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“La memoria histórica que estamos perdiendo”, análisis de Jesús Escamilo

Exigentes con nuestro día a día, con una expresión dictaminada por reclamos – válgase entender cuáles son justos y cuáles no-, el desayuno se sirve con contradicciones, y no solo con penas y pan. La elaboración de nuestra idiosincrasia masculla en plenitud una frágil conciencia con nuestro pasado, en términos cortos y simples: nuestra historia. Y para no caer pesado o ampuloso, vale acercarnos a los nuestros, a aquellos pensadores como Jorge Basadre, Manuel González Prada, Ricardo Palma, que recurrían a la historia sin dejar de contextualizar su presente.

Pero también existen nombres de investigadores que hoy deberían ser consultados antes de emitir algún comentario sobre equis tema; en tanto si se conoce poco y aún se cree fervientemente ante lo expuesto por algunos, se podría estar hablando de fake news, porque consiste en difundir noticias falsas o mostrando solamente una visión muy parcial que será aprovechada luego, sea como sea para conseguir adeptos a tal panorama. Ojo, pestaña y ceja, era un dicho que se escuchaba en algunos billares. La frase atendida por un pasado entre mesas y bolas de billar resaltaba estar atento a cualquier movimiento del otro billarista. Y sucede lo mismo ahora, muy poca atención o hasta el colmo de todo, el pleno desconocimiento en una new age.

Entonces ¿Prima el olvido? ¿Qué pasó un mayo de 1980?

Relativizar el tiempo parece una consigna. O una chamba que pertenece solo a algunos, entre ellos historiadores o investigadores. Por lo que respecta, cada hecho está ahí, para cernirse a una lectura. El Perú, antes de 1980, había estado tambaleándose por el ejercicio y poder militar en el gobierno; fundiéndose en una crisis económica y siguiendo con la estatización de los medios de comunicación por parte del gobierno de Francisco Morales Bermúdez, que entró en 1975. Sin embargo, el gobierno militar dio paso a una Asamblea Constituyente en 1978 para elaborar una Carta Magna en lugar de la Constitución de 1933. Dicha constitución fue avalada en 1979, aunque sería acatada recién por el gobierno entrante de Fernando Belaunde Terry. En tanto la nueva Asamblea Constituyente, presidida por Víctor Raúl Haya de la Torre y el Gobierno Militar se respetarían hasta el termino del gobierno.

Ahora bien, ya para diciembre de 1978, la Dirección de Inteligencia de la Guardia Civil mencionaba observar a la izquierda marxista en Ayacucho, debido a la realización del VIII Pleno de Sendero Luminoso, su consigna “culminar y sentar las bases para el inicio de la lucha armada” se decía también que la organización era “peligrosa y subversiva”.  Meses después la misma Dirección de Inteligencia de la Guardia Civil, haría nuevos resúmenes que informaban sobre el incremento de agitación y el adiestramiento a través de charlas a grupos de estudiantes universitarios, en un local del Cono Norte, Lima, 6 de setiembre de 1979. [i] Además, entre estos y otros informes detallados desde enero de 1980, se acercan a los pasos de Sendero Luminoso.

“El 4 de abril de 1980, una nota de información del SIN daba, en sordina, la alarma. Según la información de un confidente, un integrante de Sendero había anunciado que su grupo “boicotearía las elecciones de mayo 80; asimismo dijo que el 18 de mayo 80 comenzará la lucha armada en el país, contra el nuevo gobierno civil…”. Cinco días después, el 9 de abril, otra información, de fuente directa, precisaba la anterior y añadía detalles decisivos”. 

Sendero, Los archivos desaparecidos. Gustavo Gorriti.

En cuanto Sendero Luminoso advertía de su proceder, cuarenta días antes, con fecha y lugar del comienzo de su revolución marxista maoísta leninista, y bajo lo configuración del pensamiento del camarada Gonzalo, las fuerzas armadas no hicieron caso, ni efectuaron ninguna acción. Lo peor fue que militares se llevaron archivos y documentación sobre el caso (Archivo de inteligencia de la DIMIN), y esto no ayudo al gobierno entrante.

