muy complicado, es difícil meterte en historia reciente si eres historiador, porque de hecho en la universidad ni siquiera se meten en temas como Transición o República.
¿No?
No.
¿Y eso por qué sucede?
Yo tengo mi idea. La Segunda República nunca la he llegado a dar bien ni siquiera en el instituto. Ha sido después como conocimientos que he ido yo adquiriendo de cosas que leí o cosas que me han ido contando, pero ya está, nada que sea objetivo que es como tiene que ser la Historia. Y yo creo que es un tema complicado porque después venga la Guerra Civil, porque te posiciones de un bando o de otro. Y la Transición, yo creo que ahora mismo nos sigue «dando miedo» hablar de la Transición porque, para mí y para muchos historiadores, que no pensamos que fue una transición súper buena. Para mí fue una transición muy diluida, muy tranquila.
Muy light.
Sí, sí. También hay muchos historiadores que, con la figura del rey, dicen que fue el piloto del cambio. Bueno, ahí cada uno tiene sus puntos de vista. Entonces, yo creo que la gente ni los profesionales siquiera se meten en la Transición porque la siguen planteando como una etapa que nos hace reflexionar y no tanto una etapa cerrada de la Historia. La Revolución Francesa, todo el mundo sabe lo que pasó y lo que pasó es lo que pasó y punto. Pero la Transición ahora mismo como que no siento que se haya hecho historia de la Transición, sino que se está meditando sobre qué pasó. No sé si porque es hace poco, hace 50 años, y la de la Revolución Francesa fue hace muchísimos más.
No lo tengo claro, pero es verdad que mis profesores me han advertido de: «Oye, voy a dar la Transición, pero voy a mandar este artículo y ustedes sacáis vuestras conclusiones», siendo profesionales especializados en la Transición, que luego el profesor pues tendrá sus ideas sobre la Transición también.
Como toda persona, también los catedráticos tienen su sesgo ideológico, quizás, y tienen, además, libertad de cátedra. Les asignan un programa o un plan de contenidos para la asignatura, pero ellos ya verán si lo tocan o no lo tocan.
Sí.
¿Tú crees que es un déficit académico que en la universidad haya temas que los profesores no los lleguen a dictar como los estudiantes esperan?
Yo creo que sí. Sobre todo, yo lo he notado, en esos dos temas. Luego ya hay otros ejemplos de profesores que directamente se saltan la Primera y la Segunda Guerra Mundial porque dicen: «yo, esto es todo tanques y si os apetece aprender las metralletas que utilizaban pues leeros un libro de historia militar», que a mí eso me parece estupendísimamente bien porque a mí no me interesa para nada la historia militar. Pero, eso es tema aparte. A mí me parece inteligente lo que hace este profesor de: «No voy a dar la Transición, pero voy a dar las herramientas para que penséis lo que pensáis como historiadores», esta asignatura la he tenido ya en cuarto. Es como darme las herramientas para que yo reflexione sobre la historia de la Transición. Eso también me parece interesante.
Claro, es una forma de dejar que el estudiante forme su opinión. España y Marruecos tienen una relación histórica bastante compleja. ¿Hasta qué punto crees que sus religiones son elementos que los dividen?
Yo creo que no tiene mucha relación la religión ahora mismo. Por una parte, lo que he visto en Ceuta es que hay muchísima convivencia entre ambos porque aparte de católicos y musulmanes, hay también hindús, hay judíos incluso, o sea hay muchísimas culturas en Ceuta.
Religiones y multiculturalidad.
