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Gustavo Rodríguez
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«Quien lea ‘Cien cuyes’ se dará cuenta que no olvido a Trujillo», Gustavo Rodríguez, ganador del Premio Alfaguara de Novela 2023

Perú es tierra de literatura. Conversamos con el reconocido escritor Gustavo Rodríguez, Premio Alfaguara de Novela 2023 por su novela Cien cuyes.

Nuestro colaborador Guillermo Salvador Saldarriaga se planta esta vez ante Gustavo Rodríguez vela, escritor limeño que pasó parte de su vida en Trujillo y de donde ha extraído parte de la materia prima literaria para su exitosa novela «Cien cuyes». El autor continúa en Trujillo, más exactamente en la librería SBS, su gira de promoción que también lo ha llevado por Europa y Latinoamérica.

 

– Siente Trujillo: ¿Qué significa para usted el haber obtenido el prestigioso Premio Alfaguara de Novela 2023?

Gustavo Rodríguez: Quizá sea una pequeña insignia en el pecho que simbolice que ya hace más de un buen tiempo me colocan en algún tipo de estándar de escritura, por el cual puedo ser visto como un escritor competente, un escritor que conecta con cierta sensibilidad.

– Usted es comunicador, se ha dedicado a la publicidad y ahora está involucrado en el mundo de la literatura. Digamos que siempre ha estado muy ligado al mundo de las letras y a la creación. ¿Por qué decidió ser escritor?

Yo escribo desde que soy niño, desde pequeño siempre me ha ido bien comunicándome a través de la palabra escrita que oralmente viendo a la otra persona, cara a cara.

Yo, en verdad, cuando ejercía la publicidad y la comunicación era alguien que escribía, que se ganaba la vida escribiendo, escribía campañas, anuncios, estrategias, pero igual escribía mensajes. No es cierto que yo haya sido un publicista que se puso a escribir, ha sido al revés. Toda mi vida he sido un escritor que en un momento de su vida usó la escritura para comunicar. Digamos que escribir es lo que mejor me sale naturalmente.

¿Digamos que siempre ha estado muy en contacto desde su niñez con la escritura?

Yo de niño, y en esta ciudad (Trujillo), principalmente yo escribí mis primeros textos, mis primeros cuentos. Un poco más de grande, en la adolescencia, yo trataba de emular a los escritores que leía y escribía mis propios cuentos en la máquina de escribir de mi padre. Sólo que luego tuve que enfrentarme a encontrar un trabajo, ganarme la vida y lo hice mediante el mundo de las Comunicaciones. Pero no demoró en volverme a jalar las patillas ese adolescente que había escrito cuentos y al final de mi veintena me volví a sentar a escribir y ya no pare más.

– En algún momento usted manifiesta que usted es un escritor mapa, un escritor brújula. ¿Nos puede referir sobre esos términos que parecen interesantes?

Hay quienes dicen que los escritores mapa, aquellos que tienen programado lo que escribirán en su obra y los escritores brújula, aquellos que se dejan llevar por su intuición, por el vaivén de donde le lleva la marea de su propia escritura. En mi caso soy un escritor mixto, porque quizá, porque soy totalmente mapa, desde la perspectiva de que diseño mis novelas, es decir yo armo un tablero, pongo a los personajes a interrelacionarnos y veo cómo va a terminar la historia, desde ese punto de vista, soy totalmente un escritor mapa.

Pero en el día a día en la escritura, cuando se trata de llenar ese esqueleto con piel, carne, sangre, aliento, todo aquello que hace vivida a una historia, me convierto en un escritor brújula porque me dejo llevar, me dejo ganar por las vivencias que van adquiriendo los personajes.

– Eufrasia Vela, personaje de Cien cuyes, tiene un trato muy cercano con las personas de la tercera edad. ¿Cuál fue la motivación de crear a este personaje muy singular?

Creo que tiene que ver con la conciencia del propio proceso de envejecimiento de uno mismo. Cuando me acercaba a los cincuenta años, creo que el tema empezó a preocuparme. Estuve muy alerta a ello. Mi madre empezaba a languidecer, los mentores de uno también, algunos empezaron a morir. Entonces, me propuse usar la escritura como una manera de procesar estos hechos conflictivos para mí.

En el pasado lo he hecho así. Además, llegó la pandemia COVID- 19 y sabemos lo cruel que fue más que todo con los ancianos, llevados a una soledad casi involuntaria. Y luego falleció mi suegro, lo asistí los últimos momentos y ello me termino por sensibilizar y me llevó a hacer precipitar esta nube que flotaba encima de mí.

– Respecto al personaje Jack Harrison, se tiene entendido que hay una relación con su suegro. ¿Por qué decidió que ello fuera así?

El personaje Jack Harrison en la novela tiene mucho de cómo yo recuerdo a mi suegro. No hubiera llevado un argumento de no haberse ocurrido el personaje de Eufrasia para responder totalmente la pregunta. Hasta antes de Eufrasia yo tenía imágenes sueltas, de ancianos solos, pero no un argumento. Fue cuando se me ocurrió que podría perfilar a una cuidadora que va conociendo a cada uno de los ancianos y de esta forma se me ocurrió el argumento.

