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Ricardo Brenneisen en entrevista para Siente Trujillo
Trujillo Beat

“Antes el público saltaba, cantaba y pogueaba. Ahora graban y toman fotos con los celulares”, Ricardo Brenneisen

Dolores Delirio marcó una época y Ricardo Brenneisen vivió en primera persona y voz esos años.

Mi nombre es Ricardo Brenneisen. Soy el vocalista de Dolores Delirio. Tengo 46 años. Estudié Publicidad (IPP), Marketing (IPM) y Antropología (UNMSM); ninguna la terminé. Creo en la fe, no en la institucionalización de una religión. La fe es lo único válido, es una fuerza inexplicable que nace del corazón. La necesidad social de depositarla en un lugar nos hace crear iglesias, religiones y es válido para algunos; pero para mí no. Para mi es válido creer que mi hijo va a crecer feliz y tener fe, eso es lo más importante. Trato de ser consecuente, no me enredo en discursos políticos porque es bien difícil sostener una consecuencia en eso. Sueño con dirigir una película y tener un equipo de fútbol.

¿Cómo descubres tu inclinación hacia la música?

Creo que de casualidad, ¿no? O sea… Mi mamá cantaba todos los días, escuchaba música desde muy temprano y después mis hermanos armaron una banda, me acuerdo. Ensayaban en la casa y ahí me colaba, era muy niño. Me colaba a los ensayos y me gustaba esa onda. Por ahí fui viendo eso.

Escuchaba mucha música, en mi casa escuchaban mucha música, mucho rock, muchos boleros, mucho todo. Hasta que a los 15 años aproximadamente, o menos, escuché a The Cure, “Close to me” y fue como que la canción que me abrió un poco el universo con el tema de que la música no tenía por qué ser tan difícil como parecía en ese momento. Fue como explorar y explorar, y ahí fue donde fui encontrando más o menos lo que estaba buscando y fue como me fui atreviendo a hacer música.

Entonces, ese disco en el que participó Dolores (Delirio), el tributo a The Cure, fue como cumplir un sueño.
Claro, claro que sí, fue un sueño.

A mí me gustaría mucho que la leyenda urbana de que Robert Smith escuchó las canciones sea cierta, ¿no? ¡Me encantaría!

No lo puedo afirmar porque no soy amigo de Robert Smith, así que… (risas) No lo tengo en mi Facebook como para preguntarle (risas).

Son 23 años, ¿me parece?

Sí, 23 años.

¿Como ves que ha ocurrido el cambio? ¿ha habido evolución? ¿más madurez?

Yo creo que el mayor cambio está en el público. Antes el público saltaba, cantaba y pogueaba. Ahora está con los celulares filmando, buscando una foto. La interacción con el público ha cambiado y obviamente que nosotros como artistas tenemos que buscar que esa interacción se adecúe a esta modalidad nueva, ¿no? Ya está más importante el registro que la experiencia personal de que “yo estuve en el concierto”.

A mí me pasó cuando fui a ver a The Cure. Yo no tengo ninguna foto, ningún video del concierto. Yo fui como un fan antiguo, ¿no? O sea, a disfrutarlo, a cantarlo, a saltarlo y creo que la mayor diferencia está en cómo el público afronta el concierto.

¿Que si ha cambiado la modalidad rockera y todo? No creo que haya cambiado mucho. En verdad sigue habiendo “argollas”, siguen habiendo “esto suena, esto no suena” y sigue habiendo, de alguna manera, rock de barrio, que le cuesta un poco más de trabajo salir adelante.

Lamentablemente también pasa que desde hace más de 20 años las bandas de provincia siguen creyéndose ser bandas de provincia y no todavía no creen que son bandas nacionales. Tienen esta actitud de “no, yo soy de provincia, entonces nadie me va a hacer caso”.

¿Tienes a algún referente en bandas de provincia?

Mira, a mí me gusta mucho el trabajo de bandas. Yo soy fan confeso de X Dinero de Arequipa. Cusco tenía una movida muy interesante con Fraktal, La Jenkins Warox…, Sábato.

Eso es lo bacán de Perú, que cada ciudad tiene su propio sonido. El rock que se hace en Cusco es muy diferente al que se hace en Trujillo y, a su vez, es muy diferente del que se hace en Juliaca. Además, esta tendencia media extraña al hard rock que hay en algunas ciudades que no termino de entenderla del todo, todavía (risas). Escucho muchas bandas peruanas, entonces no siento que tenga alguna como un “referente-referente”. Me gusta mucho Mr. Pucho, la energía que tienen ellos en vivo es una cosa envidiable. Me hace recordar cuando tenía 23 años (risas).

¿En qué época estuviste en San Marcos?

Del 96’ al 98’.

Todavía has vivido la tanqueta.

Claro, estaban ahí los del ejército.

