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“El teatro es mi vida”, Sonia Rodríguez, actriz y directora de teatro

Sonia Rodríguez es directora de la compañía “Máscara de Barro”, su valiosa labor de revalorar la cultura de nuestro país le ha permitido reconocimientos de: Congreso de la República en el 2015, Ministerio de Cultura, región La Libertad, Cámara de Comercio de La Libertad, embajada de Indonesia, entre otros; que evidencian su gran aporte al mundo del teatro.

El día que nació las personas tenían temor -supuestamente se avecinaba el fin del mundo- entonces su familia decidió bautizarla en el momento… y solo vivió tres meses en su natal Santiago de Chuco. En Trujillo, los dioses mochicas le dieron el aire de la vida para que su nombre no cayese en la memoria del olvido y desde ahí se convirtió en Sonia Rodríguez, pero no en la niña que jugaba a la casita en el jardín de su vivienda; sino en la mujer de carácter que muchos conocen; considera que  la vida es dura, pero hay que vivirla plenamente.

Sonia es la octava hija de once hermanos y su vida ha estado ligada a la muerte en más de una ocasión, desde accidentes en auto y operaciones quirúrgicas, pero resistió y hoy más que nunca vive para hacer teatro; la libertad plena que le permite crear los majestuosos pasacalles en la ciudad de la eterna primavera, los inmortales rituales junto a su compañía “Máscara de Barro” y, por supuesto, una serie de proyectos que vienen y van, porque como ella dice, “nada es eterno”. Independiente, segura de sí misma y, sobre todo, una actriz con carácter. Sonia Rodríguez mantiene una frescura y espontaneidad en cada una de sus acciones.

Se sienta, sonríe y antes de brindar la entrevista se saca los zapatos, mira y dice: —“Yo soy así, no me gustan los zapatos”. Entonces empieza a contar su vida, el teatro.

¿En qué momento de su vida se dio cuenta que la actuación era para usted?

Yo siempre supe lo que quería hacer, desde muy chiquita sabía que me iba a dedicar al teatro. Empecé a estudiar  como alumna libre cuando estaba en secundaria, postulé a la Escuela Superior de Arte Dramático “Virgilio Rodríguez Nache” en el grupo de Formación Artística Temprano para Jóvenes,  ingresé con un buen puntaje y fuimos pocos los que lo logramos, pero yo no podía porque las clases eran en la tarde y yo estudiaba, entonces se me dio la oportunidad de estudiar con los de ciclo regular.

Tenía catorce años, yo llegaba con mi mochila, mi uniforme escolar, me ponía mi malla negra, me quitaba los zapatos  y empezaba a trabajar. Lo más importantes es que trabajé con gente que estaba estudiando para ser actores; entonces llevé tres cursos: troncales, actuación y expresión corporal con muy buenos profesores.

¿Cuáles?

Tenía al profesor Zavaleta en expresión corporal, en voz al profesor Cabrejos y en actuación siempre he tenido al maestro Giorgio Michi; los cinco años en la escuela ha sido con este mismo maestro, porque cuando yo ingresé me ayudó mucho; fue un protector para mí. Para mí siempre fue el filósofo del teatro, a ese hombre va a ser difícil superarlo, podemos ser buenos actores, pero un maestro como Giorgio, difícil; yo creo que es un ejemplo. Yo no estoy tratando de superar a nadie, para mí Giorgio va a ser un maestro de maestros.

¿Toda su vida se ha dedicado sólo al teatro?

Siempre, y eso me llevó hacer televisión, porque yo conducía un programa que se emitía en américa televisión con Hugo Díaz , como ocho años , que consistía en buscar los acontecimientos culturales que sucedían.

¿Cómo se llamaba el programa?

“Foro 6”, en los años ochenta, casi noventa.

Usted también fue reportera y conductora

Si, de una forma autodidacta. Yo me he parado frente a una cámara a los 8 años, he entrevistado, no he estudiado periodismo; pero lo importante es que leas, tengas conocimiento de lo que preguntas y que tengas soltura frente a una cámara; la cámara te tiene que querer, sino te quiere estás fregado, fue una experiencia muy linda.