– Y sobre aquellos personajes que se denominan los “Siete magníficos”. ¿Qué nos puede comentar al respecto?

En la novela hay dos tipos de ancianos; están doña Carmen y Jack Harrison que viven en soledad y quieren que el partido culmine y tienes a otro grupo que vive en una residencia para ancianos que se autodenomina los “Siete magníficos”. Es decir son unos adolescentes en el cuerpo de personas mayores, que se acompañan mutuamente, que tienen los mismos referentes. No quieren irse del partido porque la están pasando bien en la medida en que se sienten acompañados, pero basta con que se encienda la alarma que advierte que uno va cayendo… y cómo será la vida cuando se terminen esas relaciones cuando se vean en un dilema. Parte del clímax de la novela tiene que ver con la decisión de ellos, ver cómo definen ese dilema.

– En la novela, uno se da cuenta que existe una vinculación muy estrecha entre el personaje de Eufrasia Vela con los cuyes. ¿Nos puede explicar sobre ello?

En realidad, los cien cuyes o los cuyes exactamente son una metáfora de la contraprestación por el servicio que Eufrasia va a realizar. Ella lo que va a realizar a lo largo de la novela y con más retos es ejecutar los deseos de los viejitos que cuida. Deseos asociados a la muerte digna, a la eutanasia. Y los cien cuyes son una metáfora de como cobrar por un servicio de esta forma. Eufrasia, a medida que la novela avanza, se enfrenta a varios dilemas, y los cien cuyes son la moneda de cambio que los lectores sabrán entender cuando lleguen a esa parte de la obra.

– ¿Cómo fue el proceso creativo para forjar la novela? ¿Cuánto tiempo le tomó para construir la novela Cien cuyes?

El proceso de estas ideas dando vueltas en mi cabeza, alrededor de tres a cuatro años. Durante la pandemia no escribí ninguna obra de ficción, no me provocaba, pero una vez que falleció mi suegro y la pandemia empezó a ceder me vinieron todas ganas. Me puse a escribir como un condenado de 6 a 7 horas diarias. Y esta es la novela que febrilmente he escrito.

– ¿Cuál es su percepción de la ciudad de Trujillo hoy en día?

Trujillo es mi patria pequeña. Es la ciudad de las primeras veces de forma consciente y quien lea Cien cuyes en Trujillo se dará cuenta que no olvido a Trujillo. Trujillo está presente, Simbal está presente. Varios de mis recuerdos están trasladados a Eufrasia. Es una manera de decirle a Trujillo «nunca te fuiste de mí».

– ¿Cómo ve el panorama actual de literatura peruana y latinoamericana?

A nivel general, no soy un estudioso, pero mi impresión actual como lector es que se percibe una literatura fresca, boyante, que no tiene que ceñirse a lo que se escribía durante el boom o después del boom. Ahora cualquier escritor latinoamericano o peruano escribe lo que se le antoja, para todos los gustos. Lo que sí encuentro en común con la literatura de varios países latinoamericanos es que la literatura más arriesgada la están escribiendo las mujeres.

Ya que se refiere a mujeres que escriben. ¿Algunas autoras en especial que puede sugerir para leer?

Sugiero a Claudia Ulloa Donoso, escritora muy importante, Katia Adaui, Gabriela Wiener, Karina Pacheco, escritoras peruanas valiosas que hay que leer y conocer. Asimismo, de otros países, sugiero conocer a Samantha Schwelbin, Mariana Enríquez, ambas de Argentina; Paulina Flores de Chile; Fernanda Melchor de México y Mónica Ojeda de Ecuador.

– Ante la revolución digital en la actualidad, ¿cómo avizora la literatura en los próximos años?

La literatura siempre estuvo y siempre va a estar. Lo que va a cambiar son las plataformas con las que las personas la consumen, pero la literatura está más viva que nunca. Si la consideras dentro de HBO, Netflix, ya hay escritores trabajando para contarte historias. Referente al libro impreso, tiene buena salud, creo que la literatura va a existir siempre. El día que se acabe la literatura, será el momento en que ya no exista la especie humana.

– Basándose en su experiencia como escritor, ¿qué recomendaciones puede brindar a una persona que decida seguir la senda de la literatura?

Primero debe de tener mucha paciencia porque esta es una artesanía de largo plazo. Debe de leer mucho. Tiene que observar mucho y tiene que escribir mucho.

Escrito por Guillermo Francisco Salvador Saldarriaga, Licenciado en Ciencias de la Comunicación

Gustavo Rodríguez y Guillermo Salvador Saldarriaga
Gustavo Rodríguez y Guillermo Salvador Saldarriaga en diálogo para Siente Trujillo.

Puedes encontrar «Cien Cuyes» de Gustavo Rodríguez Vela en SBS Trujillo.

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