¿Qué tal la experiencia?

Yo convivía con ellos. Tú decides si te metes en problemas o no. Yo he sido enemigo de estar parándole bola a los “anti todo”, no importa quien gobierne, van a estar siempre en contra del gobierno. Así el gobierno sea de izquierda, va a estar en contra de la izquierda porque ahora es gobierno (risas). Yo los respeto mucho, los quiero mucho, es más, tengo acá una amiga muy querida que es una “anti” declarada, la adoro; pero no comulgo con eso. No estuve en esos rollos en San Marcos

Háblame de tu paso por Cómplices Eternos. En esa época creo que ya conocías a Claudio (Valenzuela) de Lucybell.

Sí, ya conocía a Claudio de un tiempo atrás.

Fue una experiencia bonita porque fue como una transición en la que con Dolores yo no sabía… No encajaba, hubo un momento en el que yo no encajaba en Dolores. No sabía para donde quería ir la banda y yo quería ir para un lado donde la banda no comulgaba conmigo.

¿Después de “Raíz”?

Después de Raíz. Yo creo que en esa etapa fue sano que no estuviera yo, fue muy sano. Al margen de cómo se tomaron las decisiones, creo que como convivencia o como logro creativo fue lo mejor que yo no estuviera.

En esa etapa fue que sale lo de Cómplices que fue un proyecto paralelo creado en la primera oficina que tenía Lucho Falcón que estaba ahí “oye tengo unas canciones que quiero que escuches” y la escuchaba y decía “oye, pero hay que cambiar esto, hay que cambiar lo otro”, cambiaba un poco las letras, a veces me decía “no, esto no lo cambies”, buscaba una forma de cantarlas que me sea más cómodo, comencé a componer canciones para ambas y sin querer estábamos embarcados en el proyecto de un disco. Le dije a Lucho para poder contar con un amigo mío en la producción del disco, en la producción musical, así que trajimos a Cristián Arroyo, el cantante de Canal Magdalena y trabajamos con Cristián con Jose Carlos Ponce fue una experiencia bien chévere, muy bonita.

La última vez que cantaron, creo que fue acá mismo, en Trujillo ¿no? Para el (concierto) benéfico.

¡Claro! Que me trepe a cantar “Sé Que Te Amo”.

Fue muy bonito.

Sí, sí. Fue raro, ¿no?

Marko (Popovich) me contaba que recién ese día se conocieron.

¡Claro, recién ese día!

Max (Donaggini) creo que le dijo que querías cantar con ellos.

Sí, Max me convenció y fue bacán. Digamos que mi relación con todos los cantantes que han pasado por Cómplices después de mí es muy buena, con Jose, con Miguel, ahora con Popovich (bosteza). Disculpa estoy con toda la gira encima que ya no sé ni que día es hoy. Y muy buena relación con todos. Es más, en el entierro de César (Contreras) hay una foto muy linda en la que estamos Max, Jose, Miguel y yo conversándole al ataúd de César, una foto muy bonita.

Marko Popovich y Ricardo Brenneisen

A propósito de la gira, normalmente el fan piensa en concierto. Llegan, los ven activos; pero. como te veo, es agotador.

Mira te voy a contar una cosa, en la gira del año pasado hemos dormido… No hemos dormido en camas, hemos dormido en buses todos los días, o sea llegó un momento, la semana pasada, que realmente no sabíamos que día era, ¡fue una locura! Y no sabíamos ni siquiera en que ciudad estábamos. Eso que a veces te dicen que “yo no sé”, que te suena a pose, pero es verdad. Estábamos miércoles en Abancay, jueves en Cuzco, viernes en Puno y en Juliaca, el sábado en Arequipa nos encontramos con la banda boliviana que nos acompañó las dos últimas fechas y era la locura que los transbordos de los buses coincidieran con los horarios disponibles y que las habitaciones de hotel también coincidieran o sea una locura total, pero bacán porque al final es lo que buscas y es para lo que te metes en esto.

Es como cuando te dicen “no, ya a mí lo del autógrafo me aturde”, mentira. Tú te metes es que quieres firmar autógrafos, quieres que la gente te reconozca, quieres que te abracen, que te digan “oye que linda tu música”, es lo normal.

Yo creo que es cinismo lo de “no, yo no voy con esto”. Mucho de lo que no ha permitido crecer al rock peruano es justamente esa pose de “yo ni cagando esto”, “no, yo no hago esto, yo no lo otro”, como la eterna crítica que recibimos desde hace tres años por haber ido al programa de televisión “La Banda”, ¿no? “No, es que yo no lo haría”, por eso nadie te conoce, huevón (risas). Si estas metiéndote a hacer rock en Perú donde no hay radio, no hay medios, no hay prensa, no hay nada y hay un programa de televisión que te da la oportunidad de que por lo menos escuchen tu banda y no lo tomas… Desde mi punto de vista eres un idiota.

