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Trujillo Beat

“En un futuro la muerte va a pasar a ser una elección, no una imposición”, Mg. Víctor García-Belaunde, psicólogo

Víctor García-Belaunde presentó en la FILT su último libro “La genética de Dios”. Precisa importantes aportes a la Ingeniería Genética, vista desde distintos puntos.

Víctor García-Belaunde es psicólogo, egresado de la Universidad de Lima. Tiene dos másteres, uno en Historia de la Filosofía por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y otro en Ética Profesional y Aplicada, por la Universidad Nacional de Australia. Asimismo, conduce un programa de divulgación científica “La manzana escéptica” en La Mula TV, donde cada semana transmite contenido nuevo. En diciembre del año pasado publicó su último libro “La genética de Dios”, recientemente presentado en la FILTrujillo 2018, sobre el cual conversamos un poco.

“La genética de Dios” es un libro que trata, desde distintos puntos de vista, la polémica de la Ingeniería Genética y sus implicaciones en nuestros días. El autor, Víctor García-Belaunde, argumenta, de manera muy bien explicada y breve, a favor de esta práctica; intenta demostrar que no es “deshumanizante”, algo que afirman autores como Michael Sandel; sino que va a la par de nuestra condición como humanos y es parte de nuestro recorrido evolutivo. Es así que Víctor, nos concede esta entrevista, en la cual discutimos acerca del citado libro, y de proyectos en los que también está involucrado.

Empezamos la entrevista, donde, en primer lugar, hablamos un poco de su especialización y la implicación en nuestra educación, la filosofía. Es importante entonces que exista la filosofía, y que debe empezar desde los colegios. El filósofo natural es el niño, el científico natural, es quien plantea las preguntas incómodas que ponen en aprietos a los padres y es al que se le debe contestar.

Foto: Anthony Ibañez Carranza.

Existe un error en el ámbito educacional porque se han suprimido en la mayoría de currículos los cursos de filosofía, ¿No crees? 

Sí, se está desaprovechando un momento del desarrollo en el que el cerebro es más plástico y puede surcar o construir arquitectura cerebral. Hay temas que no son comprendidos por los adultos porque no son examinados desde niños.

Respecto a “La genética de Dios”, ¿cómo surge tu interés por la ingeniería o la modificación genética?. ¿Ya era un tema que investigabas desde la universidad, el colegio, o es reciente?

Bueno, es un tema que me viene interesando desde que me enteré que existía el ADN. Me pareció alucinante que una molécula, que es probablemente la molécula más larga que se conozca, contenga información que se replica por sí misma y se adapte al entorno; es la clave de la vida, y eso es bastante atractivo. Es por eso que quería estudiar biología, mi carrera frustrada en realidad. Pero al final me decidí por psicología, porque quería entender la naturaleza humana; y pensé que la conducta era una manera externa de entender y manipular algo que a nivel biológico aún no se logra.

Ya es un logro de por sí que te hayan dejado publicar este libro y esté en circulación, porque en tiempos más oscuros, ahora probablemente estarías en la hoguera. (Risas).

No, si te contara. Lo presenté a la Universidad Católica más conocida y no aceptaron. Al final la publiqué con la editorial de la biblioteca nacional, Casa Cultura, que está ubicada en Lima, y ha tenido una buena acogida a pesar de todo; porque es un tema en el que no se ha escrito nada en el Perú y es necesario. La Ingeniería Genética nos toca los talones. Tenemos que comenzar a entender la genética para poder tener una opinión.

¿Por qué crees que hay este temor a la tecnología de por sí?. Tú sabes que el Perú no es un país totalmente laico, que anda pegado a las religiones. Vislumbras en tu libro el por qué del miedo a la modificación genética.

Porque se piensa que la genética define la naturaleza humana. La gente piensa que todo tiene una base genética y eso no es cierto. Intento desmitificar esta malinterpretación científica de la genética. El entramado cerebral, la arquitectura del cerebro es cultural, es una reproducción del entorno y esta arquitectura no depende de la genética; el crecimiento neuronal, sí, pero qué neurona se conecta con qué, qué recuerdos establece, es puramente aprendido.

