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Trujillo Beat

“Estamos haciendo una catarsis de la sociedad peruana con la selección”, Valery Bazán, director de Siente Trujillo

Íbamos detrás de un balón cuando éramos niños, y conocíamos la felicidad sin saber bien de qué se trataba. 


Por: Jesús Escamilo/ Fotografía: Anthony Ibáñez Carranza

Contaban y me decían mis profesores de periodismo en la universidad que, para entrevistar a un personaje, el entrevistador –o sea yo, el aprendiz– tenía que desaparecer. La primera persona es un pecado, una burla, la tenencia indebida del protagonismo; lo más cercano a un ego descollante, asumo que siguen pensando así. Pero como el entrevistado y yo solemos estar a favor de abdicar a cuestiones reglamentarias, aquí estamos los dos. De mí, pronto sabrán poco; de él, que fue mi profesor en la universidad y que ahora charlamos algunas noches, y otras jugamos fútbol.

Y entre tanto qué decir, también es el director de este portal, quizá por eso la primera vez que le dije, Vale, te entrevisto, me dijo no, y parecía una palabra rotunda, cerrada; casi para olvidar. La segunda, a insistencia y debido a una conversación previa, ya era más condescendiente, ahí lo vemos, dijo, incluí también que la fecha era propicia, día del padre, y no tuvo tanto valor como lo esperaba. La tercera al final dijo: sí. Creo que por cansancio o alentado por la impotencia de ya no saber que decirme.

En resumidas cuentas, Valery no quería que la entrevista sea vista como autopublicidad, aunque la frase que usaría fue: la gente pensará que nos estamos marketeando. Por supuesto, qué demonios más va a pensar el resto, aunque al no ser nosotros proclamadores de nuestro porvenir y siendo dicha por el resto, hay algo de salvedad, una fortuna que solo está prevista para un día. Y esta conversación dibuja o talla con imperfecciones al director de esta página web.

Él, que muchas veces se toma un café, antes que unas cervezas, y escucha a Queen, responde a cada pregunta. Y en la hora de conversación, no hay pasada de franela, el entrevistado no es más el director de la web, es solo un tipo que deja verse hacia adentro. Al fin y al cabo se hablará según las posibilidades del diálogo. A causa de esto, hablamos, ¿por qué no? de política, de su blog, de su vida –la anterior– en Barcelona, y hasta ahí, todo normal. Sin embargo, hay algo que pocos saben o intuyo que es así, Valery ama el fútbol, lo ama hasta el límite de invocarlo por las noches, hasta observar en YouTube resúmenes de partidos de hace 20 años; se sabe nombres de jugadores antiquísimos, anécdotas, fechas, y está enterado, me atrevería a decir, de infidencias futbolísticas.

A favor del balompié, con once jugadores reglamentarios, o con seis, siete o cinco jugando en un sintético o en cualquier terreno, Valery seguirá pensando lo mismo del fútbol, no se enrevesará; una virtud honesta y hecha para viejos, porque según el atropello de la edad muchos piensan distinto. En cambio, ya eximidos del tiempo, si él fuese un chiquillo diría con la misma sagacidad y prontitud: el fútbol, es algo más que un deporte, y quien dice lo contrario señor, o está equivocado o nunca ha jugado verdaderamente. Una hipótesis perfectamente entendible al ver un balón y unos pies.

Mientras que una pichanga termina, o él ve un partido de fútbol en la televisión, su otro ídolo terrenal -que aún vive-. está por ahí, caminando, vistiéndose de rutina en otra ciudad. Quizá si Alfredo Bryce Echenique estuviese más cerca y Valery le hubiese apretado las manos, él hablaría más de aquel escritor limeño antes que de fútbol. La naturalidad de la vida tiene un riesgo calculado: la proximidad.

Tenías un blog de crónicas llamado “Irredento Urbanita” ¿Por qué escogiste ese nombre?

