Home>Trujillo Beat>“Le damos, a niños de 1 a 3 años, leche, fruta, pañales y educación”, Isabelle Le Moal, fundadora de una escuela en Río Seco
Isabelle Le Moal
Trujillo Beat

“Le damos, a niños de 1 a 3 años, leche, fruta, pañales y educación”, Isabelle Le Moal, fundadora de una escuela en Río Seco

Isabelle Le Moal es una mujer francesa residente en Toulouse. Todos los años visita la ciudad de Trujillo como Presidenta de la ONG: P.B.A.S. Bebés del Perú. Se ha dedicado por años a darle protección, alimentación y educación a niños pequeños de zonas urgentes de Trujillo.

¿En qué momento surgió el contacto entre usted que vive en Francia y la ciudad de Trujillo?

Yo era profesora de español en Francia, cerca de Toulouse, en un instituto y luego en la universidad. Un día descubrí en un libro de texto, que compartía con los alumnos, la foto de un niño peruano que estaba escuchando la radio. La imagen me impactó mucho, el lugar era cerca de Arequipa. La foto fue como un flechazo y me dije: ahí tengo que ir yo. Después,con los imponderables de la vida tuve que continuar dando clases. Pero cuando me jubilé y enviudé, de esto hará unos diez años aproximadamente, decidí ir al lugar donde se había sacado esa foto. Y ese fue el motivo por el que estuve primero en Trujillo y después en Arequipa. Lo que ocurrió es que el lugar de la foto, cercano a la ciudad de Arequipa, ya había desaparecido.

Luego contacté con la Alianza Francesa de Trujillo y propuse una ayuda voluntaria para dar clases de francés a profesores para preparar el C1 durante dos meses, durante dos años consecutivos. Desde entonces he seguido viniendo porque me gusta mucho la manera de vivir de la gente; tengo buena amistad con muchas personas de Trujillo. Y entre el atractivo de la ciudad, de la región y de la gente, aquí sigo viniendo cada año.

¿Tuvo un nexo inicial de relación con la gente de la Alianza Francesa, verdad?

Así es. Tuve un fuerte vínculo con ellos. Después, cuando se terminó este curso de capacitación para profesores, un amigo de Trujillo me propuso ir a ayudar a una ONG que se llamaba World Vision y que trabajaba en el Alto Salaverry. Estuve con él un tiempo; luego, por motivos personales, no continué, pero tuve la idea de crear una propia escuelita para acoger a niños muy pequeños. Tuve que buscar un lugar donde poder realizar este proyecto. Yo había recaudado una suma de dinero a través de una ONG que había creado en Francia y me dije: ¿Qué hago yo con todo este dinero? Y lo invertí en esta escuela que tenemos en Río Seco (Alto Trujillo).

La ONG de Francia que yo creé, P.B.A.S., se dedica a recaudar fondos para financiar esta escuela de Río Seco; está ubicada en mi casa en Francia y yo soy la presidenta. Tenemos a 120 socios en la actividad, supone mucho trabajo y esfuerzo pero vale la pena.

¿Cómo se plasman o materializan esas ayudas?

Suelo pedir colaboración a mucha gente que voy conociendo pero siempre basándome en la confianza. Nosotros recogemos el dinero en Francia a través de una serie de actividades, pero todo es gratuito; nadie se lucra ni cobra un céntimo por lo que hace o con lo que hace. Recaudamos fondos con eventos, bailes, bingos. Yo vendo cada semana ropa usada que recojo en muchas casas. Cada domingo del año nos levantamos a las 5.30 a.m. para la recogida y la venta posterior de la ropa usada. Solemos recaudar unos 10.000 euros por año y es lo que nos sirve para mantener la escuela de Río Seco, en el Alto Trujillo.

Tenemos en la escuela a dos señoras a sueldo que trabajan con nosotros y por supuesto todos los permisos legales. Los niños vienen gratuitamente y les damos leche por la mañana, algo de fruta y las demás cosas que necesitan, como los pañales etc. Los niños tienen de 1 a 3 años de edad. Al superar esa edad los niños se van al jardín. Los ayudamos a desarrollarse psicológicamente y físicamente.

“Un día descubrí en un libro de texto, que compartía con los alumnos, la foto de un niño peruano que estaba escuchando la radio”. Isabelle Le Moal.

En Perú hay una fuerte problemática de falta de planificación familiar; de gente con muy pocos recursos que tiene varios hijos sin apenas medios para mantenerlos. Qué opinas al respecto?

Sí, es así. Nosotros pretendemos que las madres de estos niños puedan ir a trabajar tranquilamente y sin preocupación de quién va a cuidar de sus pequeños. Muchas veces eran los hermanitos mayores, los que tenían 10 años por ejemplo, los que se ocupaban de cuidar a los más pequeños. Cada mañana, las madres, los hermanos o los abuelos de estos 14 niños que tenemos, los llevan a la escuela y se quedan allí; hasta las 12 ó 12.30 del mediodía que es cuando vienen a recogerlos. Esperamos poder ampliar un poco esta acción, las mamás son recibidas cada mes por la psicóloga o la médico que les informa de lo que se hace y lo que se podría hacer a nivel familiar.  Nuestra intención es que la labor que se hace con los bebes tenga luego repercusión sobre la vida familiar.

La psicóloga está muy atenta al comportamiento y evolución de cada niño para informar a sus madres cuando hay algún problema con un niño, de enfermedad o de otro tipo. Nos damos cuenta, de año en año, que los niños socializan mucho, no se pelean, comparten los juguetes con los otros. También les hacen rutinas, por ejemplo, les sientan para cantar y ellos obedecen. Se lo pasan muy bien, llegan, sacan los juguetes, las maestras les enseñan los números, los animales.