Sí. Y no he visto yo, que justo en este tema, tenga que ser la religión algo que nos divida precisamente, porque estamos aprendiendo también a que los Estados ya son laicos, tenemos otro tipo de tolerancia. Si me preguntas también como historiadora, pues yo creo que en los tiempos de los Reyes Católicos pues evidentemente la religión era algo que nos dividía porque se quería expulsar a los judíos, se quería expulsar a los moros, a todo el mundo. Pero ahora mismo creo que incluso la política ha evolucionado de una forma en la que la religión no está metida en los intereses internacionales, en la política internacional, sino que ha sido un poco relegada. Por ejemplo, los intereses de Estados Unidos van más allá de una religión. A Estados Unidos no le importa la religión que tenga Israel para apoyarlos o no…
Yo creo que ahora mismo incluso sería bueno separar lo que ha hecho históricamente el gobierno de Estados Unidos a lo que hace Donald Trump. Recordemos que Donald Trump hace poco salió en la Casa Blanca con los líderes de iglesias evangélicas, todos orando para que haga un buen gobierno. Yendo a otro tema ¿Crees que la sociedad española, inconscientemente categoriza las inmigraciones? He visto comentarios en redes sociales donde los usuarios dicen: «Los latinos nos caen bien porque vienen a trabajar, hablan nuestro idioma, tienen nuestra religión» ¿La sociedad española clasifica los flujos migratorios según de dónde vengan y según sus culturas?
Claro, sí. Los clasifica inevitablemente. Y también creo que esa simpatía hacia Latinoamérica, aparte de ser histórica, es que no guardamos tantas diferencias, tenemos la misma lengua. Es un elemento que creo que nos divide muchísimo cuando pensamos sobre alguien que habla idiomas africanos como el marroquí, por ejemplo, o árabe. No tienen las mismas ideas que nosotros simplemente porque no hablan el mismo idioma. Y como que nos sentimos más empáticos a la hora de escuchar a alguien como, por ejemplo, latinoamericano, por eso mismo, o porque la cultura se parece un poco más. Yo siempre he pensado que, en el mundo, como en los países, como que nos estamos dividiendo, pienso que no deberíamos de separarnos, sino que deberíamos de ser un todo. Pero eso es imposible.
Volviendo al tema de la cultura, la cultura musulmana estuvo cuatro siglos en la Península. ¿Cuál consideras tú que es el legado que dejó la cultura musulmana y que se aprecia y se valora hasta ahora?
A ver, evidentemente eh en el ámbito cultural pues construcciones arquitectónicas, la Mezquita, la Alhambra son ejemplos, obviamente. Quizás eso es lo más fácil de referenciar, en el habla también. Lo típico de todas las palabras que empiezan con «al-» vienen de los árabes. Es mucho. Pienso que como está pasando ahora mismo en Ceuta, aquí también ocurrió. Es como una simbiosis, en vez de ser dos culturas que se separan, cada una mantiene su núcleo. Creo que era una relación que favorecía a ambas partes. Y quizás ahora mismo noto que cada cultura se separa más. Por ejemplo, la española y la árabe creo que en España están mucho más separadas que antes. Pienso que la cultura, ahora mismo, no es igual de auténtica que fue hace años. Las diferencias que existían de los judíos con los cristianos no son ni de lejos las que hay ahora porque el mundo ahora mismo está globalizado, que esa es otra idea como que tengo muy asentada. Las culturas también se están volviendo un poco líquidas en ese sentido.
Da la sensación de que todas se están diluyendo.
Sí.
Incluso hay palabras como Sevilla que viene de Ishbiliya; la palabra Rambla –calle más transitada de Barcelona- que viene del término ramlah, que significa arenal. Por otro lado ¿consideras que podría haber grupos de poder que salen ganando con la exacerbación de la gente, con la indignación popular
Evidentemente, la ultraderecha se está sirviendo totalmente del ambiente que hay. También las redes sociales le están ayudando mucho a la ultraderecha, muchísimo más de lo que sirve a la izquierda, de hecho. También creo que intentan separarnos en un «ellos» y un «nosotros». Y realmente pienso que las consecuencias de que intenten separarnos entre esos dos grupos van a acabar por generar un individualismo gregario, te hacen pensar que eres un individuo que piensas totalmente por ti mismo, que tú has decidido pertenecer al grupo de «nosotros», pero realmente te están encasillando en ideas de personas que están lideradas por gente de muy arriba y estás ligándote a sus discursos. Lo único que hacen es, en realidad, hacerte más individualista y más ultra, evidentemente.