El nombre lo escogí de un texto de Vargas Llosa en el que cuenta haber sido invitado por unos millonarios, los exdueños de Esprit, que se habían dedicado a salvar bosques en Chile. Sucede que lo llevaron al bosque y él estuvo feliz un tiempo, luego ya no soportaba estar en el campo; quizá por ser un hombre de biblioteca o investigación, de ciudad. Vargas Llosa en una parte dice que es un irredento urbanita, una persona que no tiene más remedio que estar en la ciudad.

Yo por mi parte, siempre he disfrutado mucho el campo, pero no podría quedarme dos o tres días. Sobre todo porque una vez me fui a Cajamarca –tierra de mi padre– siete días y volví con seis o siete kilos menos. A mi madre casi le da un infarto. Volví muy flaco, se asustó.

El proyecto del blog estaba muy vinculado a la literatura ¿Desde cuándo inicia?

El nombre ya lo tenía. Fue una frase que me gustó, antes de crear el blog, el nombre estaba. No quería usar mi nombre, tenía bastante pudor. Y comencé a escribir creo desde que estaba en Trujillo, hace 15 años aproximadamente. En la universidad nos dictaron un curso acerca de cómo crear un blog.

¿Dictado por?

Víctor Cachay, que fue mi profesor y hoy es muy buen amigo mío. Hasta ahora aprendo muchas cosas de él, sigue siendo mi profesor. El curso se llamaba periodismo computarizado, que también es una forma de llamar al periodismo digital. Lo que hice fue crear esa página digital totalmente anárquica, donde publicaba entrevistas, crónicas, vivencias, poemas…

Resonancias, tiene dos poemas tuyos.

Sí, Resonancias quería contactar con Gerardo Chávez, y como anteriormente yo lo había entrevistado, me pidieron sus datos. Entonces me dijeron, tú escribes, le respondí que sí, que tenía algunos poemas, y se los envié. En ese momento no me dijeron nada y luego de dos meses, me dijeron que lo querían publicar, así pasó. Puede ser que se empiece por la poesía, porque tiene mucha libertad, luego sigue la narrativa. Tampoco creo en la gente que dice, escribo para que nadie nos lea, siempre se escribe para que alguien nos lea.

Controversial; no crees que un escritor hace mal pensando quién lo leerá.

Creo que se empieza por ahí. Yo sé de un escritor y periodista colombiano –lo conocí en Barcelona– que escribió su primera novela; unos años después la releyó y dijo “no sirve para nada” y la quemó. Yo nunca quemaría una novela por más mala que sea, ni un texto ni un poema, nunca. No podría porque ese texto también soy yo, sería mutilarme un dedo.

A tu parecer: no se está acabando con los libros, en todo caso con la lectura. En distopias como la de Fahrenheit 451, la vida transcurre en medio de grafismos y se olvida el texto ¿Hoy no sucede algo así?

Al hombre de hoy le hace falta sentarse y pensar qué está haciendo con la tecnología que le rodea ¿Nos está sumando, nos está restando? ¿Para qué estamos usando tantísima tecnología? Un rato, pensar, ¿para qué el celular?; considero que dentro de algunos años vamos a ir a centros de desintoxicación para ver más la vida real que la virtual.

Mario Vargas Llosa decía hace algunos años en entrevistas, el papel no va a desaparecer. Hace un año dijo lo contrario. Yo pienso al revés de él. Antes pensaba que iba a desaparecer, ahora no.

¿Por qué lo crees?

El ser humano sigue haciéndole resistencia a muchas tendencias. Por resistencia mucha gente va a decir, yo sigo con el papel, a veces vamos a contracorriente.

Entrando más en el Irredento Urbanita, te digo dos nombres y tú eliges uno ¿Ribeyro o Bryce Echenique?

Que mi papá me perdone, pero a mí me hubiese gustado que un segundo padre mío fuese Alfredo Bryce. Por supuesto que Bryce.

En el mismo ejercicio ¿Vargas Llosa o Bryce Echenique?

