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Andrea Fernández Callegari
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«El profesor debe salir del plan lector, ir más allá», Andrea Fernández Callegari, escritora y comunicadora

Andrea Fernández Callegari mira la realidad desde dos perspectivas, desde la comunicación y desde la educación. En esta charla, además, revela su faceta de escritora.

Andrea Fernández Callegari, es una nueva expresión femenina entre los escritores trujillanos, es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Privada del Norte. Tiene experiencia en redacción y corrección de textos periodísticos, académicos, corporativos, digitales, literarios, entre otros; además ama los libros de ciencia ficción, conoce más de ella en esta entrevista.

Siente Trujillo: ¿Cuál es el libro al que siempre regresas?

Andrea Fernández Callegari: En realidad, hay varios. Las relecturas creo que son parte de la vida, porque en cada etapa hay diferentes significados. No es lo mismo leer un libro cuándo tuviste 13 años, que cuando tienes 30, con las experiencias, vivencias. Uno ve las cosas desde distintas perspectivas.

El conjunto de libros a los que siempre regreso es la obra de Jorge Luis Borges, tengo la mayoría de sus obras. Todavía me faltan algunas… y descubrir sus libros, justo en esa etapa de transición de la niñez a la adolescencia, a los 13 años, fue una revelación. Claro a esa edad no entendía muchas cosas, hasta ahora incluso; pues su obra es muy profunda, filosófica, y tienen elementos que se deben analizar.

Fue como reconocer a un dios literario, claro fue maravilloso, pero a la vez, frustrante, porque me preguntaba, ¿algún día llegaré a escribir de esa manera?, o ¿tendré esa profundidad? Sin embargo, seguí leyéndolo. Esto fue en el curso de comunicación del colegio, nos dieron a leer un cuento de él. Recuerdo que fue el de las Ruinas circulares; así descubrí que a mi papá también le gusta mucho Borges. Le conté en ese momento y conversábamos acerca de los significados de los símbolos. Es una constante, siempre vuelvo a su obra, y lo maravilloso es que se descubren diferentes elementos.

¿Y cuál es tu género literario preferido?

Bueno, he leído mucha ciencia ficción cuando era adolescente. Sobre todo la saga denominada Dune, de Frank Herbert, y pronto va a estrenarse la película… Se trata de un planeta Dune, que es completamente desértico, era un universo configurado con un sistema feudal, en el que diferentes familias tenían cada cierto tiempo la posesión de planetas. Dune es el planeta más codiciado del universo, porque tenía una sustancia conocida como la melange, que era un combustible y a la vez una droga para hacer viajes inter espaciales. Eso ocasionaba una serie de intrigas, conspiraciones…

Es una saga que me gustó porque tiene un mensaje más allá de lo político, también ecológico. Frank Herbert, cuando la escribió, luego de la segunda guerra mundial, ya tenía una visión de lo que podría pasar con el universo, y creo que acertó en muchas cosas. Por eso la ciencia ficción me gusta mucho, se adelanta a su tiempo, es previsora.

Eres una correctora profesional de textos ¿Dónde radica la importancia de un corrector de estilo en un proyecto literario?

Hay una frase que dice «la corrección de estilo consiste en corregir todo, menos el estilo», aunque suene paradójico. Un corrector de estilo es una persona especializada en lenguaje, que hace una revisión de los textos tanto de forma como de fondo, para garantizar primero que esté libre de errores gramaticales En un primer nivel, eso sería la forma, y además se trabaja el fondo, para que el mensaje sea fácilmente entendido por los lectores.

La corrección de estilo es importante para la comprensión. Es tener, por un lado, la formación teórica del lenguaje; pero también tener tacto para hacer las correcciones necesarias sin cambiar la intención comunicativa del escritor o autor del texto, pues perdería su esencia.

Es fundamental la corrección de estilo como proceso. No solo me refiero a las publicaciones de ficción o no ficción, sino en general. Por ejemplo, en mi experiencia, he trabajado en universidades corrigiendo los materiales que se utilizan en los cursos, textos académicos, didácticos, y es relevante, pues es lo que va a llegar a los alumnos.

Tu cuento El Muro se hizo acreedor a un premio en la Feria Internacional del Libro de Trujillo ¿Qué te inspiró a escribir ese cuento?