¿Qué otras experiencias ha tenido?

También he sido contratista de espectáculos en Petro Perú, he viajado por todo el oleoducto norperuano. Cuando yo fui la primera vez, me quedé impactada por la naturaleza tan prodigiosa en nuestro país; averigüé un poco más y me di cuenta que llevaban gente de Chiclayo, de Lima y era mucha farándula.  Entonces cambié ese chip, llevé a La Peña de Trujillo, danza contemporánea, teatro, música folclórica y era lindo porque la gente de Trujillo trabajaba. Estuve unos ocho años en paralelo con el programa de América Televisión. Yo no he pernoctado mucho tiempo en un espacio.

¿Es una persona que le gusta estar de un lado a otro?

Sí, lo que me ata acá es que tengo un nombramiento y eso no es una gran ventaja para mí.

¿Por qué?

Porque la gente siempre busca aferrarse a algo, cree que aferrándose va a edificar su existencia y la existencia es efímera; un día estás y al otro ya no estás.

¿De qué manera el teatro cambió su vida?

Me cambió completamente todo, la forma de ver la vida. Yo creo que como actriz tengo una misión y es, a través de mi trabajo, manifestarme.

¿Cómo?

Yo cuando terminé lo de Petro Perú, era una chica muy versátil, hacia muchas cosas a la vez y la sigo siendo. Tenía montajes con Fernando, casi todas las obras que he hecho ha sido con Fernando, que es un hermano para mí. A mí me gusta hacer las cosas a mi manera; todas las obras que hago tienen un sello personal mío, no me gusta copiar.

Todo sale de su imaginación

Es la manera como vuelas con el texto; en el año de 1993, actuando para Sara Bernhardt, me di cuenta que estaba en un espacio donde habían habitado otras personas y me puse a pensar cómo habrán sido las situaciones tan críticas, porque soy una persona que ama mucho la historia; entonces imaginé una puesta en escena que hasta ahora se sigue haciendo, son las “Estampas Trujillanas”. Son personajes que aparecen en el Club Central, la puerta se abre, el público entra y de repente los personajes antiguos que habitaron esas casas están ahí y es una locura porque van saliendo personajes por todos lados, pero todo esto es un pasacalle, éramos como cincuenta personas vestidas de época. Entonces, eso lo hago desde 1993, hasta ahora.

Es más de una década

Sí y es algo que ha ido creciendo, mejorando. Hay actores que trabajan conmigo desde hace muchos años.

Durante esos años ¿Cómo conoce a Fernando Bacilio?

A Fernando lo conocí cuando yo era alumna de Giorgio, bueno él se estaba graduando para pedagogía de teatro, entonces yo tenía que dar mi examen de grado y yo tenía un compañero que también es un buen actor, Antonio Salinas, porque Giorgio siempre me ponía con él. Pero un día vi a Fernando con Antonio en una obra “Canto del Cisne”, entonces yo siempre he buscado los retos y dije voy a cambiar de actor. Lo vi, era bastante tímido, ligeramente tartamudo (risas) y le dije —“Hola, ¿tú eres Fernando Bacilio?”, él me dice—“sí” —”Yo soy Sonia Rodríguez” — “Sí, sí te conozco”— “¿Podríamos hablar un ratito?”. Nos sentamos y conversamos —“Tu sabes que me voy a graduar” —“Sí” —“Voy hacer tal obra y quisiera que puedas trabajar conmigo”.

¿Y él?

Se quedó sorprendido, nervioso—“ya, claro”. Se emocionó mucho, me dijo que sería lindo y así empezó.

¿Qué obra fue?

La obra fue “Sara Bernhardt” con la que me gradué y de ahí empezamos a hacer otras obras.

¿Qué otras obras realizó?