Son distintos.

Pero dime uno de los dos

Bryce. A mí me gusta mucho esa gente que te vuelve niño y sabe hablar o contarte un buen relato cara a cara sin estar nunca delante tuyo.

Lo digo porque en tu libro de crónicas entre uno de los primeros relatos empieza con la figura de Bryce ¿En verdad te ha marcado tanto? fuera que también dices que estuviste muy cerca de él.

En Barcelona viví en la misma calle donde estuvo Bryce, en el career Sepúlveda. No recuerdo en cuál cuadra con exactitud, pero viví ahí. Caminé por las calles que el caminaba y nunca lo pude ver. Una vez, tras la nostalgia de no haberlo visto y tras leer Las obras infames de Pancho Marambio, fui con mi novia de ese entonces a buscarlo por los bares en los que se citaba dentro del libro. Encontramos un bar, y entramos solo para tomar el café y sentir el aura de Bryce. Igual lo hice en París, no buscaba exactamente a Bryce, sino los lugares donde él estuvo. Así llegué al Rosebud de la Rue Delambre, un paraíso de 4 paredes visitado en su momento por Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir

Tu síntoma se podría entender como fetichismo

Bueno… nuestras decisiones son tomadas por nuestras emociones. Somos demasiados emocionales en muchas cosas, y me atrevería a decir que en casi todo.

 

 

¿En el fútbol?

Es hablar de una herida, ahora mismo tenemos un país lobotomizado pensando que podemos ganar el Mundial. No digo que no se sueñe, hay que soñar, pero, para mí, soñar sería más beneficioso cuando tiene una dosis de razón; a veces se pide demasiado y no se evalúa.

Hoy, por ejemplo, ha empatado Perú en el amistoso con Suecia, y en conversaciones anteriores decías: sería bueno ver a la selección en una derrota ¿Es necesaria la derrota?

Incluso hay derrotas que se disfrutan, puedes ganar en la derrota. Hoy Perú me ha gustado más que en los partidos donde ha ganado. Hoy ha generado varias oportunidades para ganar, hace años no se veía eso en la selección ante equipos europeos, un equipo que no se desespere y juegue. Gareca ha repotenciado a jugadores, los hace rendir el 120% ó el 130% de lo que deberían rendir, eso es trabajo.

Pero yo sigo siendo escéptico, por el tema de la selección no voy a decir que el fútbol peruano está bien, es una reverenda mentira que la gente ahora no entiende. Ejemplo, los clásicos del fútbol peruano, con verlos media hora te duermes, y con la selección no pasa eso. Estamos haciendo una catarsis de la sociedad peruana con la selección.

Así como te gusta ver mucho el fútbol, criticas la forma en cómo se ejerce el periodismo deportivo dentro de la televisión peruana.

Es escaso, solo hay informadores que no van más allá. Antes había gente prolija, que sabía mucho del fútbol, lo respiraba…

Por ejemplo.

“Pocho” Rospigliosi, “El Veco”, Miguel Humberto Aguirre también, eran vacas sagradas del periodismo. Rospigliosi se iba con “El Nene” Cubillas y le hacía un seguimiento desde que subía al avión y llegaba, creo que fue al F.C. Oporto; y ahí lo seguía durante la firma de su contrato, la conferencia de prensa. Hacía crónicas en video. El tipo era grandioso; hoy, la banalización de los contenidos o la cobertura de contenidos vulgares se está contagiando a otros ámbitos, a la cultura y al deporte.

Aún así tenemos más programas. Fox Sports ha llegado a Perú.

Es que de Fox Sports solo he visto programas informales. De fútbol, intento ante todo, leer. Hay periodistas que están en radio o televisión, y muchas veces no te escriben una buena crítica en papel. No están acostumbrados a ese tipo de lenguaje, que cada vez es más eruptivo y le da cabida a la mofa, a la burla, al meme, cuando el fútbol en sí es muy interesante cuando te explican una alineación, un planteamiento táctico. Al menos, en Europa y Estados Unidos, se han visto cotejados los hechos con los datos; antes no se sabía cuánto corría un jugador en un partido. Ahora con programas informáticos puedes conocer datos extremos del rendimiento de los jugadores. Eso sería bueno que la gente conozca.