¿Cuál es vuestro objetivo de futuro? ¿Mantener la escuela todos los años que se pueda? ¿Implementarla? ¿Buscar otros espacios?

Sería una buena idea conseguir un espacio mejor. Donde está ahora es reducido y tampoco pueden las maestras ocuparse de 20 niños; con los 14 ya están completas, son niños muy enérgicos y muy vivos. Claro que me gustaría hacer más cosas. De momento no tenemos capacidad económica para abordar proyectos más amplios. Ya hacemos un esfuerzo grande y peliagudo cada año para recaudar los 11.000 euros.

¿Y usted da a conocer su ONG en otros entornos para hacerla más grande y conocida?

Lo intento. En Toulouse ya tenemos un sitio web y 120 miembros. Una presidenta, una vicepresidenta, un contable que nos gestiona todo y un comité que sigue todo lo que se hace y que evalúa lo que se va a hacer.

¿Cómo ve al ciudadano francés medio, tiene conciencia sobre estas cosas?

Sí la tiene. Pero hay que demostrarle dos cosas. Primero, que es necesario hacerlo, que la ayuda o colaboración es útil. Y segundo, que la actividad es honrada y trasparente, que no se pierde un sólo céntimo en intermediarios. Nosotros guardamos todas las facturas del local, hasta de cuando se compra un biberón, un litro de leche, todo.

Muchos ciudadanos pueden tener recelos de colaborar con una ONG porque alguna ha engañado y estafado a sus socios. ¿Es consciente de esto?

Claro. La gente desconfía porque hay muchas ONGs que sirven para el beneficio propio de los que trabajan en ellas y las dirigen. En Francia hubo algún escándalo con asociaciones contra el cáncer y operados del corazón que se quedaron con el dinero de los socios, ya lo recuerdo. Para que la gente no desconfíe, nosotros tenemos abiertas las cuentas al socio y toda persona que quiera saber a dónde y cómo va cada céntimo de su dinero lo puede ver pormenorizadamente. Todo socio que quiera puede ver los presupuestos, lo que se ha gastado, lo que queda de dinero etc. Por ejemplo, yo doy clases de español a personas mayores, tres horas por semana; cada alumno paga 150 euros por año, ese importe va directamente a la cuenta del banco de nuestra ONG; el dinero no pasa por mis manos.

¿Hay interés en Francia por estudiar español?

Muchísimo. Algunos tienen hijos en países de Sudamérica, otros porque visitan España con frecuencia al ser descendientes de españoles y otros simplemente porque les gusta. Ahora tengo 18 alumnos, 3 horas por semana. Son gente de entre 50 y 70 años. Aunque la mayor parte de ellos siguen trabajando, les doy clases en horas no laborables. Lo malo es que no hay ningún programa ni libro de texto para enseñarles, hay que construir cada secuencia pedagógica, adaptarla a una edad. Algunos son albañiles y vienen a estudiar, otros son universitarios. Hay que adaptarse a todos los niveles de formación pero yo me las arreglo y son muchos los que vienen.

Cada clase dura 1 hora y media. Lo que ellos pretenden es poder aprender para intercambiar, hablar con la gente; lo malo o más complicado son los que no han tenido una mínima formación escolar y tienen que profundizar en la gramática; les hablas de un adjetivo, un sujeto o un predicado y no lo entienden. Hay que adaptarse al nivel de formación de cada alumno y no ser rígido en esta manera de enseñar.

¿De toda esta gente que estudia con usted en Francia, ha venido alguien a Trujillo?

Sí. El año pasado vino conmigo un hombre, Christian; y el pasado verano vino una parejita de cerca de donde yo vivo en Francia. Vinieron a conocer la escuela de Río Alto. Les llevaron a los niños un montón de libros y de juegos de Francia.

¿Y en estos 10 años que ha estado viniendo a Trujillo, cómo ve la ciudad de cambiada?

Ha cambiado a mejor en lo relativo al tránsito, a la circulación de los vehículos. Hace años no había apenas semáforos, ahora sí que los hay. Veo que por el centro histórico muchas casas se están casi derrumbando, es una lástima. Las nuevas tecnologías unidas a internet se han desarrollado igual o más que en Europa. Antes en la calle Pizarro había 3 locutorios, ahora ya no existen. Cada persona tiene su laptop, su celular. Antes no había ningún celular; sólo había delante de los hospitales y de los bancos, señoritas que alquilaban el celular para poder hablar por 1 sol; hoy día todo eso ha desaparecido.

¿Y en cuanto al ruido en la ciudad?

Hoy en día hay menos que hace años. Antes se escuchaban mucho más las alarmas de los autos. Ahora también veo más gente caminando por las calles que hace años. Pero veo que hay contrastes enormes entre las personas que viven en el centro histórico y las que viven en el extrarradio de la ciudad. En la sierra, concretamente en Huamachuco que acabo de visitar, me pareció que la vida es más tradicional e igualitaria. Aquí en Trujillo es diferente. Hay más diferenciación social y cierto clasismo. Lugares elitistas junto a una realidad con muchos atrasos y carencias.

Es como un poco anacrónico mantener esos espacios de la élite, de la flor y nata social en un entorno de tanta precariedad. Este tipo de cosas de clasismo que veo aquí no me gustan nada. En Toulouse y en Francia en general no hay una diferenciación social tan marcada; existe una amplia y mayoritaria clase media. En Trujillo, la clase media es muy reducida; cuando esta se agrande y se desarrolle, ojalá que ocurra, cambiarán a mejor muchas cosas.

Entrevista y fotos de nuestro colaborador: Eduardo Maruri

. Puedes leer más entrevistas de los personajes que suman a nuestra ciudad en Trujillo Beat.

Leave a Reply

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.