Fue un indicio de que estaba haciendo las cosas bien, que tenía potencial para escribir, y creo que si lo que amas es reconocido por otros, te da un impulso para seguir.

Escribí El Muro en mi penúltimo año de la universidad. Estuve viendo películas relacionadas con la época del muro de Berlín, donde Alemania estaba dividida en dos sectores.

Vi “La vida de los otros”, una película excelente. De allí capté el espíritu de la época, escribí a partir de esa historia y otras. Leí también el libro titulado Stasiland, que es una investigación realizada por la periodista australiana Anna Funder, acerca de la vida detrás del muro, quién entrevistó a personas de toda edad y condición económica para hacer un retrato de lo que pasaba.

Leer estas historias de lo que vivieron los alemanes orientales me impactó ,y a partir de allí, empezó a surgir la idea de escribir una historia similar

Terminé la historia, y me tomó bastante tiempo el trabajo de reescritura, de revisión. Hasta el último momento en que fui a dejarlo al concurso, estuve revisando el cuento. Fue una gran satisfacción, pues es una historia que quería contar.

¿Qué recomendarías a los profesores para que incentiven la lectura en sus alumnos?

Justo pienso en lo que dijo Jorge Luis Borges, que no concibe el término lectura obligatoria, creo que podamos partir de allí. Más que enseñar las técnicas para interpretar un texto, que se trabajan en el curso de comunicación, considero que el profesor debe transmitir el amor y entusiasmo por la lectura, que no se sienta como que estamos cumpliendo el Plan lector, donde se estipula que debemos leer 6 libros durante el año, y de los seis hacer el resumen, los personajes, mensaje.

Creo que el docente debe romper ese esquema e ir más allá, así como el profesor interpretado por Robin Williams en la Sociedad los poetas muertos. En la escena cuando llega al colegio y rompe el libro que le habían dado y les dice a sus estudiantes que eso no iba a enseñarles, pues ese libro no iba a servirles.

El profesor debería salir de lo que el plan lector determina, cumplirlo sí, pero ir más allá. Por ejemplo, uno de los profesores que tuve en el colegio, nos daba libros que tuvieron significado para nosotros y conectaron con nuestra realidad. Eso deberían hacer los profesores, así van a lograr mayor entusiasmo por la lectura.

¿Recientemente se va a publicar un libro dónde vas a participar con cuentos?

Hace poco se ha publicado la compilación titulada “Relatos Selectos”, la cual fue trabajada por el profesor Carlos Pérez Urrutia y David Navarrete, de la Universidad Privada del Norte. Es una selección de relatos de escritores de La Libertad, y los publicó la editorial Revuelta de Lima y Papel de Viento de Trujillo. Aquí se ha vuelto publicar el relato” El Muro”, les agradezco por considerarme. Asimismo, está la antología titulada “Ellas Cuentan”, donde estoy participando con otro cuento, la cual desarrolló la Editorial Orem y reúne solo a escritoras de La Libertad de diferentes generaciones y realidades, porque algunas son poetas, otras somos más narradoras.

Es interesante el diálogo que se generan en estas antologías. Me gustan porque puedo apreciar el trabajo de otros escritores, y en paralelo estoy trabajando una historia, que espero publicar como debut literario; no en una antología sino ya en un libro propio.

¿Es una novela?

Todavía no estoy segura, tengo ya la historia de inicio a fin, pero todavía me faltan llenar algunos espacios, no sé hasta dónde llegaré, si será un cuento largo, una novela corta o extensa, pero estoy aplicando un ejercicio que mencionó la escritora Katya Adaui en una entrevista, que «en la escritura cuando falta la imaginación entra la memoria y cuando falta la memoria entra la imaginación». Para esta historia he partido de recuerdos que escuché hace mucho tiempo, una historia que me pareció fascinante, y siempre daba vueltas, pero no sabía cómo concretarla. Entonces, ahora lo que estoy haciendo es eso, utilizar la imaginación, ya con recuerdos míos y otras historias que he leído, de películas, series, todo esto va influyendo en la escritura, y viceversa, cuando falta la imaginación  y necesito un poco de realidad, aparecen otra vez los recuerdos.

Entrevista: Ana Tongo Ramírez.

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