Crees que no se tiene en claro la diferencia entre un comentarista y un narrador. Son dos coberturas distintas, ¿no?

Para mí Peredo era el mejor comentarista de televisión y de radio, si se quiere, y lo ponían a narrar por tener recursos que narradores con más años no tenían. Luego está el tema del comentarista, que lo son pocos. Uno intenta ver un partido con los comentaristas que hay, pero no se puede. El chovinismo que se ha generado es escandaloso. No hay nada peor que una derrota mal llevada, excepto una victoria mal llevada.

Hoy, Koky Gonzáles, un periodista muy querido, transmitía cuando se iba a Rusia desde la sala embarque hasta el pasillo del avión con su casaca de Perú, el escudo que gritaba por todos lados; qué objetividad va a tener. Por más que intente comentar de modo objetivo, no le voy a creer, imagínate, es periodismo de bufanda.

Tú estuviste en Barcelona ¿Cómo se vive el fútbol ahí?

Yo tuve la suerte de estar en Tossa de Mar cuando campeonó España, una playa muy turística de la zona. Me acuerdo que escuché solo dos autos haciendo ruido por la calle, pero si te ibas por Madrid era un loquerío total, si te ibas por Sevilla, igual. Hemos hablado de que España es un país multicultural, es alucinante; había muchos más turistas y catalanes que gente con sentimiento español. España es un fenómeno y un suceso interesante, un lugar que no te deja de sorprender, aún cuando seas extranjero, ya que, los sentimientos que tiene cada pueblo o comunidad son distintos… y yo estaba en una comunidad donde la gente no tiene mucho sentimiento español. A mí me preguntas cómo se vivió el día que ese país ganó un mundial dentro de ese país, y fue como una retreta en un cumpleaños, y ya está.

¿Qué opinas de esa frase “El fútbol solo es un deporte”?

Bueno, para quien recién entra en el tema del fútbol se puede hasta entender. Pero el magnetismo o poder que tiene sobre la gente, o el cómo influye sobre ella, se va demostrando cada vez más; hay clubes de fútbol apoyados por partidos políticos o grupos de poder.

Existen equipos que son comandados por gente que adquirió el poder de forma ilegal, sea donde sea. Hay equipos que representan a sectores católicos, protestantes, el caso de la rivalidad entre escoceses del Celtic de Glasgow y del Glasgow Rangers, apuntan lo señalado. Se tiene un componente social, político, religioso, racial. Y se tienen más cosas si también se tiene grupos de poder vinculados a este deporte; el fútbol por sí solo tiene la capacidad de que en selecciones como Alemania o Suiza, donde antes no veías negros, hoy los ves. Tú ves la selección de Francia y puede ser un país africano tranquilamente.

El fútbol tiene esa capacidad de mestizaje que no tiene, quizá, otro deporte…

El caso del fútbol ha estado casi siempre vinculado de la peor manera con el racismo ¿Verdad?

En nuestro fútbol está un cholo como Cueto, un negro como Cubillas, otro negro como Uribe. El fútbol bebe de lo divino y de lo infernal.

¿Quién crees que es el mejor jugador de fútbol actualmente?

Hace años para mí es Messi. Nadie puede hacer lo que hace Messi, así de sencillo.

¿No crees que tiene una muy marcada influencia tu estadía en Barcelona, y que al estar ahí viste despegar al equipo azulgrana?

