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“No me siento frustrada por haberme quedado en mi país”, Carmen Escobedo, directora de la Universidad Nacional de Música

Por amor a la música, Carmen Escobedo asumió la dirección del entonces Conservatorio Nacional de Música. Con satisfacción, admite que uno de los mayores logros ha sido convertirlo en universidad, aunque claro, considera que aún existe una gran labor por hacer.

La cita se da en el vestíbulo del Teatro Municipal de Trujillo. Son más de las ocho de la noche; Carmen Escobedo llega a una de las funciones realizadas durante las actividades del I Festival Nacional de Piano y fuera del auditorio se escucha la música y los aplausos a los que la maestra está acostumbrada. Alguien le concede el asiento, sonríe y en medio de la plática dice: “Me encanta lo que hago”. En esta entrevista, la maestra nos cuenta las vicisitudes que ha tenido en su vida musical y el reto de asumir la dirección de la Universidad Nacional de Música.

La maestra Carmen Escobedo en el Teatro Municipal de Trujillo durante el I Festival Nacional de Piano.
Foto: Leticia Castañeda

Maestra, usted ha estado inmersa en el mundo musical desde muy pequeña ¿Cómo se logra la disciplina?

El deseo de tocar una obra, de querer demostrar al público, hace que el artista se someta a una disciplina que no es impuesta, sino que uno siente la necesidad de estar practicando para que todo salga bien. Es muy natural, nosotros los pianistas nos pasamos horas y es una disciplina que se va teniendo conforme pasan los años.

Para usted todo fue un proceso natural

Sí. Cuando estuve haciendo la maestría en la universidad de Indiana Jacobs School of Music; ahí yo sentía la necesidad de estar seis, siete horas practicando piano porque tenía que cumplir esa meta de graduarme. Cuando tengo que tocar en conciertos, si se necesita cuatro o cinco horas lo voy hacer.

¿Aún ahora, con su rutina diaria?

Lamentablemente ya no puedo estar con la práctica diaria. Solamente cuando tengo compromisos me doy tiempo y trato de estar por lo menos tres horas diarias.

¿Usted cree que se construye el oído absoluto o es un don?

Es un don. Uno nace y muchos lo tienen y ni se dan cuenta. A veces uno va a una reunión y alguien canta muy bonito; de repente esa persona tiene oído absoluto y nunca lo ha sabido. Se construye un buen oído musical con entrenamiento.

Usted también estudió la carrera de arquitectura, fue algo que su papá le sugirió. ¿Alguna vez pensó en dejarlo?

A veces sí, porque en ese entonces tenía una profesora magnífica de piano y yo quería dedicarme plenamente al piano, pero estaba avanzada y además es una carrera linda.

¿Siempre ha sentido que ha estado en el momento correcto y en el instante preciso?

Sí, creo que la vida se ha ido dando por etapas y yo estuve en Indiana y estaba de novia acá (sonríe) y regresé.

Por el amor

Sí, me casé acá y vine a hacer mi labor pedagógica. Yo creo que ha sido más valioso quedarme acá porque he seguido con la carrera, he forjado alumnos y me he desarrollado como pianista. No me siento frustrada por haberme quedado en mi país.

¿Considera que existe un crecimiento de participación femenina en el mundo musical?

Más bien se ha convertido; antes en el conservatorio había más mujeres que hombres. En la época en que yo estaba había igual o más. La mujer se ha ido para otros campos.

Alguna vez mencionó que, a través de la música, sirve a su país. Pero, ¿siente que su país sirve a la música?

Creo que siempre la música debe servir al país. Hay unas declaraciones en donde el presidente Vizcarra dice que cuando acompañó a su hijo al primer día de colegio, la directora le pregunta “¿qué instrumento toca su hijo?” y él le dijo “ninguno”. Hay una necesidad del ser humano que se involucre en la música porque les forma, es un aprestamiento en cuanto a motricidades, también sensibiliza. La música nos acompaña todo el tiempo.

La maestra Carmen Escobedo posando junto a (lado derecho) Katia Palacios y Arbe de Lelis, maestros invitados durante el I Festival Nacional de Piano.
Foto: Leticia Castañeda

¿Qué beneficios le ha traído la música?