Proteger lo «tuyo», proteger lo «mío». Se parece un poco a la época primitiva, en que se vivía en clanes, y la gente mataba por sus clanes, literalmente, y tenían que formar parte de un clan. Por otro lado, has hablado sobre el discurso y me pareció interesante que lo mencionaras porque los discursos y las narrativas van cambiando de forma. Antes un editorial podía tumbarse a un ministro, ahora los editoriales no los lee casi nadie. A ese respecto, hay quien dice «llegada masiva» de inmigrantes, hay quien dice «oleada», «avalancha», «invasión». ¿Cómo crees que las palabras pueden afectar a la percepción de la gente sobre lo que está pasando?
Yo creo que no tenemos por qué utilizar siempre cifras para absolutamente todo, ni utilizar ese tipo de conceptos, porque al final lo que hace es que estás entrando en utilizar un lenguaje agresivo, que es lo que hace que realmente la gente se enfade con conceptos de ese tipo, porque lo están convirtiendo en una amenaza para ti y para los valores que ellos defienden como el patriotismo y demás. Entonces, pienso que tampoco es serio utilizar ese tipo de discurso que está calando tanto en la sociedad. Ese discurso, ese tipo de lenguaje así agresivo, no quiero decir que está llegando a personas sin capacidad de crítica, pero es que es un poco eso. Hace poco escuchaba en la radio encuestas que decían que el 50% de los votantes de Vox no tenían, o solo tenían, la ESO, o que tenían muy pocos estudios. Al final ese tipo de poblaciones son como una presa fácil para la ultraderecha.

Son vulnerables, ¿cierto?
Muy manipulables, sí, porque no tienen los medios con los que rebatir tampoco.
¿La Historia debe enfatizarse con mayor fuerza en los contenidos de las asignaturas que se llevan en primaria o en secundaria para que luego, cuando ya estos niños y adolescentes lleguen a la a la adultez, ya no lleguen con los prejuicios con los que llegan ahora?
Pienso que sí, pero a la vez creo que la Historia siempre ha estado ahí. Un profesor mío de la universidad nos advertía -en una asignatura que hablaba sobre técnicas y metodología para estudiar la Historia-, cómo los conspiranoicos decían: «Nos ocultan la Historia, nos están metiendo en una cápsula y no nos dejan ver lo que hay». ¡Que no!, ¡que no!, que la Historia está ahí, la Historia está en los archivos, la Historia la hacen cada día los profesionales que están trabajando en la universidad, que son historiadores. La Historia está al servicio de todo el mundo, el problema es que no todo el mundo está dispuesto a escuchar a los historiadores y a la Historia.
Creo que ya la gente de secundaria puede tener un poquito de conciencia. Pero cuando tú llegas a la ESO y llegas al bachillerato tú ya como que tienes un poco de conciencia sobre política y demás, y yo creo que tú eres capaz de saber eso, sesgar los puntos informativos de dónde te viene.
Creo que es importante darles valor a las asignaturas de Historia, más allá de lo que puedan hacer los profesores, que también creo que hacen una labor importante. Que hablen y que nos ayuden a no tener prejuicios, pero también es súper importante la labor del alumno de estar dispuesto a adquirir esos conocimientos. Y ahora mismo con el tema de las redes sociales, no nos están tampoco dejando. Todavía no soy profesora, pero pienso que los niños y los adolescentes van a llegar siempre muy muy divididos, pensando que tienen una idea sobre algo cuando en realidad no la tienen porque se fían de lo que le están diciendo las redes sociales y no lo que le están diciendo los profesionales, pues bueno, es que es complicado.