No, porque en su momento cuando estuvo Zidane en el Madrid, yo disfruté de Zidane. De Ronaldo, el gordo. No he visto jugadores así. De Ronaldihno, un jugador cuya dimensión de juego no es tan conocida por la gente, pero fue él quien transformó al Barca de ser un equipo pesimista, victimista. Ronaldihno cambió conceptos por formas de juego, la revolución de su juego fue de adentro hacia afuera, y luego nos dimos cuenta, cuando no estuvo. Lo mismo pasará cuando no esté Messi.

¿Se podría aplicar lo mismo con Gareca?

Creo que también. Gareca es un punto de inflexión. Por eso hace falta periodistas deportivos que nos digan en sí el fenómeno que estamos viviendo. Hay carencia de algo que venimos pidiendo a la prensa limeña hace tiempo: el contexto. Y ese contexto hoy a los periodistas les importa muy poco. ¿Y cuál es el contexto? Que un país después de 36 años con todos los problemas que puede haber tenido y las causas que nos llevaron hasta allí vuelve a un Mundial. No una, dos generaciones completitas han visto fracasos.

Perfecto la euforia y todo, pero quien tiene que poner las cosas otra vez en su lugar y analizar el contexto es el periodista que se llama deportivo. La prensa debe decir lo que estamos viviendo y visualizar lo que se puede venir, no que sea un simple oasis; lo bueno es que se están publicando varios libros al respecto, algunos de profesionales que no son periodistas.

¿Cuál recomendarías?

“Con todo, contra todos” de José Carlos Yrigoyen, es bastante interesante sobre todo porque ahora la gente está viviendo en la superficialidad; el libro te habla de medio siglo del fútbol peruano, y te ayuda a describir quiénes somos, a quiénes hemos ganado, en qué hemos fracasado, quiénes han sido nuestros ídolos, quiénes nuestros traidores.

En Europa se publican muchos más libros de crónicas de fútbol, el último que leí fue Pep Guardiola, otra forma de ganar, escrito por Guillem Balagué. Hay otro libro del periodista Diego Torres acerca de Mourinho, Prepárense para perder. Quizá son las formas más marcadas de entender el fútbol, en los dos el objetivo es ganar, pero cómo vas a ganar, ese es el problema.

No hay que ser muy precavidos para darse cuenta que te gusta mucho el fútbol, sin embargo, ¿no hay cierta desazón en ti por no haber culminado como periodista deportivo?

Sí, me hubiese encantado. Con un amigo, Omar Stalin, que ahora está en Lima trabajando, hicimos nuestras prácticas voluntarias en Diplomat Radio. Tuvimos un programa de 6:00 p.m. a 7:00 p.m. El por qué del horario es que los domingos los partidos iban hasta las 6:00 p.m. o 5:45 p.m. Culminaban los encuentros y cada uno de su casa traía los informes, teníamos cable y dábamos todos los resultados a nivel de Copa Perú, liga distrital, Torneo Nacional, resumen de los futbolistas peruanos en el extranjero, ligas europeas. Si nos sobraban cinco minutos hasta resultados de fútbol americano dábamos (risas).

Es una gran equivocación creer que ser periodista deportivo no implica conocer también otras disciplinas deportivas.

Ahora lo vemos, cuando son las Olimpiadas, vemos a periodistas limeños, que solo han comido fútbol, intentado hablar de natación o basquetbol, y hacen el ridículo. Pero lo hacen porque no manejan temas como aspectos tácticos y reglamentos. Hay mezquindad al no ceder espacio a los que sí saben.

El periodista deportivo debería estar mucho más preparado ¿Es un periodismo especializado? 

Sí, debe estar preparado, o de lo contrario prepararse. Empaparse del tema, ser precavido. De hecho, aplica a todas las áreas del periodismo. Y es algo de lo que adolecemos aquí en Trujillo, si el periodista pasa por distintas áreas, luego tiene que centrarse en una.