Todos (risas). Yo creo que no podría hacer nada sin la música, porque realmente nunca tuve problemas con las matemáticas, siempre me he divertido y es un placer.

He pasado por todas las etapas. En su tiempo fui fanática de “The Beatles”, me encantaba, y si es que voy a provincias me gusta música que se ejecuta en esa región. En todas hay artes, historias e identificación cultural y hay que saber apreciarla.

¿Le pareció una tarea titánica el hecho de asumir la dirección de la Universidad Nacional de Música?

Fue una gran responsabilidad, pero sentí un gran apoyo y en estos cuatro años de mi gestión me he sentido apoyada tanto por los profesores como los alumnos. En ese sentido, el reto que pensaba asumir era difícil por las gestiones que he tenido.

Uno de los retos ha sido convertir en universidad al entonces conservatorio

Ese ha sido el mayor reto y lograr que haya una obligación por parte del estado de construirnos un local.

¿Alguna vez sintió vergüenza?

De mi local sí. Hasta incluso nos han botado de sitios con instrumentos en la calle, pero el local que tenemos ahora lo hemos ido adaptado a lo mejor posible. Ahora el Ministerio de Educación nos ha brindado un local muy conveniente en la avenida Salaverry que lo usamos para la preparatoria.

¿Qué otros retos usted considera que tiene la universidad?

El principal es verdaderamente consolidarlo como universidad, tenemos el nombre nada más pero ha salido una ley en la que SUNEDU nos está haciendo una guía de adecuación. Con respecto al terreno estamos en nada, sobre todo porque nos falta un auditorio.

¿Por qué estar en el escenario es un placer un poco masoquista?

Porque no sabes lo que son las horas de espera antes de salir al escenario (sonríe). Es una sensación bien extraña porque uno está con los nervios, es una tensión y ya cuando sales, si es que logras pasar esa barrera de nerviosismo, no te cambias por nadie porque realmente es una vivencia máxima.

Justamente conversando con su alumno Carlos Arancibia, decía que uno de los mayores temores que pueda tener el artista es que se desnuda frente al público. ¿Concuerda con ello?

Uno muestra todo lo que sabe, la capacidad interpretativa, es una sensación extraña. Es vivir en esa constante sensación de nervios y tratar de superarlos.

¿Qué significa estar en el escenario?

Es el punto culminante de todo mi esfuerzo para lo que he trabajado.

Usted alguna vez mencionó que lo importante es hacer lo que a uno le gusta

Eso sí, indudablemente. Los músicos nos dedicamos a la música porque uno trabaja en lo que a uno le gusta; ya que ni se vuelve trabajo, es una forma de vida y encima me pagan (risas).

Por supuesto que tenemos que valorarnos porque es todo una disciplina, un esfuerzo, pero es muy recompensando por los aplausos y ver que tus alumnos, por ejemplo Carlos, está dedicado ahora a promover el arte en Trujillo, descentralizar la cultura… y me siento realmente feliz al ver que he sembrado en él esta disciplina de la música y ese querer a su ciudad y eso es lo que realmente quisiera que todos hagan.

Veo a muchos de los alumnos que salen hacer su maestría afuera y con mucha razón porque aquí no hay. Todos nuestros países vecinos lo tienen y eso es una vergüenza; todos se van, exportamos talento y la mayoría se queda por allá. Entonces, una de la metas es traer los profesionales que están afuera, desean venir.

¿Qué opina de los nuevos festivales como los que organiza CEPROCUT, en los que usted también fue jurado, y este I Festival Nacional de Piano?

Yo creo que debe haber más festivales y concursos en donde se promueva el talento en todas las edades. Talento sobra, entonces tiene que haber una descentralización y mayores festivales.

¿Qué siente cuando enseña?

Estoy muy contenta y la verdad que no tengo por qué quejarme porque hay un avance cada semestre. Me encanta enseñar, me encanta lo que hago.

Para finalizar ¿si usted volviera a nacer que le gustaría ser?

Igual (sonríe), pianista. No me cambio

¿Algo más que quiera decir?

Yo invoco a las autoridades, sobre todo si han escuchado lo que dijo el presidente Vizcarra; es así como se admira la música. La música debe ser primordial en los primeros años de estudios.

Entrevista de nuestra colaboradora: Carmen Vásquez. Fotos: Leticia Castañeda

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