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«Los milagros de la Mamita», historia de la Virgen de la Puerta

Cuando falta poco para la fiesta de la Mamita, compartimos relatos sobre la adoración a la Virgen de la Puerta de Otuzco

La celebración de las fiestas patronales de la virgen de Otuzco, constituye uno de los eventos más importantes y beneficiosos para el desarrollo social, político y económico de la ciudad. Se refleja en el gran movimiento a nivel urbano, la participación de autoridades provinciales y regionales, y obviamente la modificación del orden económico sobre todo en los días más importantes de la celebración. No podemos dejar de lado el aspecto de la integración, puesto que la comunión de sus fieles incluye tanto a los mismos pobladores. Desde el más cercano, a los más alejados de la ciudad. Así como de sus devotos a nivel regional, nacional e internacional.

Según Francisco Rodríguez, en su trabajo documental “La mamita de Otuzco” (2016), la Virgen de la Puerta constituye en sí misma un símbolo integrador y transformador, que convoca y cambia la vida de sus fieles; quienes renuevan su fe con su visita año a año como parte de una promesa llena de devoción y fe que demuestran con el peregrinaje y la participación en sus muchas otras actividades propias de la festividad.

Esta fe y devoción, se sustenta en los diversos milagros que ha concedido a sus devotos, logrando así ser aún más reconocida y logrando el aumento exponencial de sus fieles a través del tiempo. Estos devotos realizan una serie de peticiones a la virgen, pero siempre con una promesa, la cual refuerza un vínculo poderoso de reciprocidad, de extrema confianza, de responsabilidad y de genuino agradecimiento por los milagros que se le atribuyen.

Mitología en torno a la virgen: El comienzo

Son muchas las leyendas e historias contadas en torno al origen de la devoción a esta santa, sin embargo, una de las más reconocidas y aceptadas es la de la Virgen protectora contra los piratas holandeses.

Cuenta la historia (o la creencia popular) que durante el año 1674 había llegado a las costas de Huanchaco una flota pirata que ya había cometido diversas atrocidades en las ciudades de Guayaquil, en Ecuador; y en Zaña, villa de nuestro país.

Con el terror de un ataque inminente a la ciudad, se enviaron emisarios a todas la ciudades y pueblos aledaños, estando Otuzco dentro de ellas. Los pobladores, sabiendo que no contaban con ningún tipo de defensa para repeler o siquiera enfrentar este ataque, decidieron recurrir como recurso extremo a la protección de la virgen, y colocaron una imagen de la Virgen de la concepción, patrona de la ciudad en esos momentos, diferente a la que se encontraba en el altar por respeto a antiguas tradiciones.

Es así que, esta imagen alterna de la virgen se colocó en las puertas de la ciudad, y los pobladores se encomendaron a ella y rezaron por su protección ante la calamidad por venir. Se dice que oraron por tres días y tres noches al pie de la santa sucedió algo totalmente inexplicable.

La flota pirata que gozaba de una capacidad numérica y poder evidente nunca desembarcó, sino que más bien, emprendieron rumbo y desaparecieron de las costas norteñas. Sin ninguna razón o explicación natural convincente, Trujillo y los pueblos de Huanchaco y Otuzco se habían salvado.

Se le atribuye a la virgen y su poder el haber repelido con éxito a estos delincuentes marinos, naciendo así la devoción hacia la virgen de la puerta, que es una de las más difundidas y representativas en el norte del país.

Milagros atribuidos a la virgen

Muchos de los milagros y experiencias cercanas a la Virgen de la Puerta empalman con distintas situaciones de la vida histórica de la ciudad, reforzando la creencia de que la virgen ha beneficiado (y, por el contrario, también castigado) a diversos políticos, militares, revolucionarios, empresarios y músicos de la región y el país en general.
Se cuenta que el presidente Balta, en su época de montonero, llegó hasta Otuzco. Tuvo la oportunidad de conocer a la Virgen y días después sufre una emboscada en un lugar llamado Cushaymajada. Esto provocó que sus fuerzas mermaran a causa del desgaste bélico por la cantidad de enemigos, y cuando estaba próximo a rendirse y retirarse, se le aparece una pastorcita que les aconseja llenar sus armas con excremento de borrego. Se dice que Balta tomó
esta situación como una revelación de la Virgen, y esperando un verdadero milagro accedió a tomar el consejo dado por la mujer.