La falta de especialización es lo que está retrasando al periodismo trujillano, y la tecnología también. Tenemos opinólogos, lo digo con todo respeto y cariño, hay chicos que tienen entre ó 23 años, con alguna trayectoria, pero se dirigen según lo que ellos creen o enuncian. Así podemos escribir todos, sin citar a nadie, ni necesitar de algún autor o trabajo de investigación. No citan a nadie, eso es pura opinión. Antes, dar una opinión, era labor de periodistas de 20 ó 30 años de experiencia en periodismo.

Valery Bazán

Zafándonos un poco del periodismo deportivo, es grato y extraño que termines haciendo periodismo cultural ¿Por qué ese cruce de vereda? 

En realidad, si te pones a pensar, todo es periodismo cultural. Yo lo que quise realizar fue elaborar contenidos con la otra cara de la moneda de la prensa actual. Creo que vivimos en una prensa que es el reflejo de la sociedad y viceversa también. Hay una retroalimentación, que a veces no sirve para bien. Cuando volví, vi una ciudad totalmente cambiada, y en tanto, el proyecto de Siente Trujillo se hace porque sentimos que tenemos un compromiso con nosotros mismos y con la gente respecto a información y contenidos que no están recibiendo.

Hemos crecido tanto a nivel de ciudad, tenemos referentes artísticos, profesionales, políticos; por otro lado, el involucramiento de la mujer es cada vez mayor y más importante. Y se ve que no se está trabajando con esa información, y de ser así, se toma ese trabajo con poca disposición.

¿Cómo surgió la idea? 

Cuando estaba cursando el Máster en Marketing y Comunicación Digital en España, se juntaron dos cosas: todas las estrategias de marketing digital y todo lo que yo concibo como periodismo digital, pueden estar en una web. Aquel que cree poder realizar periodismo solamente en Facebook está perdido. Puedes tener algunos insights, eso sí es cierto, te ayudan mucho, pero Facebook es alquilado. En cambio, en una web con un proyecto propio es distinto, tienes mayor autonomía. Me dije, dónde puedo aplicar todas las estrategias de marketing digital, por supuesto en la web y en las redes sociales.

La siguiente pregunta era, qué vas a difundir. No se trataba de contar lo mismo que cuentan todos. Ahí fue que aparecieron los contenidos; ya te dije, al final todo es periodismo cultural. Pero dentro del periodismo cultural, tú qué eliges, y se decidió elegir notas que son vistas por los medios de forma superficial, y que, para ellos, no venden. Nosotros, en teoría, estamos elaborando un producto que no vende, pero imagínate si dejamos de hacerlo.

Yo sueño que mi hija un día se sienta contenta por su padre, porque intenté que la gente lea un poco más y tenga acceso a contenido de calidad y relevancia.

Al final hoy tú estás como editor y director general, y tu chamba quizá es mucho más ¿No extrañas escribir crónicas o entrevistas con mayor frecuencia?  

En realidad sí realizo entrevistas, pero son pocas. Lo que intento es canalizar las potencialidades que tiene el equipo. Los miembros que tiene Siente Trujillo poseen grandes habilidades, lo que se trata es de repotenciarlos. Se trata de cómo mejorarles y una vez que lo sepan, que hagan, lo ejecuten, que se equivoquen y acierten.

A mí me encantan las entrevistas, cada entrevistado es un universo distinto, y los resultados pueden ser a veces halagadores o frustrantes. O, de repente, puede ser frustrante para el entrevistado y para el entrevistador su mejor entrevista.

Incluso ahora, en cuanto a la web, recibimos buenos comentarios, y cuando alguien del equipo me dice, “¿ de cuántas palabras desea el texto?”, yo le digo, las que quieras; “¿cuántas fotos”?, las que puedas. En cambio, en papel sería diferente.

Y ahora se tiene cada vez menos espacio. Lo digo porque en el libro “Una crónica del periodismo cultural” uno cree tener la impresión de que antes la cultura tenía más espacios en los periódicos o con sus suplementos dominicales de cultura ¿Por qué ese panorama reducido en los periódicos, ni que hablar de la televisión?