Hay un error que tú tratas en el libro… se da por hecho de que el ADN es responsable de, por ejemplo, la estructura de los seres humanos, etc., pero eso en sí es falso, tiene más importancia la conciencia…

Lo que importa no es la vida humana, un pelo que crece no es importante, no tiene un valor intrínseco; un dedo te lo puedes amputar y no tiene un valor especial para ti, seguramente. Pero nadie quiere morir, y el transhumanismo, que trato en el libro, busca la inmortalidad. En un futuro la muerte va a pasar a ser una elección no una imposición, y ¿es eso jugar a ser Dios, tentar a ser Dios? Ese es el asunto.

Para ti, la vida humana, ¿empieza cuando hay conciencia, o cuando se da la concepción?

Hay un mito que ha generado, en parte, la iglesia católica; dice que la vida comienza en la fertilización, yo me pregunto, cómo es que la vida empieza en la fertilización si el espermatozoide estaba vivo, el óvulo no fecundado también lo está. La vida no comienza en la fertilización, la vida existía desde ya. La vida comienza hace cuatro mil millones de años y es una cadena inquebrantable de vida; es decir, la vida existe hace mucho tiempo, no empieza desde la fertilización. Pero dicen que el alma se mete ahí, ¿y por qué creen que el alma se mete en la fertilización?. Porque lo pueden ver en los microscopios de los científicos y antes no tenían ni idea.

En ese punto continúa la vida humana, pero tiene la potencialidad de convertirse en conciencia humana; y el mínimo nivel de conciencia, que es algo que yo argumento, se puede trazar como una línea. En qué momento comienza la misma para ver o tratar lo respecto al aborto, no puede comenzar antes de los tres meses, donde se forman las primeras neuronas, si no hay neuronas no hay posibilidades de procesar el mínimo de conciencia, y si no hay esa posibilidad, no tenemos por qué tener consideración por un grupo de células humanas.

A tu consideración, ¿crees que la modificación genética y el ambiente, respecto a un eventual paciente tratado con estos métodos, tienen igual importancia?

¿Qué es más importante, los genes o la cultura?. Somos una interacción a través de la biología, interactuamos, ingresan a nuestro cuerpo moléculas, las desechamos también. Pero la información de quiénes somos va cambiando y puede cambiar de plataforma, podemos pasar a una computadora y funcionar exactamente igual. Yo creo que si tú comparas la cantidad de información que hay en el ADN, es como la interfaz de una computadora; todo el contenido e información va a ocupar más espacio que un sistema operativo, siempre. Igual pasa con el cuerpo humano. La genética ocupa muy poca información a comparación de lo contenido en el entramado cerebral. El cerebro tiene muchos más bytes de información que se han calculado y hay una parte en el libro que hablo de eso. Entonces, la cultura, creo yo, es más determinante.

Hay un miedo respecto a la modificación genética porque se piensa que, en un futuro, va a ser libre de escoger cómo quiere que sea un eventual ser; es decir, yo quiero que sea rubio, alto, etc., ¿tú crees que esto conllevaría a una pérdida cultural?

Depende qué tomes como herencia cultural, si te vas a fijar únicamente en la fisonomía externa que está regulada por muy pocos genes, y es más importante otra fisionomía, la estructura ósea, por ejemplo, que también es muy importante. Tienes a los Lajones del norte de Europa que son rubios, de ojos azules, y tienen una fisonomía mongoloide, y están más aparentados a los asiáticos que a los europeos del sur, que también son rubios y de ojos azules, pero están más aparentados con los negros, por eso tienen el pelo ensortijado. El color de piel confunde y las coincidencias se ven en los genes, eso nos quita los prejuicios raciales y nos hace ver que somos muy parecidos entre nosotros y las diferencias genéticas son insignificantes; hay más diferencias dentro de las razas, que entre una raza y otra.

Foto: Anthony Ibañez Carranza.

Hay una cita interesante del libro que dice: “(…) De cualquier modo, reconocer la existencia de un creador (o una progresión de creadores) solo porque la complejidad de los seres vivos supera nuestro cálculo es una declaración de ignorancia, no de hechos”.  ¿Tú crees que, actualmente, respecto a las religiones cristianas y judeocristianas, aún existe ignorancia por montones?

