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“Me decían, de escritora te vas a morir de hambre, no sirve de nada, para qué vas a escribir”, Julia Wong, escritora y viajera nacida en Chepén

Julia Wong Kcomt es una poeta y narradora nacida en la ciudad de Chepén. Ha recorrido diversos países mientras se dedica a su amor por la escritura, ella llegó a Trujillo para presentar su última publicación titulada “Pessoa por Wong”, donde recoge, analiza desde su perspectiva la vida y obra del escritor portugués Fernando Pessoa, y también la vincula con su vida, un libro en el cual incluso imagina que un hombre manco la asesina.

Siente Trujillo estuvo con Julia Wong en una fascinante charla.

En esta oportunidad en la FILT viene a presentar su libro” Pessoa por Wong”. ¿Qué nos puede comentar de esta obra?

Vivía en Guadalajara (México) desde fines del 2015 hasta principios del 2017; en ese período conocí a una escritora brasileña que se llama María Alzira Brum, que tiene una relación muy especial con Perú, ella dictaba un taller acerca de Fernando Pessoa. Yo había leído varios libros de Fernando Pessoa, pero no sabía cómo vincularlo a mi imaginario y a mi producción literaria, me costaba mucho. Así como es Vallejo para el Perú, así es Pessoa para mí. Pessoa es uno de los pocos autores que tenía muchos registros sobre la escritura y muchas maneras de ver al hombre.

No sabía cómo vincular a Pessoa con mi historia, que ha sido muy fragmentada, porque tengo padres extranjeros; he crecido escuchando idiomas distintos, viviendo en países distintos. He nacido en Chepén pero soy descendiente de chinos y desde pequeña he viajado; esto me hacía pensar que yo no era peruana.

Cuando conocí a esta autora me dijo, a través de las lecturas vas a empezar a vincularte con Pessoa; hicimos un taller que iba a durar seis meses, pero llegó a durar casi dos años. En este taller tuvimos que leer libros de Pessoa y acerca de Pessoa, mi libro es el resultado del taller.

¿Una persona que no ha leído a Pessoa, por donde debería empezar a leerlo?

Pessoa tenía, por ejemplo, cuatro heterónimos principales. Un heterónimo es la construcción total de un personaje que llega a tener una producción literaria. Un heterónimo es un imaginario que el escritor construye. Entonces, Pessoa tuvo cuatro heterónimos, cada heterónimo construía libros distintos, en uno era triste, en otro bucólico, en otro burgués,los más importantes son Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernardo Soares y Ricardo Reis, e incluso publicó críticas contra sus propias obras, firmadas por sus heterónimos. Hay que leer un poco de cada heterónimo para entender los motivos que lo llevaban a crear sus libros. Los poemas de Alberto Caeiro son bonitos, y el “El libro del desasosiego”, también vale la pena…

¿Dónde se ha presentado el libro?

Ya se presentó en la ciudad de Buenos Aires en Argentina; en Portugal, en un festival denominado “Fuego en la palabra”; y en octubre próximo lo voy a presentar en Chile.

¿Qué les diría a los lectores de “Pessoa por Wong”?

Ojalá les guste, es una forma amena de entender las múltiples miradas que podemos tener de una sola cosa; también es un himno a la tolerancia. Todos somos iguales como humanos, pero podemos desarrollar miradas distintas, estéticas distintas y eso no nos hace mejores. En este mundo globalizado en el que vivimos, lo que nos hace humanos es aceptar que el otro es distinto. Creo que Pessoa es justo el emblema de la tolerancia.

En 1994 se dio su primera publicación, ¿Cuéntenos, como inició su gusto por la lectura?

Mis padres eran muy conservadores, solo veíamos televisión de 3:00 a 5: 00 de  la tarde, y los domingos nos dejaban ver una película; pero no había otra cosa que hacer en Chepén más que leer. Leíamos las enciclopedias que teníamos en casa, los poemas que nos pedían el colegio. Así nace un vínculo con la idea de aprender del mundo a través de los libros.

¿Aprender y dedicarse la vida a ello?

Eso fue después. Al principio no estaba segura, dudé mucho, pues me decían, de escritora te vas a morir de hambre, no sirve de nada, para qué vas a escribir.  Ahora es diferente, pero tuve muchas caídas, momentos en que dije, ¿Por qué me metí?, si esto es como un arar en el desierto.