Para mí, directamente, están los grupos de poder. Sí, gran parte de culpa es de la gente, en Estados Unidos e Inglaterra la vulgarización de la realidad demuestra que no solo afecta a países de tercer mundo o en vías de desarrollo. Es un fenómeno mundial que yo llamaría: barbarizar a la gente, centrarse en el placer rápido o en lo efímero. Estamos yendo a lo básico e instintivo.

Cierto, los contenidos en los medios no son los de antes, aún así, tienen, mucho poder… y nosotros tenemos la culpa, porque hoy, con Internet nunca hemos tenido tanto acceso a la cultura y al arte, o a los contenidos que nos importen, sean cuales sean. Ahora puedes visitar museos, aunque nunca puedas ir en tu vida, pero puedes verlos por medio de Internet. De la misma manera podemos acceder a ensayos, investigaciones, libros, pdfs. Y si sabes inglés más aún. Somos muy globalizados, pero la gente no sabe inglés.

Nunca hemos tenido tantas posibilidades para desarrollarnos, investigar, socializarnos, estar mejor educados.

Pero no se hace.

Porque también se han utilizado esas mismas herramientas para vulgarizar la comunicación de la gente. Se vulgariza la realidad, los problemas, y también la comunicación.

En cuanto a la comunicación, tú enseñabas periodismo digital ¿Cuál o cómo fue tu experiencia los primeros días como profesor?

Fue una experiencia muy rica. Cuando regresé, lo primero que hice fue buscar trabajo –supe que iba a ser papá– y empecé como coordinador de prensa de un canal televisión, enseñé en la UCV y en la UNT. O sea, mi objetivo era trabajar, buscando opciones dentro de los medios. Entonces la universidad fue para mí un aprendizaje mayor que el de un estudiante. Un profesor de la universidad que me enseñó filosofía comentaba que se levantaba a las 5:00 a.m. para estudiar la clase que nos iba a dar. Yo no me despertaba tan temprano, pero aprendí que enseñar es estudiar dos veces.

En suma, la experiencia de enseñar ayuda y tiene un resultado trascendente. Yo lo he tomado siempre así, nunca intenté dar la mitad de lo que podía, siempre fue el 100 %.

Tú también has dicho varias veces que la política en España –país donde viviste– termina siendo más consecuente. Unos de izquierda, otros de derecha, aunque se pueda discutir que tan maltratadas están las formas políticas ¿En el Perú han desaparecido las bases ideológicas? ¿Estamos a merced de qué?  

En temas políticos siempre he sido un aprendiz, lo vi y lo veo de manera exploratoria. Mi experiencia política comenzó en la universidad, postulé al consejo de la facultad y cuando entré al consejo, elegido por los estudiantes, la propia gente de mi agrupación quiso negociar para que yo no entre. No era adepto de su ideología (nunca lo fui de ninguna) y querían cambiarme en el organismo electoral estudiantil por otro de su mismo grupo; ahora son mis amigos y me saludan, todo normal, pero en ese momento, imagínate. Esa fue mi experiencia con la política.

Hasta ahora lo que he podido ver en mi vida son que los cambios sustanciales no han sido decisiones de políticos, sino que están hechos por la gente, los escritores, los artistas, los científicos, los intelectuales… desde mi percepción, es así. Cada vez la política para mí es un ajedrez del poder, es más, vemos todos los días a gente enfrentarse en el congreso, pertenecen a distintos grupos políticos, al salir se olvidan de todo y son amigos, se llevan de maravillas. Y eso se vio en España de manera descarada cuando un partido en teoría de izquierdas como el PSOE y un partido de derechas, el PP, se juntaron para que no surja un outsider como Pablo Iglesias.

¿Dónde quedó la izquierda y la derecha? Yo, a la política, intento observarla, no participo de modo activo. Por ejemplo, Siente Trujillo nunca va a entrar en política de manera directa, no es nuestro afán. Y en cuanto a tu pregunta, la izquierda peruana se mata constantemente, la derecha lo sabe.