Lo que pasa es que los medios realzan el interés por el misterio; lo que no hace la ciencia es pretender saber algo del misterio. El misterio es justamente la ignorancia y de eso no se puede decir nada; tú puedes plantear hipótesis respecto a ello, como las hipótesis de universos paralelos. Lo que afirman muchos religiosos es saber quién está detrás del Big Bang y que se trataría de un señor con barba, con conciencia, con una varita mágica; y de alguna manera creó el universo, y bueno, a partir de ahí se explica todo o casi todo por la ciencia.

Y cuando les preguntas quién creó al creador, ahí hablan de fuerzas sobrenaturales…

El creador lo pudo haber creado otro creador, o el creador existió por siempre. Entonces si hay un creador, que existió por siempre, con conciencia, que creó algo tan simple como el Big Bang, que es lo más simple que se ha creado desde el principio, entonces lo más sencillo es decir que el universo siempre existió.

Respecto a la modificación genética, se cree que acarrea un acto inmoral, porque se imaginan únicamente a máquinas, etc., pero, todos, cada día, consumimos productos, ya sea cuando tenemos alguna enfermedad, o si consumimos tal o cual producto que nos va a hacer más fuertes, etc., entonces, ¿hay una modificación genética, de forma indirecta, por parte de nosotros?

Hacemos una modificación genética indirecta, directa, asolapada y siempre la hemos hecho. Los Incas clonaban, conocían la clonación, no tenían ni idea que existía el ADN; pero sabían que si cortaban el tallo a ciertas plantas y los plantaban, iba a salir una planta tan buena como el padre, y eso es una clonación. No hay problema al usar la ingeniería genética para crear plantas; los transgénicos, por ejemplo, normalmente no acarrean oposición, pero cuando se trata de modificar el cuerpo sí la hay; la gente tiene miedo.

Solo se trata de informarse, yo planteo que hay que seguir el principio de precaución, hay que ir paso a paso. Es absurdo prohibir la ingeniería genética como también es absurdo validarla toda y no regularla, como es actualmente en el Perú. Lo que necesitamos es traerla al ámbito público, a discusión, ayudarnos con estos programas, como el tuyo, de difusión, y se empiece a tratar el tema; tal vez en torno al libro, para desarrollar una opinión.

En algún momento los políticos van a empezar a tocar el tema, van a tener que regular el asunto y vamos a necesitar un público informado.

Ya saliendo del libro, tú, Víctor, eres humanista secular, ¿qué es lo que busca este movimiento?

El humanismo secular es una escuela que también se conoce como humanismo, con “H” mayúscula. Que comienza a mediados del siglo pasado y que va creciendo. Plantea que uno puede tener una moral sin la existencia o creencia de Dios, sin basarse en un libro sagrado. Maneja un tipo de moral inspirada en los filósofos clásicos, la filosofía moderna y a sabiendas de la evidencia científica.

Pensamos que la ciencia es el mejor método para entender la realidad y es un método que debemos aceptar. Por ejemplo, no hay una opinión sobre el calentamiento global, la gente está equivocada; en Estados Unidos se piensa que es una opinión política, y opiniones, no, hay verdades; pero en el caso del tema ya es un hecho, igual que la evolución o la redondez de la tierra.

Para finalizar, Víctor, planeas sacar nuevo material acerca de la ingeniería genética o con este libro ya acabó…

Me encantaría, pero hay otros temas que quiero cubrir. El siguiente libro que voy a publicar, que ya estoy escribiendo, probablemente el próximo año salga a la venta; va a ser sobre la historia del escepticismo en el Perú; voy a hablar sobre las pseudociencias en el Perú, las más dañinas.

Falta escepticismo actualmente en el Perú, hay creencias, pero no hay dudas de por qué se cree…

En el Perú hay conciencia de la importancia de la educación, importancia de la ciencia de educación, de carreras técnicas, pero no del escepticismo científico, que es utilizar el método científico para cuestionar tópicos que pretenden tener a la ciencia como soporte.

Este proyecto va influenciado por tu programa “La manzana escéptica” …

Sí, y voy a aprovechar para invitar a todos a ver mi programa “La manzana escéptica”; estamos todas las semanas publicando material. Si conocen a algún científico que quiera participar o quieren denunciar alguna pseudociencia, los recibimos en el programa sin ningún problema.

Muchas gracias, Víctor.

Gracias a ti.

Foto: Anthony Ibañez Carranza.

Entrevista de nuestro colaborador José Cieza Alvarez

Fotos: Anthony Ibáñez Carranza

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