Antes de llegar a la fecha de mayo de 1980, se debe conocer que Abimael Guzmán, fue apresado por tercera y última vez, hasta ese entonces, y que habiendo salido de la cárcel el 11 de enero de 1979, según su hermanastro, luego de su encarcelamiento de cinco días -7 de enero, en un operativo en la casa de su suegro, Carlos La Torre- se reúne con su familia para despedirse y decirles que se iba a la lucha armada.[ii] Luego se supo muy poco de él.

Para el 2 de abril, se inaugura la I Escuela Militar de Sendero Luminoso; el 19, con el discurso de clausura “Somos los iniciadores” comenzaría a involucrarse hasta la saciedad y el tuétano por su causa, el pueblo en armas; donde barrer y quemar eran verbos infinitivos y dichos para soliviantar al PCP- SL. [iii]

Entretanto, el 17 de mayo, Sendero Luminoso, comenzaría con su primer ataque. Durante media hora unos encapuchados quemarían ánforas electorales y el libro de registro en el pueblo de Chusqui, Ayacucho; este hecho pasaría otra vez como anodino, y ya varias décadas después, según Carlos Tapia, conocido senderólogo peruano, en una declaración a Correo dijo: “Lo sucedido en el lugar se conoció tres días después. Y fue un acto muy simplón. No murió nadie, pero era el inicio de su guerra popular, nadie esperaba que eso fuese un enfrentamiento criminal que pusiera en jaque a la democracia…” [iv]. Incluso los problemas que pasaba Sendero Luminoso para mayo eran su falta de entrenamiento y la inexperiencia; por el contrario, sí tenían voluntarios. Guzmán repetiría que el pensamiento ideológico era importante y también el adiestramiento de las fuerzas. Conforme avanzarían los meses, Fernando Belaunde asumiría la presidencia y en el último mes del año, en el centro de Lima, aparecían perros muertos colgados de los postes de alumbrado público “Deng Xiaoping, hijo de perra”. Para Sendero Luminoso, no habría marcha atrás. Durante ese mismo año no se controló a los senderistas debido a la ineficiencia y corrupción de las unidades de la policía de investigación dirigidas por altos generales; estos fueron vinculados con Reynaldo Rodríguez López, alias “El Padrino”; sin embargo, la medida del presidente Belaunde no fue otra que suspender garantías constitucionales y permitir a los militares control de los Andes centrales “zonas de emergencia”. En un par de años se sabría de los abusos de militares en estas zonas.[v] Ciudades como Chuschi, un 15 de mayo; o Socos, Ayacucho un 13 de noviembre, ambas fechas en 1983, atestiguan que la violencia cruzó las fronteras, no solo los senderistas, también la Guardia Civil, y hasta comuneros: Caso Uchuraccay.

Hoy, por ejemplo, debe entenderse que hablar de estos temas no significa usarlos como recurso de apología al terrorismo o senderismo; en cuanto se conozca la historia, sin intentar aprovecharse de ella, ya que son hechos, estaríamos haciendo el mejor uso que se le pueda dar, y ya no seremos nuestro propio olvido. O como dice aquel poema descrito en el libro “El olvido que seremos” de Hector Abad Faciolince:

“El poema se llama epitafio, y dice así…

Ya somos el olvido que seremos.

El polvo elemental que nos ignora

y que fue el rojo Adán y que es ahora

todos los hombres, y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas

del principio y el término. La caja,

la obscena corrupción y la mortaja,

los triunfos de la muerte, y las endechas…[vi]


Artículo de opinión de nuestro colaborador Jesús Escamilo

 

[i] Gorriti, Gustavo. Sendero. Editorial Planeta, Memoria Perú. 2017.

[ii] Roncagliolo, Santiago. La cuarta espada. Editorial Debate, 2007.

[iii] La fogata digital. El terror y el Estado privatizado: Una parábola peruana (II)

http://www.verdadyreconciliacionperu.com/admin/files/articulos/287_digitalizacion.pdf

[iv] Diario Correo.  17 de mayo del 2015 – 10:43. Textos: Ana Lescano/ Glademir Anaya

https://diariocorreo.pe/ciudad/chuschi-el-fatidico-nacimiento-de-sendero-luminoso-587887/

[v]  W. Quiroz, Alfonso. Historia de la corrupción en el Perú, Instituto de estudios peruanos. 2013. Segunda Edición, Lima.

[vi] Abad Faciolince, Héctor. El olvido que seremos. Penguin Random House Grupo Editorial. 2017. Barcelona.

 

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