Poco después, se enfrascó su ejército en una lucha sangrienta y frenética, pero de un momento a otro, la victoria terminó inclinándose a su favor. Se cuenta que tiempo después en agradecimiento Don José Balta obsequió un manto muy fino y costoso para la Virgen de Otuzco, manto que desgraciadamente lo robaron algún tiempo después.

Otras historias remontan al tiempo de la revolución aprista, durante el año 1932. Se dice que muchos de los revolucionarios que pudieron escapar de las fuerzas del gobierno, huyeron por los techos. Dos de ellos fueron vistos escondiéndose en la azotea de una casa. Para cuando llegaron los soldados, la madre de los desafortunados escapistas se encontraba llorando y orando ante un cuadro de la Virgen de la Puerta. Los soldados se dispusieron a barrer exhaustivamente el recinto y por más minuciosa e invasiva que fue la revisión, no pudieron encontrar absolutamente nada y se retiraron sin mirar atrás.

Existe el relato de otro revolucionario preso, muy devoto a la Virgen de la puerta, que estaba condenado a muerte, pero que llegado el momento tuvo la oportunidad de escapar. Huyendo así, y refugiándose en la hacienda de un viejo amigo. Poco tiempo después, los oficiales dieron con la casa. El hombre, al ser informado de esta situación, y ante su inminente recaptura, sólo pudo encomendarse a la Virgen y dejar su vida en sus manos. Se cuenta que los oficiales entraron, y para sorpresa de todos, no pudieron encontrar al fugitivo.

Otro relato muy conocido es el del Milagro del anillo, que tiene como protagonista a una devota muy pobre de la zona de Chimur. Esta mujer tenía la intención de celebrar una misa durante la novena y a base de limosnas logró reunir el dinero para poder realizarla. Sin embargo, al momento de solicitarla, el párroco local se la negó puesto que este evento era imposible de realizar por motivos de tiempo y organización a causa de las fiestas patronales próximas a celebrarse.

Desconsolada la mujer, pese a las diversas insistencias, regresó caminando a su pueblo. Pero en el trayecto se encontró con una señora de porte majestuoso, que sin previo aviso se dirigió hacia ella y le entregó un anillo muy fino. Le aconsejó volver a Otuzco y renovar el pedido al cura. La devota tomó su consejo y retornó, y al hacerle el pedido nuevamente y esta vez mostrándole el anillo, el padre no tuvo más que escucharla y aceptar la celebración de la misa.

El anillo presentado era la joya usada por la Virgen de la Puerta, y de la cual nadie había notado su desaparición. El padre pudo devolver la joya a su lugar y ser testigo de la predilección de la Virgen de la Puerta por sus fieles. Ellos creen fervientemente en su amor y su poder para ayudarlos a darle solución a sus problemas y calmar sus pesares.

Estas y otras leyendas de milagros, como la del japonés Waraya o la de los presos “inocentes” que fueron liberados, son algunas de las más populares e interesantes que se atribuyeron a la Virgen de Otuzco.

Conclusión

En la actualidad, diversos son los casos de promesas y milagros que muchos fieles atribuyen a la Virgen de Otuzco. Promesas que van desde simples visitas hasta difíciles retos de comprometen su integridad física pero que, según los devotos, las recompensas lo valen completamente. No es casualidad que muchos pobladores y visitantes encomienden no solo a sus negocios, sino también a sus hijos, sus enfermos y sus ancianos. Ello porque están convencidos del poder milagroso de la “mamita” y, por tanto, la siguen fervientemente fortaleciendo ese vínculo de reciprocidad, pertenencia, lealtad y agradecimiento, que demuestran todos los años en cada celebración de las fiestas patronales, no por nada a Otuzco se le llama “La capital de la Fe”.

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