Tú también dijiste que los medios hoy están muy parcializados, acotas el caso del Club Bilderberg desde el libro; pero la función de otras plataformas como las digitales ¿No están ayudando? Casos como: La Mula, Ojo Público, Altavoz.

Hace momentos conversamos de la utilidad del Internet, los tres medios que mencionas nacieron digitales. Si hubiesen intentado estar en el papel, quizá no hubiesen podido, les hubieran puesto trabas. Entre las ventas y las leyes hubiese sido difícil su permanencia. Lo alucinante, positivo y beneficioso de Internet está en que antes no teníamos dónde acceder a esos contenidos. Piensa que el periodismo debería seguir siendo el mismo, pero tiene nuevas formas de desarrollarse y difundirse. El mismo IDL–Reporteros siempre lanza sus primicias por Internet. En España también tenemos el caso de eldiario.es, logró un modelo de negocio siendo trasparente y sincero con la gente, cosa que se debe presuponer en el periodismo o en un medio. Ellos le dijeron a su público que se suscribiesen para recibir contenido de calidad, investigaciones, crónicas y no depender de la publicidad privada ni estatal. Más directos y objetivos que ellos no hay.

¿Pero existe la objetividad? Es un tema del que siempre hablamos.

Es lo que perseguimos: un clímax ideal.

Pero desde tu doble labor de editor y director…

Cuando estoy editando entro en conflicto muchas veces, por lo que se quiere decir, o por lo que se quiso dar a entender el redactor o entrevistador. El editor debe estar en los dos papeles, en el papel del periodista y en el papel del editor. E incluso en un tercer papel no menos relevante: el pape del lector. Se debe pensar en cómo la gente entiende el hecho, ahí la pregunta se reformula; me pregunto si la línea que reviso va o no va. Creo que si no hay conflicto al momento de editar una noticia no es periodismo.

Dentro del mismo periodismo, por qué demonios se usa tantos anglicismos.

Te daré la misma respuesta de siempre. La realidad es que los trabajos en comunicación, periodismo y marketing, en cuanto a investigaciones, marcos teóricos y los nuevos casos que se vienen revisando para intentar ir más allá se realizan en Estados Unidos o en Europa. Desde luego, generan nuevos términos en inglés, muchos de ellos sí pueden ser traducidos al castellano. Por ejemplo: noticias falsas, Fake news.

Necesitamos que los países latinoamericanos comiencen a investigar más sobre estos fenómenos, y no estamos hablando de investigaciones muy elaboradas, al menos exploratorias. En todo caso, solo seremos dependientes del conocimiento que viene desde afuera.

En este ciclo iba a trabajar con los estudiantes una investigación de cuántos medios digitales hay en Trujillo y en otras provincias, qué temáticas tienen. Un directorio para saber ahora mismo cuál es la situación ¿Sirve? Sí. Tenemos que verlo como un punto de partida hacia otras investigaciones.

 

Volviendo a Barcelona ¿Cuánto la extrañas?

Ya te he dicho, Barcelona es por las noches una bella mujer dormida junto a la mar y la luna, pero a la vez es una urbe demasiado viva. Al igual que Trujillo, tiene mar, una ciudad con mar es una ciudad completa.

¿Jugamos fútbol allá?

Sí, sí he jugado. Lo hacíamos en una cancha que era de parqué y debajo había una cápsula de aire. Uno se caía y no le dolía. Es inevitable jugar fútbol, siempre se forman grupos.

He dejado una pregunta para el final ¿Cómo te cambió la vida ser padre?

Durante un año, al mencionar la palabra “hija”, tenía la sensación de que esa palabra no me pertenecía. Ahora es más natural.

¿De haber tenido un hijo lo hubieses llamado Alfredo?

¿Alfredo?

Por Alfredo Bryce.

Más que Alfredo, le hubiese puesto Bryce. Alfredos hay muchos; Bryce, creo que muy pocos.

 

 

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