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“El espacio que se da a la cultura en los medios es mínimo”, Luis Quintanilla Lora

Luis Quintanilla Lora es editor de la sección Cultural y del suplemento dominical Enfoque del diario La Industria de Trujillo. Se desempeña como docente en la especialidad de Periodismo de la Universidad Privada del Norte. Ha participado en radio y televisión y ha colaborado en numerosas publicaciones periodísticas. Tiene tres libros publicados: “Conversaciones con Mister Hyde”​ y “El primer bonzo trujillano y otras historias insólitas”, ambos de periodismo; y el libro de cuentos “Sílfides y alucinados”, publicado este año.

Verifico que la cámara no tenga ningún problema y aparentemente no lo tiene: Son las cuatro. Fuera de la UPN, pocos alumnos a esta hora. Luis Quintanilla Lora viene a mi encuentro. Como no me conoce, busca con la mirada detrás del enrejado con garita que es la puerta principal; y, tras una seña, indica al agente de seguridad que me deje pasar. Es alto, delgado, lleva el cabello cano y camina con aplomo. Nos presentamos estrechando manos y de inmediato buscamos dentro de la universidad un lugar propiciatorio para la entrevista. Lo encontramos en la banca más cercana a nosotros, la única libre. La foto queda para luego (*) y lista la grabadora le explico de qué va la entrevista. Perfecto, responde, como invitándome al inicio.

Buen día, Luis. Para empezar, a tu modo de ver, ¿qué significa CULTURA?

Cultura en términos generales es toda producción del ser humano. Muchas veces las personas piensan que cultura es algo muy elitista, como por ejemplo el ballet o piensan que es solo la música clásica; pero en verdad cultura es toda la producción humana, todo lo que hacemos; por ejemplo, la gastronomía, el modo de hablar, el modo en que nos comportamos: todo eso es cultura. Pero en una definición un poco más estricta del término (en términos periodísticos o en términos un poco más académicos) se refiere pues a las industrias culturales; en este caso, por ejemplo, cine, música, danza y todo lo que tiene que ver con estas artes.

Se denomina a Trujillo como “La capital de la Cultura” ¿Mantiene esa tradición?

Yo pienso que el término “Capital de la Cultura” no es tan exacto; si bien es cierto, en Trujillo hay bastante actividad cultural. Tenemos, por ejemplo, ballet, teatro y ahora el gran teatro de la UPAO, con capacidad para más de mil cien personas; allí se están presentando espectáculos muy buenos. Hemos tenido bienales de arte famosas, pero me parece un poco ostentoso el título de Capital de la Cultura. Creo que estamos todavía en un camino, en un desarrollo que estamos consolidando. Hay esfuerzos interesantes de parte, por ejemplo, del municipio, del gobierno regional, de instituciones, pero sobre todo de personas que no tienen ningún apoyo y que desarrollan una serie de actividades importantísimas.

Por ejemplo, Olmo Teatro, uno de los grupos que siempre está desarrollando teatro de manera un tanto silenciosa pero permanente; y así tenemos otros grupos, por ejemplo, Trujillo Mío, de la señora Luisa Astudillo; que se ha encargado de difundir la cultura a través del folklore de nuestro país, sobre todo en la parte afroperuana. Ella, prácticamente sin ningún apoyo económico, realiza este esfuerzo; y así muchos otros gestores culturales desarrollan actividad cultural, generalmente sin tener algún tipo de apoyo. Claro, vamos en buen camino pero todavía nos falta mucho por hacer en el campo de la cultura.

Nos falta tener un financiamiento más claro, más contundente del municipio, del gobierno regional y otras instituciones que puedan dar ese apoyo, para que no se vea solamente la cultura como algo superficial o una cosa que simplemente es una apéndice de algo, sino que es parte de nuestra vida. Por eso debemos consumir cultura y pagar por ella, también.

Periodismo cultural en Trujillo

Las iniciativas culturales en nuestra ciudad, ¿están generando un cambio en la presentación “tradicional” de la cultura?

Existen esfuerzos interesantes. Por ejemplo, hay que reconocer que la municipalidad de Trujillo, en la gerencia de cultura que dirige Rosa Benítes; está desarrollando un buen programa cultural. En estos últimos años a su cargo, ha estado desarrollando interesantes propuestas; sobre todo para llevar la cultura a espacios públicos donde las personas puedan disfrutarlas, por ejemplo, marinera en la calle, la Feria internacional del Libro. A veces hacen festivales de música popular en la ex Concha acústica. Es decir, hay una serie de actividades importantes que están promoviendo desde la gerencia de cultura para el público en general; en ese aspecto me parece positivo, pero hay otros aspectos que debemos mejorar, incluso desde el mismo ciudadano.

Por ejemplo, a veces el ciudadano se ha acostumbrado a ver espectáculos gratuitos, y cuando ve un espectáculo de calidad ya no quiere pagar o no valora un espectáculo de arte. Entonces, faltan dos cosas. Primero, una promoción integral de la cultura. Por ejemplo, el Ministerio de Cultura tiene uno de los presupuestos más bajos, si no es el más bajo de todo el estado; con ese presupuesto pequeño no se pueden hacer muchas cosas. Y segundo, de parte de los consumidores de cultura, como somos nosotros, también me parece que falta más interés.