Un adolescente o un niño, probablemente, las primeras ideas que tiene sobre historia, política y cultura, las trae de casa. Algunos profesores afirman: «Yo tengo que lidiar con lo que el niño trae de casa y ahora con lo que trae de internet», como bien lo has dicho. Hablamos más en redes sociales y ahora hay gente que habla más con ChatGPT que con su propia familia. Veo que las universidades en Perú, España, Estados Unidos, todavía no rompen esa barrera tecnológica para llegar al público.
Es que también yo creo que hay un clasismo dentro de la academia, o sea «yo me siento superior a ti por tener más conocimientos intelectuales acerca de historia moderna». No le veo mucho sentido y creo que la academia en ese plano está un poco paralizada quizás por ese elitismo que quiere mantener, tampoco tengo una opinión formada totalmente sobre esto, pero pienso que puede llegar a influir. No digo que muchos historiadores no piensen que ahora hace falta llegar a la masa gente. Al fin y al cabo, si hay ideas de ultraderecha que están llegando, a mí también me da como FOMO de querer llegar a la gente y que aprendan Historia. Pero también depende mucho de las ideologías de quienes estén en la academia y lo que quieran compartir.
Y en los profesionales jóvenes, como es tu caso, ¿percibes también intereses similares a los tuyos?
Yo la verdad que no tengo nada de esperanza en la gente de mi edad [risas]. Estoy…
Alguno habrá, alguna habrá.
Sí, quiero pensar que me los encontraré por el camino, pero hasta ahora tampoco siento que haya gente con mucha propuesta. Tampoco creo que ahora mismo el mundo de la investigación se preste a que los jóvenes nos incluyamos en él, porque está la cosa complicada con el tema del doctorado, hay notas que son increíblemente altas [ríe].
El informe PISA ha sido muy revelador y no solo para España, sino para muchos países. Curiosamente coincide con el auge del uso de redes sociales, con el uso de la inteligencia artificial que ha explotado en el 2025, justo en esos años es que decae el rendimiento escolar. No son coincidencias.
Durante la carrera yo también lo he notado. O sea, en primero no era lo mismo, tú en primero te leías los libros que te mandaban y en cuarto he visto a mucha gente hacer trabajos con IA. El TFG que lo hagas con IA, no sé, un poquito de respeto a la institución en la que estás, ¿no?
Es querer tener el grado y ya está.
Sí, sí, hay mucha gente, sobre todo en Historia que es tan vocacional, donde se nota mucho quién está ahí solo para sacarse el grado.
¿Qué le recomendarías a un joven o a un adolescente que solo recibe información a través de redes sociales y que no va a lo que es la Historia. ¿Qué le sugerirías a una persona que quiere saber un poco más?
Yo entiendo ahora mismo lo que está pasando porque soy joven y estoy dentro de ese bucle constante de información en Instagram, yo me paso, no sé, una hora, dos horas al día en Instagram viendo cosas. Pero pienso que es muy importante una cosa que mencionaba antes que es: educar al algoritmo. El algoritmo te puede controlar a ti o tú puedes controlar al algoritmo. Y en ese sentido, yo pienso que poco a poco he empezado a hacerlo. Si tú sigues a cuentas en redes sociales sobre cultura, si sigues a cuentas que realmente están verificadas, que son profesionales, que no es una persona aleatoria que te está contando algo, que digamos: «Ostras, esta persona ha estudiado Antropología, me puede enseñar sobre esto». Pero creo que los jóvenes no hacen eso y deberíamos empezar a hacerlo.
Tampoco digo que un chaval de 15 años se ponga a hacer eso, pero sí que es verdad que, a lo mejor desde los institutos, desde las asignaturas TIC o desde cualquier otra asignatura, así como se recomienda leer por ejemplo clásicos, creo que también se deberían de recomendar cuentas en Instagram que sean sanas y productivas intelectualmente.
Creo que hay que hablarles a los jóvenes de que tienen que construirse. Creo que tenemos que animar a nuestros jóvenes a construir una personalidad y que esa personalidad no se la construyan las redes.
Entrevista: Valery Bazán Rodríguez



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