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Javier Benites Reinaltt
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Javier Benites Reinaltt: «Que el taekwondo no sea solo para competir, sino para una vida infinita»

El pionero del Taekwondo en Trujillo, Javier Benites Reinaltt, habla sobre su visión para el futuro del deporte y la importancia de la involucración comunitaria. 

En una entrevista exclusiva, Javier Benites Reinaltt, maestro y referente del taekwondo en Trujillo, comparte sus reflexiones sobre el desarrollo del deporte en la región. Destaca la necesidad de involucrar a las autoridades locales y regionales para aprovechar espacios urbanos subutilizados y fomentar una cultura deportiva integral. Además, revela sus planes personales. 

Siente Trujillo: ¿Cómo le va, Sabonim Benites? 

Javier Benites Reinaltt: Bueno, para mí, Paul, es un gusto enorme tenerte en este dojan de taekwondo y estar gustoso de poder contestar. Bueno, me he dedicado, desde que tuve el problema de cáncer, netamente a cuidar mi salud y, ya desde hace un año y medio, a la enseñanza presencial de taekwondo acá en mi gimnasio en Monserrate, Berendson y con los alumnos de Chiclayo. 

¿Me podría contar sobre los orígenes del taekwondo y cómo llegó a Trujillo? 

Bien, primero decirte que yo he sido un practicante acérrimo de karate. Fui uno de los que constituyó la Liga de Karate Trujillo con William González Sánchez, pionero del karate. Fui compañero de práctica del profesor Eduardo Lambert y tuve la suerte de haber hecho clases con Kenji Kimura. Pero justo fuimos a un campeonato de karate en Lima, en el estadio La Bombonera, donde peleé con Jorge «el Cholo» Crespo, un luchador muy bueno. De ahí me dijeron que había un campeonato en el Coliseo Champagnat y nos dirigimos varios karatecas al coliseo.

Fue el primer campeonato de taekwondo y vi a maestros coreanos en acción. Me fascinó y dije: «Bueno, yo quisiera probar». Así que, a partir de ahí, incursioné en el taekwondo. Me hice una entrevista con el profesor Juan Infantas, que era miembro de la Comisión de Taekwondo. Viajaba a Lima periódicamente durante un año para entrenar. Mi casa madre de taekwondo fue la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Viajé periódicamente, cabe la redundancia, durante un año. Después de un año, fui sometido a una evaluación y, en el año 82, fui ascendido a cinturón azul y nombrado como pionero del taekwondo para Trujillo en La Libertad. 

¿Cómo ve usted la evolución del taekwondo en Trujillo desde que comenzó hasta el día de hoy? 

Bien, referente a la evolución, hay muchas anécdotas. Me refiero netamente ahora a la parte de esa evolución. A mí me señalaban como karateca. Yo fui tres veces karateca del año acá en Trujillo, tanto en kata como en kumite. Como karateca, pude dominar las dos fases del karate en alta competencia. Entonces, debido a ese estigma de que todos me identificaban con karate, al comienzo fue difícil. Se identificaba todo como karate coreano, pero después, poco a poco, se empezó a llamar taekwondo. La primera entidad en Trujillo en apoyar el taekwondo fue el Club Libertad en vacaciones útiles. Fue un trampolín y públicamente agradezco a Fernando Burméster, presidente del Club Libertad. 

Ahora ya el taekwondo está muy desarrollado en todos los colegios. No hay colegio particular que no enseñe taekwondo con una base de formación para todos sus estudiantes. Ha evolucionado tanto en el desarrollo deportivo formativo como, sobre todo, en una forma digna de vida para muchos profesores locales. 

¿Cuál ha sido su mayor contribución al taekwondo trujillano? 

Bueno, mi mayor contribución siempre ha sido la física, ¿no? Yo no soy la persona que maneja marketing ni revistas, ni estoy pidiendo que me hagan 40 entrevistas a cada rato ni pagando publicidad, porque pienso que la mejor publicidad es mi trabajo, que desarrollé detrás de mis alumnos. Cuando un alumno entra a mi dojan, yo trato de impartir conocimiento y compartir experiencias de vida. Para mí es crucial que un alumno no solo reciba una enseñanza, sino que lleve consigo parte de mi vida a través de mi enseñanza. Eso ha sido el éxito del taekwondo con Javier Benites, y ha llevado a más de 160 cinturones negros en todo el mundo, y acá en Trujillo, un 90% han sido o son mis alumnos. 

¿Cómo cree que ha impactado el taekwondo en la comunidad trujillana, especialmente en los jóvenes? 