Somos casi un millón de habitantes en Trujillo y ¿cuántas personas van al teatro?, habría que preguntarnos: ¿cuántas personas compran un libro?, ¿cuántas personas pagan por un espectáculo de danza? Entonces, ahí hay un desbalance. Vamos creciendo en número, de manera demográfica como ciudad, como habitantes, pero eso no se ve reflejado en los espectáculos culturales ni en el consumo de la cultura.

¿El periodismo está cumpliendo con el papel que se le atribuye como promotor de la cultura y el arte?

Hay de todo, pero en términos generales, en nuestra región, al aspecto cultural se le da poca cobertura. Por ejemplo, La Industria tiene una página diaria de cultura y otros medios también; pero la gran mayoría, sean impresos, radiales o televisivos, no le da tanta cobertura a la cultura. Lo que prima ahora es la violencia del día a día. Lo frívolo, a veces, predomina, y el tema cultural queda relegado de la cobertura periodística, sin que esto signifique que los periodistas no hagan su trabajo. El espacio que se da a la cultura en los medios es mínimo. No es una cobertura ni un espacio grande como debería ser, considerando la actividad cultural creciente que se desarrolla en nuestra región. Creo que faltan más tribunas para que la gente se exprese.

Felizmente, la virtualidad, las redes sociales y todo lo que son las TIC’s (Tecnologías de la comunicación), han permitido que varias personas puedan expresarse a través de páginas web, blogs, YouTube, etc. Eso dinamiza mucho el tema de la cultura.

Háblame un poco de los objetivos que perseguías con la publicación de tus libros.

Bueno, el primer libro que publiqué son Las Entrevistas con Mr. Hyde, que es una recopilación de entrevistas y en ese momento un poco la idea fue, estoy sacando unas entrevistas, estoy publicando unas entrevistas en Enfoque y hubo quien me dijo, están interesantes tus entrevistas, tan bacanes, ¿por qué no publicas? Entonces se me ocurrió recopilarlas y publicarlas en una edición, limitada a personajes de Trujillo y de Lima. Esa es la génesis de ese libro primer libro. El segundo libro, El primer bonzo trujillano y otras historias insólitas, fue una especie de investigación en el archivo de La Industria, donde encontré historias interesantes: de la crónica roja, historias humorísticas, algunas bastante insólitas y dije, este tema me gusta, siempre me ha gustado esos temas medio raros y descubrí que, desde 1901 hasta 1950, había un montón de historias interesantes, algunas muy divertidas.

Además, con la colaboración de una fuente, hice una investigación en el diario Última hora, que se publicó en el siglo pasado, más o menos de 1950 en adelante y ahí también descubrí historias interesantes. Así, con otras fuentes, fui armando, recopilando historias y salió este libro que tuvo muy buena acogida. Y, en el último, que se llama Sílfides y alucinados, un poco que salté de orilla y me fui a la parte literaria.

Siempre con lo que me gusta, las historias extrañas, que pueden estar basadas en historias de Trujillo pero que guardan, también, elementos de la ficción. Son inventadas aunque tengan cierto basamento en la realidad, pero no me considero un literato aún. Ahora no estoy publicando, estoy leyendo, sobre todo. Tengo algunas deudas literarias, trato de leer lo más que pueda y quizá en algún momento vuelva a publicar algo; por el momento estoy en un estado de búsqueda, de investigación.

¿Qué recomiendas a quien hace investigación periodística o sobre cultura?

Que se interesen en los autores regionales. Tenemos, por ejemplo en la Librería Peruana, muchas autores que son de La Libertad y que han escrito poesía; otros que han escrito narrativa y ahí podemos encontrar a varios de ellos. Pueden también ingresar a páginas web para ver, por ejemplo, qué se ha hecho en La Libertad. A los investigadores periodísticos no tengo que decirle sino que es un trabajo de paciencia, demanda mucho esfuerzo, algo parecido con la literatura. Ya sabemos que no necesariamente se gana dinero, pero la satisfacción consiste en brindar una obra para que los demás lo sientan, se interesen, se emocionen, puedan disfrutar de un momento inigualable como es la lectura.

Para terminar, ¿qué requisitos son indispensables en la formación del periodista y durante su actividad periodística?

Siempre les digo a mis alumnos que el requisito número uno es leer, leer y leer. Un periodista necesariamente tiene que investigar, tiene que leer no solo literatura y periodismo, tiene que leer también ciencia, filosofía; tiene que ser, como dijo César Hildebrandt, un experto en generalidades. Saber de todo un poquito sin ser un experto, pero debes saber de todo para que puedas formular preguntas. Lo segundo que debe hacer todo periodista es, obviamente, escribir, practicar y tratar de superarse cada día, no a los demás sino a sí mismo.

La competencia no es contra los demás, ni contra mi colega, sino contra mi mismo. Tengo que tratar de ser mejor periodista, de estar siempre bien informado, atento a todo lo que sucede en el mundo y cada vez tratar de mejorar; sea a través de talleres o de la propia práctica de la redacción, tratar de investigar, SER cada vez mejor periodista, uno que lee, que investiga, que cada día se va superando tanto en su quehacer profesional como en la escritura o cualquier otro tipo de medios.

(*) Al fin de la entrevista olvidé tomar la foto, pero me percaté a tiempo y volví. Nuevamente ingresé a la universidad y Luis me guió hasta la biblioteca, donde creímos hallar un ambiente adecuado para tomarla. La foto no se hizo de todos modos, pues la memoria de la cámara falló sin que dé con el motivo. Horas más tarde se recompuso y desde entonces no ha vuelto a mostrar problemas.

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