Entré a trabajar en el teatro de género. Yo he hecho mucho trabajo haciendo denuncias sobre el maltrato a las mujeres. Hice obras como “El Despertar”, “El Bello Indiferente”, después comencé a hacer denuncias en la plaza de armas sobre el maltrato en las mujeres. Entonces me di cuenta que estaba involucrándome en el teatro de género y se me ocurrió, junto con Carlos Méndez, hacer un festival de monólogos y lo hicimos. Lo que sí se tiene que reconocer es que por primera vez en el festival de monólogos se reconoció a los primeros actores de Trujillo, a toda esa generación de actores que muchos ya habían muerto. En el primer festival de monólogos se invitó en una noche a los primeros actores de la compañía de comedia de Trujillo y les hicimos un reconocimiento.

Al festival vinieron maestros de diversas partes y todo era libre, pero eso fue una etapa que, como toda, tiene un inicio y un final. Yo no creo que las cosas tengan que ser eternas.

¿Qué más proyectos realizó?

Con mi gran amigo Santiago Uceda y Ricardo Morales, venía Mario Vargas Llosa para la Feria del Libro. Empecé con tres personajes: la sacerdotisa de San José de Moro, el Aiapaec y un pututero, y con eso recibí a Mario Vargas Llosa.

¿Qué nombre tenía esa agrupación con que escenificó?

Era Máscara de Barro, la cual nace con los rituales Mochica, pero antes de empezar con lo de los rituales, todos los montajes que hacíamos eran en La Casa del Artista. Esa casa era de Don Pepe Cassinelli Mazzei, que amaba tanto Trujillo e hizo tanto por la cultura; apoyó mucho la movida cultural. La iglesia le quitó esa casa ya construida.

Yo recuerdo que era un día en que se juramentaba a un nuevo alcalde y me bajo y me doy con la sorpresa que había en la casa un fiscal acompañado de policías que golpeaban la puerta de la casa de Don Pepe Cassinelli. Recuerdo que adentro estaba Gerardo Chávez defendiendo la casa, vecinos, pero no había prensa porque todos estaban en la juramentación. Al final entraron y le quitaron la casa.

Esto complicó su trabajo…

Fue un cambio terrible, porque ahí ensayábamos. El 14 fue un día negro para mí porque murió Samuel Hooker. Cuando yo te hablo de las estampas trujillanas, yo hice los textos con él. Era como un papá para mí, lo encontraba en cualquier lado, en el banco, en su casa, y yo llegaba con mi libreta de apuntes y me daba un libro —“Toma primero lee esto”. El corregía los textos; un hombre que sabía mucho de la historia de Trujillo. Samuel se fue pero me dejó un legado increíble.

Ya por el 2000, con Santiago Uceda, que también ha fallecido, iniciamos con esta locura de hacer la escenificación; yo ya había hecho el teatro histórico, pero esto era más antiguo, tiene que ver con la historia de la Huaca de La Luna, la Dama de Cao, escrita por Régulo Franco, Takaynamo, Huaca Rajada, entre otros. Ahora estoy trabajando en otro.

¿Para cuándo?

Para julio, es algo que inicié con Santiago y que lo dejamos por nuestras ocupaciones y que no se quedará así porque lo voy hacer.

¿Por qué Máscara de Barro?

No sabíamos que nombre ponerle, pero con Fernando hicimos un performance. Nos pusimos en ropa de baño y nos fuimos por los ríos, nos mezclamos y nos ensuciamos de barro, me metí en el mismo lodo y recordábamos eso. El teatro son las máscaras, el barro, porque la biblia dice que somos de barro, pero nuestras construcciones ancestrales son de barro; las casas históricas o no históricas son de barro, dentro de un proceso en una línea de tiempo; las casas más pobres donde puedes ir a ver son de barro. El barro es la tibieza, la candidez, es moldeable, es más humano. Nosotros consideramos que Máscara de Barro era el nombre ideal, porque estamos rodeados por un espacio geográfico; por todos esos sitios, que eran de barro.

Cuando hemos ido actuar a Alto Trujillo, yo hice convenio con la Municipalidad casi dos años, te estoy hablando de años donde no había nada. Yo llegaba, baldeaba con mi amiga Dioni Salgado, colgábamos el telón y poníamos adobe para que la gente se siente. La anécdota fue que una señora me busca y me da una bolsita de plástico con cincuenta o sesenta soles y me dice “eso es todo lo que tengo, puede ir usted a actuar para verla”. Entonces la señora se emocionó tanto que le devolví, pero ella me dijo que era para todas las cosas que llevábamos porque se llevaba luces, telas, entonces se lo recibí con mucho amor.