A veces me dice gente “no debieron haber ido”, “no me parece, ustedes no ganaron nada con eso”. Sí, pero tres años después sigues hablando del programa. O sea yo creo que si al final no es que no ganamos nada, sigues hablando del programa tres años después, ¿no?

Hablando de La Banda, ¿tú crees que de una u otra forma también haya ayudado a que las nuevas generaciones también conozcan a Dolores?

Yo creo que sí. Lamentablemente el programa tuvo mala recepción.

Somos un país extrañísimo con los sabores, con lo auditivo. Solamente aceptamos lo que conocemos. Pasa mucho y la cumbia le saca mucho provecho a eso. Te toca las mismas canciones, le da vuelta a lo mismo y cuando ya le dio vuelta a lo mismo, ahora como le está pasando a la cumbia y la salsa, agarran baladas antiguas y las transforman en algo supuestamente nuevo y porque la gente tiene mucho miedo a escuchar algo nuevo. Pasó acá con Enanitos Verdes, que vinieron a tocar su disco nuevo. La gente decía “¡qué mal, malísima la banda, muy mal!”. ¡No es que fuera mala, la banda es buenísima! Pero tocaron canciones que no conocías, entonces ahí hay un problema que hay que atender.

Lamentablemente lo masivo está sujeto a la información que los medios dan y que, además, la gente asume como cierta; entonces, si un medio de comunicación te dice que eso es lo único que hay, esta gente masiva va a asumir que es lo único que hay. Hay que educar un poquito más por ese lado.

¿Esperamos algún material nuevo de Dolores?

¡Pero por supuesto! Claro que sí. Estamos grabando. Algunas canciones están entrando a grabarse sin demo, ah.

Directo.

Un poco asumiendo, somos viejos, ya sabemos lo que hacemos, ¿no? Esto en otra época no lo podríamos hacer; pero sí, ya lo disfrutamos de otro modo también.

Lo de la anécdota no puedo dejar de….

Dímelo, dímelo.

Sí.

Se rumorea… (risas)

Se rumorea que ustedes en los noventa vinieron a Trujillo e hicieron desmanes en un hotel.

Bueno la cosa fue así. Lo cierto fue… Eso fue en la última gira que tuvimos con Jeffrey (Parra) justamente. Vinimos a tocar en la Alianza Francesa. Al día siguiente estábamos pues; el ímpetu, teníamos 23 años, una cosa así, muy ebrios, muy, muy ebrios, muy, muy resaqueados y muy locos. Me acuerdo que fuimos al cuarto de Jeffrey, él había dejado la puerta abierta y volteamos la cama con él y todo encima.

Wow (risas)

Entonces entró la locura, el desmán así. Comenzamos a sacar los televisores de los racks, los metíamos en los closets. Las macetas las metimos a los ascensores. La alfombra, esta larguísima del corredor, la hicimos nudo.

(risas)

¡Un desastre total! Mira, simplemente nos entró así la…

La euforia.

La euforia, la locura. O sea, digamos nada malvado pero fue muy divertido. Además, éramos como unos monos, así como el vídeo de Basement Jaxx, los monos que comienzan a matar gente. Una cosa rarísima.

Alguna anécdota parecida que recuerdes de la banda o con Cómplices a lo mejor.

No, es que hay muchas.

Una vez estábamos en Chiclayo y después de tocar nos fuimos a un bar a hacer hora porque nuestro bus para regresar a Trujillo salía a las 4 de la mañana y terminamos en un bar y tocamos. Nos invitaron a tocar y tocamos horrible, pero horrible (risas). Pero era porque Pepe se sorprendió, le dieron un bajo de 5 cuerdas. La afinación de la guitarra estaba en otra afinación y, obviamente, yo no tenía monitores, entonces fue como que tocar de memoria y fue… Es más, nos divertíamos porque sabíamos que estábamos tocando mal y era como que “dale no más. ¡Dale, dale, dale! Claro, fue una versión muy underground, de locura la que tocamos allá, de verdad fue divertido porque hay veces que no todo tiene que ser perfecto, ¿no? Entonces, a veces este tipo de licencias te permiten tomarlo como una cosa divertida, más distendida, más relajada.

Por curiosidad, ¿alguna vez te ha dejado el bus, el avión y te has quedado solo y la banda se ha ido?

No, no. En Lima si he llegado tarde de repente a algún show; pero no, nunca. En ese sentido somos bien unidos; salimos juntos, llegamos juntos. Nos protegemos mucho. De hecho, nos ha pasado que en esta gira de la semana pasada hemos encontrado un bus asientos primer piso 6, decíamos “no, pero somos 7”, o todos arriba, o sea juntos, o nada. Y nos ha pasado que hemos viajado en peores buses. Nos toca peor bus porque en ese había los 7 asientos completos. En ese sentido si nos cuidamos mucho.