Bien, hay dos puntos muy básicos y elementales. Yo siempre he abocado mi conocimiento diciendo que tiene que ser hoy mejor que ayer. Entonces, si ponemos eso como una antesala, como estandarte, primero hay que ser mejor ser humano. Después, siendo mejor ser humano, ser mejor hijo, mejor profesional, mejor deportista. Si tú manejas esas escalas de valores en tu vida, vas a aportar a la comunidad. Yo tengo alumnos médicos, empresarios, abogados, doctores aquí y allá en medio mundo, y de eso me jacto y digo que he cultivado, a través del taekwondo, a una persona digna con una formación básica y férrea que le permita ser útil a la sociedad. El taekwondo es una forma digna de vida que ayuda a la salud física, mental y espiritual. 

Cuénteme, ¿tiene alguna meta a largo plazo o algún proyecto en mente sobre el taekwondo trujillano? 

Sí, todavía tengo mucho por crecer. Tengo el proyecto de ser especial Choi y Special Class. Soy el top de réferi internacional a nivel Sudamérica y, a nivel mundial, solo somos seis. Nunca me gustó mi etapa en karate en competencia porque, como dicen, los bomberos siempre han sido menospreciados. Pero a través del arbitraje conocí el mundo, vi deportistas de un nivel increíble y, debido a mi capacidad de percepción y de captar la técnica, aprendí mucho siendo árbitro. No me arrepiento de nada, al contrario, agradezco todo porque lo bueno lo he capitalizado y mejorado, y lo malo lo aprendí, lo identifiqué y lo evito. Pienso que eso debe ser el estandarte de todo ser humano: aprender de todos, porque todos tenemos algo que dar y mucho que aprender. 

Referente al taekwondo trujillano, ahí sí tengo diferencias. Muchos, por no decir un 90% de mis colegas, lo están haciendo muy mercantil, con mucho mercadeo, todo lucro, todo figuritas, todo medallitas, y del trabajo personal poco. Entonces, ese deportista, al pasar 18 ó 20 años, físicamente no va a responder para una forma de vida, porque las patadas que se hacen en competencia no se pueden hacer para la vida. Son cosas abismales. No digo que sea malo, a mí me gusta, manejo la competencia, pero manejo muchas formas básicas para que el taekwondo no sea solo para competir, sino para una vida infinita. 

¿Cuál es su visión para el futuro del taekwondo en Trujillo y qué pasos cree que deben tomarse para llegar allí? 

Bien, empiezo por la parte de los pasos que debemos dar: involucrar a las autoridades municipales y regionales. Te cuento una anécdota. Hace 30 años, yo pedí un local para que se institucionalizara en Trujillo una asociación que involucra a todos los profesores, indistintamente de qué maestro coreano viniera. A través de este club, que fue construido, queríamos tener el respaldo de la comunidad, del municipio y de la región para representar a Trujillo como debería ser. Pero todavía eso se maneja a nivel de clubes, no a nivel de provincias. Lo ideal es que se maneje y el ser humano se identifique con la tierra que lo vio nacer, en este caso, Trujillo. 

Cuando fui, con la ley en la mano, dije: «Miren, aquí en el Reglamento de Construcción y Organización dice que en toda zona urbana se tiene que designar un área para usos deportivos». Me dijeron: «Sí, están las losas deportivas». Pero no todo es fútbol en la vida, les dije. Tuve el primer contratiempo con dos arquitectos y un ingeniero, que me refutan diciendo que hacer deporte implica solo una loza deportiva, aritos y su arco de fútbol, y eso era suficiente. No me quisieron entender. Lamentablemente, a veces, soy radical, agradecí y me retiré.

Pero eso tiene que cambiar porque hay muchos espacios libres que están desperdiciados. ¿Cuántos parques están llenos de basura? ¿Cuántos parques tienen áreas verdes muertas que pueden ser designadas para asociaciones constituidas sin fines de lucro y que se proyecten a la comunidad? Obviamente, con un cobro menor que pague al instructor, que sea un pan llevar, pero que se proyecte y se usen esas áreas. El reglamento está estipulado para el deporte; no dice solo para futbito ni pichanga, ni fumones, porque tú sabes que los fumones de noche van a hacer de las suyas. Entonces, tenemos que involucrarnos seriamente y concientizar a las autoridades para que el deporte sea no solo fútbol, sino todo tipo de deporte. 

Ahora, en el aspecto personal, sí, yo estoy viajando, Dios mediante, en julio a Corea para asumir una maestría de primera clase como instructor y graduarme. Así sigo creciendo. 

¿Podría brindarnos un consejo para todos los deportistas que están cursando esta vida de taekwondo? 

Bien, solamente decirte que la calidad total solo se logra con esfuerzo inteligente. Si tú quieres calidad total, esfuérzate, pero inteligentemente. No te compares con los demás; compárate a ti mismo y trata de ser siempre hoy mejor que ayer en lo que hagas en tu vida. Éxitos a todos, te agradezco la entrevista y Dios siempre los bendiga. 

Entrevista: Paul Rodríguez

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Javier Benites Reinaltt

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