Una actriz tiene que tener carácter.

Definitivamente yo soy una actriz de carácter.

¿Y qué es lo fundamental que todo actor debe tener?

Aparte de talento, hay ciertas condiciones que un actor debe tener, que ya en el camino vas aprendiendo; debes tener disciplina, una mística, tienes que estar investigando y, sobre todo, el trabajo del actor es diario. He venido de un taller con un director inglés, tienes que ir a capacitarte. He estado dictando talleres para alumnos de la Universidad de São Paulo y estaban muy interesados en el tema de las escenificaciones.

El que estudia teatro sabe que la carrera es difícil, pero es lo que tú amas; yo no me puedo quejar porque trabajo haciendo lo que a mí me gusta.

¿Qué significa el teatro para usted?

El teatro es mi vida, desde que amanece hasta que anochece , ya sea haciendo producción, leyendo una obra; y lo comprobé con todos esos rituales mochicas y con esos inauguré CADE dos veces; he filmado para la National Geographic. He unido tres palabras maravillosas: historia, teatro y turismo, porque cuento la historia a través del teatro y esto genera más  turismo.

¿Cuál fue el documental donde usted participa en National Geographic?

“Los Moche. Los Misterios de la Muerte” de John Verano, que vino por todo el norte hasta Chiclayo, con toda la delegación; me buscaron y sus productores me dijeron que yo hacía rituales y querían verme, en donde hicimos algunas escenas.

¿Y en el cine, ha incursionado?

Hice una escena pequeña en “Bajo la piel” dirigida por Francisco  Lombardi. Creo que el cine está muy de moda, todo el mundo ahora hace cine. Me parece algo lindo, pero me encanta actuar en presentaciones que sean del momento. Sí he hecho cine con él y he participado en cortos; en realidad son espacios muy interesantes en donde el actor se puede desarrollar.

Yo pienso que en el teatro puedo actuar hoy día y mañana no va ser lo mismo; es algo más vivo, más inmediato.

En el VI Festival de Teatro Escolar, fue en reconocimiento a usted ¿Se lo esperaba?

No, lo que pasa es que yo he tenido reconocimientos como mejor montaje teatral en el año 2011 por el MOTÍN (Movimiento de Teatro Independiente del Perú), el ejército de la 32 división, reconocimiento de la embajada de Indonesia, de Barrick, del Congreso de la República en el 2015, del Ministerio de Cultura de La Libertad, de la revista Sumas Voces, pero entre todos el que más me ha dado alegría es el escolar.

¿Por qué?

Aparte que fue un homenaje a mi persona, creo que es una fiesta donde los niños van a hacer teatro porque juegan, juegan con ser libres, con ser felices. En un festival de teatro escolar tú ves a los chicos cómo van felices, los profesores van en competencia; pero es una fiesta de alegría, muchos de ellos aman el teatro y desde niños ves cómo se esfuerzan, representan. Entonces cuando estaba en la escuela también estaba a cargo de festivales de teatro escolar.

¿Cuándo estaba en el colegio?

En el colegio también, he ganado premios; era una versión de Jesucristo Superstar pero no como ustedes lo ven, era una versión loca y gané un premio.

He interpretado el Vía Crucis por dos años consecutivos, en Puerto Malabrigo. Imagínate a Fernando que era Judas, estaba Antonio Salinas como Pilatos; me di el lujo de llevar a un violinista, pianista y un tenor; todo eso en vivo mientras nosotros actuábamos.

Para finalizar ¿Qué expectativas tiene de su carrera?

Expectativas de mi carrea creo que todas las estoy logrando. Yo siempre fui productora porque yo produzco para mí, no hago producción para otros, es para todos los proyectos que hace Máscara de Barro y, sobretodo, tener una línea de trabajo que me identifique como directora mujer.

Casa de la identidad

Entrevista y fotos de nuestra colaboradora: Carmen Vásquez

Puedes ver más entrevistas a personajes trujillanos en nuestra sección Trujillo Beat.

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