¿Qué es la música para ti?

Modo de vida, es un modo de vida. Es oxígeno, es matemática pura, es lo primero que está cuando empiezas a ser un ser porque lo primero que recibes son los latidos del corazón de tu madre que tiene un ritmo. Entonces desde que eres un ser microscópico, así un renacuajo, la música forma una parte importante de la existencia.

¿Estudiaste alguna vez música?

No. De todas las cosas que he estudiado no he estudiado música.

He visto algunos tutoriales de YouTube (risas).

Lo que si aprendes con los años más que música, he aprendido a respirar. Uno que canta tiene que aprender, más que música, a respirar, porque hay gente que canta precioso pero no respira bien, entonces los pones a cantar una hora y se mueren.

Es agotador.

Sí, es agotador. Imagínate todo esto a 3000 metros de altura toda la semana.

Nunca he intentado a 3000 metros de altura.

Todos los días.

Es difícil. Al principio, cuando recién estás aprendiendo y conectas es como que toda esta parte (zona diafragmática y abdominal) terminará de una rutina de una hora de gimnasio.

¡Claro! Lo que pasa es que tienes que aprender también que el cuerpo es el que canta, el cuerpo, y hay notas que sale con proyección.

Tu canción favorita con Dolores.

Ah, con Dolores. ¡Tengo un ranking, ah!

Dámelo.

“Timidez” está.

¿De abajo hacia arriba?

No, me da por épocas (risas). Está “Timidez”, “Paisaje azul” … “Locura”, a esa canción le tengo mucha gratitud. “Espiral”, “Grito” y de las nuevas me gusta mucho una que va a salir que se llama “Ella”.

Habrá que escucharla.

¿Y con Cómplices?

Mi canción favorita con Cómplices … Mira que estuve escuchando el disco la semana pasada. Me enganché de nuevo con “Lejos” y, bueno, y “Tanta luz”.

Tanta luz es muy bonita.

Es una canción que se la escribí a mi hijo.

¿Cómo nació?

La empecé a escribir cuando vi a mi hijo en la ecografía, antes de nacer, y la terminé cuando mi hijo tenía dos años. Es más, el coro, el “ven, ven, ven, vamos” prácticamente me lo dicto él.

Qué lindo.

Fue muy bacán porque fue una canción que la empecé a escribir para él y la terminé escribiendo con él.

Eso es lindo.

Sí, sí.

¿Es tu único hijo?

Sí.

¿Qué es “Carmen” para ti?

Es una llave. Una llave que le ha abierto puertas a mucha gente. Han encontrado en esa puerta un sitio donde desfogar, donde contar su historia, donde evitar su historia, también.
Yo creo que es una canción que cumple el rol de una llave y la verdad… A veces cuando me hablan de Carmen, no es que no quiera a los fans, es que no quiero escuchar esa historia porque a veces, suelen ser tristes. Me da cosa escucharlas.

¿Te basaste en una historia cercana?

Sí.

Ya cuando salga el libro “Rewind” vas a enterarte de donde sale toda la historia de “Carmen”.

 

Bonus Track

  • Ricardo también se animó a enviar un mensaje a sus fans en el que llamó a apreciar la belleza en la cotidianidad y destacó la independencia y libertad de cada persona.

Cada uno es arquitecto de su destino. Creo que la gente sabe bien lo que es bueno lo que lo que es malo lo que necesita y lo que no necesita no y en función a eso construyan sus vidas no construyan sus vidas. A mí me parece nocivo el reggaeton, entonces no lo tengo en mi vida. Una cosa así, ¿no? Cada quien hace su escala y sabe que toma y que no, sabe que coge como algo cotidiano y que no.

La vida está llena de cotidianidad no hay la gran meta y el gran objetivo, que si está bien, lo tienes, pero en eso nos olvidamos de la cotidianidad, a ser felices día a día, a ser feliz con un pan con mantequilla y un café, a ser felices con una conversación. Chapa tu combi y vete a Huanchaco y mira el mar por 10 minutos. En esa cotidianidad a veces nos perdemos.

  • Dolores Delirio presentará su nuevo EP “El Camino” el 1 de marzo en Nebula Club. Además, forman parte del line up del Alternativo Music Festival 2 donde compartirán el escenario “Rock & Pop” con Libido, Mar de Copas, Cementerio Club, entre otras bandas que harán vibrar el Parque de la Exposición.
  • Sabiendo que la participación de Ricardo en Cómplices Eternos no es muy conocida hemos armado una playlist que incluyen canciones de sus distintas etapas como vocalista y su ránking de canciones favoritas de Dolores Delirio.

Entrevista de nuestro colaborador: Andrés Asencio

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