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Sandra Bazán Velásquez
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«Los destinos secretos de un viaje por carretera», Sandra Bazán Velásquez, Máster en Ecología

Los espacios naturales del Perú son un tesoro de valor incalculable. Sandra Lucía Bazán Velásquez, ingeniera industrial y Máster en Ecología y Gestión Ambiental nos explica cómo debemos preservarlos.

Cuando se trabaja con proyectos de desarrollo de infraestructura de transportes, principalmente carreteras, atravesar y superar desafíos es una constante diaria que siempre me motivó. Los retos son más exigentes cuando una carretera pasa por un área natural protegida (ANP) o espacios adyacentes, llamados zonas de amortiguamiento (ZA); ello debido a las consideraciones normativas y de procesos que deben tenerse en cuenta. Debo confesar que hasta me terminó gustando investigar de manera permanente no sólo los detalles técnicos del proyecto sino también los ecosistemas y su dinámica; a fin de brindar las mejores alternativas de solución, sobre todo cuando se trata de países en crecimiento como el nuestro, con un déficit de red vial*, y con una urgente necesidad de dinamizar la economía; pero en un marco, también, de ser en el mundo, un país megadiverso con una importancia global para la conservación de la biodiversidad.

Sandra Bazán Velásquez
Foto: Sandra Bazán Velásquez

«Las rutas de un país maravilloso», Sandra Bazán Velásquez

Son impresionantes todos los paisajes que visualizas cuando recorres la carretera donde se proyecta brindar el mantenimiento; empiezas partiendo de una ciudad capital: Arequipa. Al cabo de un par de horas de viaje estás en un pueblo a 3,000 m.s.n.m. y ya se agudiza el frío. El entorno urbano desaparece y el paisaje nos muestra centros poblados salpicados y adornados por ríos, quebradas, vegetación natural. El aire empieza a sentirse más fresco y puro; seguimos avanzando y nos encontramos con un rotundo cambio de escenario, un paisaje árido en su totalidad. Cerros descubiertos que nos permiten apreciar todos los matices de los colores de la tierra y, al fondo, el cielo azul iluminado por el sol brillante. Avanzamos un poco más, seguimos subiendo, aparece vegetación de altura. Puedes ver el blanco de la nieve, sentir el sol más intenso y las nubes que parecen algodón.

El chofer detuvo la camioneta, nos invitó a bajar y vivir la experiencia de estar a 5000 m.s.n.m. Inevitablemente se sentía la altura con cada respiración, pero la sensación de tocar el cielo, el viento helado sobre el rostro que se mezcla con la tibieza de los rayos solares sin duda te hacía sentir en la cima de la vida y una libertad plena. Fueron sólo unos minutos que se quedaron imborrables en la mente y el corazón.

A esta altitud solo te acompaña el silencio y el viento, no hay trochas, ni rutas visiblemente marcadas. Seguimos avanzando e inesperadamente atraviesan por el frente un grupo de guanacos, despreocupados recorren la puna. Evidentemente no es un tramo muy transitado y me embarga una sensación de ser nosotros los que nos atravesamos en su camino. Metros más adelante, a los costados de la vía, distintas especies de auquénidos aparecen pasteando en manadas: alpacas y llamas son las protagonistas del hermoso y apacible paisaje, entre el ichu, la meseta y las montañas.

El descenso y la compañía animal

Empezamos a descender ligeramente y la geografía cambia nuevamente con montículos de lava oscura que descansan desde hace miles de años en el imponente Valle de los Volcanes. Nos acoge una fantástica vista, el viento es más fuerte cuando cae la tarde. Mi cabello se deja llevar por la naturaleza en todos los sentidos capturando graciosas imágenes con el rostro totalmente cubierto.

Continuamos el descenso con los ojos entrecerrados por el cansancio. Una silueta en el centro de la vía despierta nuestros sentidos, un llamativo color naranja y negro de un zorro de frondosa cola corre y se oculta tras los arbustos y nos mira sigilosamente entre las ramas mientras pasamos. Tal vez diciéndonos «adiós» o «hasta pronto». Es hora de continuar y regresar al hospedaje. Por hoy he visto y experimenté lo inimaginable, mucho más de lo que mi mente pensó que podría ver en un solo día.

Ante diversos escenarios como éste, evaluar los proyectos de carretera y su abundante información, en un marco normativo y de procesos denso y engorrosos, respectivamente; consideré de suma importancia contribuir a simplificar dichos procesos enfocando el análisis de los aspectos fundamentales de las ANP. Estos son: los objetivos de conservación de cada ANP; su zonificación y lo dispuesto en su instrumento de gestión (plan maestro). Para ello revisé la información de 8 instrumentos de gestión ambiental aprobados, localizados en 13 de las 24 regiones del país, los mismos que atravesaban 14 áreas naturales protegidas por el Estado o zonas de amortiguamiento. Con una exhaustiva revisión, comprobé el bajo grado de coherencia de lo descrito, en los documentos aprobados respecto a los aspectos fundamentales de las ANP.

En consecuencia, no fue extraño encontrarme que el 71% presenta baja coherencia de las medidas preventivas y de mitigación sobre los objetos de conservación; y que el 50% presenta una baja coherencia respecto a las medidas preventivas y de mitigación sobre las condicionantes de la zonificación al interior de las ANP. En el estudio de investigación, finalmente, propuse criterios para la elaboración y evaluación de los instrumentos de gestión ambiental con miras a alcanzar los objetivos de conservar y proteger los ecosistemas.

Concluyo señalando y reflexionando sobre la importancia de contar con instrumentos de gestión ambiental que cuenten con una buena descripción, análisis y estudio de los objetos de conservación y la zonificación de las ANP, que nos conlleven a una buena identificación de impactos y determinen que las medidas ambientales propuestas sean las más apropiadas para la conservación y protección de las ANP.

El desarrollo de infraestructura de transportes, con una adecuada gestión ambiental, es posible. Aún nos queda mucho por investigar e implementar, pero lograrlo nos permitirá continuar disfrutando y apreciando de los paisajes y beneficios que nos brindan los ecosistemas en cada uno de nuestros viajes, ya sea por trabajo o recreación, o una combinación de ambos. Como cuando te apasiona lo que haces y deja de ser un trabajo, y se convierte en una inagotable fuente de experiencias enriquecedoras y que inspiran nuestro espíritu.

* En el Perú, el Sistema Nacional de Carreteras (SINAC) tiene una longitud total de 173 550,7 km.; siendo vía existente y en operación el 96,1% y la vía proyectada el 3,9 %. De los 96,1%, están pavimentados el 15,6%; mientras que las carreteras no pavimentadas representan el 84,4 %.

Sandra Bazán Velásquez. Ingeniera industrial y Máster en Ecología y Gestión Ambiental.

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