¿De todos los libros que ha escrito, cuál es al que le tiene más cariño?

Me gustó mucho escribir Mongolia.

¿La inmigración es un tema que aborda en sus libros?

Si leemos el libro titulado “El extranjero”, de Albert Camus, entenderemos qué terrible es desarraigarse y empezar de cero en un espacio distinto al tuyo. Es triste para muchos que no nos sentimos peruanos y una parte nuestra no se siente identificada con el país. No es que seas malo, sino que tienes una percepción desde otro lado. El hecho de que tengan una valoración del Perú y yo otra, no me hace ni más ni menos peruana; simplemente es una diferencia.

¿El inmigrante termina queriendo más a su país?

Depende. Hubo épocas donde había que irse del Perú a Francia y también hay gente que se fue a Estados Unidos para lograr una mejor situación económica, y dicen que extrañan al país, creo que eso es relativo. Depende de cada persona, hay gente que se va y nunca extrañan y no vuelven; hay otros que siempre extrañan. No hay una receta, hay muchas personas, con muchas maneras de tener nostalgia. Pero creo que en general el peruano es extrañador, sino no regresara.

¿De los poetas que ha leído cuál es el que más le ha gustado?

De los peruanos, el poeta Vallejo me encanta, me parece un gran maestro y de Lima me influyó mucho Luis Hernández, y de las mujeres me gustaron mucho los escritos de Julia Ferrer y Blanca Varela.

¿Cuál es su percepción acerca de los escritores peruanos actuales?

Me encanta que actualmente haya tantos escritores. Nunca pensé que se iba a dar esta proliferación de escritos distintos, registros distintos, miradas distintas, posiciones políticas, generacionales, de diferentes rincones del Perú; además actualmente se presenta una mayor intención comunicativa entre peruanos, hay más lazos concomitantes, hay mayor intención de aceptar que somos distintos y estamos en el mismo país. Me encanta la pluralidad, por un lado. Segundo, creo que debemos formarnos más en la lectura, todavía leemos poco y faltan centros de formación con profundidad. Hay personas que no saben lo difícil que es el oficio, Hay asuntos muy positivos y negativos en la actualidad.

¿Qué se viene para usted?

El proyecto más importante que tengo es un Festival de Poesía en Chepén que organizo desde hace nueve años, invitamos a poetas del extranjero y visitamos escuelas, plazas, zonas rurales, buscamos hacer vivencial la poesía y que los jóvenes vean que el poeta no es ningún extraterrestre, sino una persona que usa la palabra como herramienta y comunica. Un poeta comunica belleza, dolor, emociones. Queremos evitar aquellas consideraciones que tienen algunos de que para ser escritor tienes que irte a España y ganar el nobel, no es así, puedes construir un imaginario a través de tu entorno, de tus vivencias.

Chepén se formó con una migración china, judía, española. Ese vínculo que tuvieron los migrantes con su tierra de origen ha ocasionado un gran mestizaje. Bien mezclados somos en Chepén, recuerdo que cuando llegué a Lima para estudiar, tenía 15 años y sentía que Chepén era más plural, más cosmopolita que Lima.

En Chepén, hubo años en los que me han dicho ya no regreses y otros años en donde me dicen ¿cuándo vuelves a hacer otro festival? es distinta la percepción. También depende de la política, hay alcaldes que te dan una partida y otros que te dicen, arréglatelas sola. Ser gestor cultural en este país es difícil.

¿Qué experiencias o recuerdos tiene de Alemania?

La verdad es que Alemania es otra de mis patrias. Viví ocho años allá, mi primer amor fue un alemán, los asuntos fuertes de la vida los tuve en Alemania; así que siempre vuelvo. Me gustaría hacer algo vinculativo con Alemania, en gestión, en desarrollo de estrategias culturales, pero todavía no hay nada concreto.

¿Qué otros países ha visitado?

Me gusta mucho cómo hacen cultura los vecinos argentinos, me parece un gran país y me gusta mucho Asia, el sur de China, Hong Kong y Macao, donde vivía mi papá.

Entrevista de nuestra colaboradora Ana Belén Tongo Ramírez. Fotografías: Víctor Sánchez Ugaz. 

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