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Cuando el divorcio es lo más sano
Trujillo Beat

«No eras mejor que yo». Cuando el divorcio es lo más sano, por Ale Rose NYC

Muchas mujeres se preguntan cuándo el divorcio es lo más sano. Pueden haber hijos de por medio o un matrimonio de muchos años. cada persona tiene la respuesta pero esta crónica nos da algunas luces.

Yo me enamoré de él, era guapo, era delgado (me gustan los hombres sin panza), era de color de piel opuesta a mi, sus ojos me gustaban, era un hombre hábil con las manos -como mi padre-, era matemático… y me hizo creer que me quería, que le importaba y que me iba a cuidar. Lo peor de todo es que me hizo creer que era mejor que yo porque nunca juzgaba o hablaba mal de alguien.

Cuando una se siente engañada, se decepciona. Como yo, cuando de niña quería una muñeca que habla, como la del comercial de TV, luego que la ves, te das cuenta que solo repite unas cuantas palabras pregrabadas, y ya no te gusta. Puedes jugar con ella, pero te cansa, estás decepcionada por que nunca va a hablar, solo repite. Igual me pasó con mi ex.

Era de buen parecer y me habría prometido cosas que nunca pasarían. Yo no era de fácil engañar, pero nunca antes había conocido a un infiel y manipulador profesional. Me hablaba bonito y siempre podía contar con él. Dijo que se ganaría a mi familia y así me tendría contenta. Yo había estado enamorada de alguien que dejo de quererme de repente, y sin motivo alguno, fue así que estaba vulnerable y confié en él.

Te contaré como caes en las manos de un infiel y manipulador profesional.

Te miente desde el principio, pero tú le crees. O, como descubrí después, tú le quieres creer para no sentirte sola.  Se asegura de ver como tú, su víctima comienza a creerle todo lo que de su boca sale. Siempre está ahí cuando lo necesitas. Entonces crees que, como él, ningún otro te va a querer.

Una se engancha y cuando le descubre alguna mentira, el profesional sabe qué decirte para convencerte que todo, absolutamente todo, es mentira y que él, con su buen corazón, siempre está a tu lado y por nada dejará que te vayas. Y ¡oh maravilla!, crees que él es el indicado porque quiere estar contigo, a pesar de que le reclamas. Este tipo de hombre sabe suplicar, llorar, arrepentirse y lo “mejor” sabe mentir.

Ahora que ya te tiene enganchada, que lo crees el mejor y que nadie te va a querer como él, ahora que te tiene en sus manos, descubres su verdadera intención, pero el habrá aprendido tus secretos, tus miedos y aprendió a cómo mentirte y manipularte.

Cuando comienza a decepcionarte, al igual que con la muñeca, descubres que no era genial, pero tú crees que sin él no puedes vivir. Sientes como antepone sus prioridades sobre las tuyas, puede llegar a decir que tus sueños son inalcanzables. En mi caso me dijo que yo, a mis 24 años, estaba vieja para seguir estudiando, que debía trabajar para poder ayudarlo, porque debíamos apoyar a nuestros padres económicamente.

Cuando le hablas y crees que entró en razón y que deben forjar un futuro de pareja porque la relación no es de cuatro ni cinco ni de seis, te llora y te hace sentir culpable y mala, porque sientes que no lo apoyaste lo suficiente, cuando él solo ha sabido ser un hombre incondicional para ti.

Él llega a hacerte sentir que es mejor que tú, porque estuvo ahí cuando lo necesitaste y ahora tu debías estar ahí para él, y te manipula, mientras tú sufres y crees que todo está en tu imaginación, que ese ser maravilloso no te mentiría.

Cuando comienzas a atar cabos y ves que él te ha mentido, y que cambió, y tienes sospechas que te es infiel, su mejor arma es llamarte loca, porque ¿cómo vas a creerlo capaz de algo así a él?

Creí que solo me llamaron loca a mí, pero ¡qué va! He escuchado a varias mujeres contar que sus parejas las han llamado o las llaman locas, y muchos hombres que llaman a sus esposas locas por la simple razón de que les descubren sus mentiras o infidelidades.

Las mujeres no estamos locas por reclamar, obvio existen excepciones, pero en general las mujeres cuando pedimos o suplicamos que se nos diga la verdad, o pedimos simplemente que nos digan si ellos se enamoraron de otra y poder terminar dignamente, los hombres tienden a llamarnos locas.

Yo lo admito, creí que todo estaba en mi cabeza y que tal vez su infidelidad estaba en mi cabeza. Que era yo la que con mi desconfianza le estaba fastidiando la vida. Que era mi imaginación verlo chater todo el día con su ex, que ella solo era su amiga, o que tal vez las flores que envío en San Valentin desde New York a Lima de verdad eran para su prima por su cumpleaños… hasta por reclamar eso me llamó loca.

Yo le pedí que se fuera porque mi salud mental no me permitiría creerle más. Yo no estaba loca y yo me quería mucho. Él no era mejor que yo, porque era él quien mentía, era él quien me gritaba por cualquier error que yo cometía. Él me había decepcionado, como cuando niña la muñeca me decepcionó al repetir las mismas frases, esta vez mi ex repetía la mismas mentiras. “Todo está en tu cabeza”, me decía, pero la mejor era “estás loca”.

Aquí puedes ver la primera parte de esta crónica de un divorcio.

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