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“Estoy convencido que un periodista debe saber muy bien la historia de su país” Alcibiades González Delvalle

Destacado autor y periodista paraguayo, Alcibiades González Delvalle, presentó en la FILT2017, “Un viento negro”; novela que desviste el terror de la dictadura de Stroessner

En el hall del hotel El Libertador, la vida está tan tranquila que hay que imaginar el desorden para combatir el tic tac del reloj. Un espejo, algunas revistas y muebles carecen de polvo; la pulcritud se asoma sin hablar mucho, y Alcibiades González Delvalle no desentona con el ambiente. Una función casi teatral: camisa a rayas y las mangas dobladas ligeramente, un tejano llevado como si se tratase del padre de un vaquero y encima un bigote casi cenizo. Lo único que parece no estar cercano al viejo oeste son los lentes y el dejo de un hombre totalmente paraguayo.

González Delvalle es periodista, dramaturgo, ensayista y narrador. Laboró en diarios como: El Independiente, El País, La Tarde. En 1967 se incorporó, desde su fundación, al diario ABC Color. Al llegar a Trujillo le impresionó la belleza de la arquitectónica de la ciudad.

Es usted un gran periodista, determinado no solamente por las enseñanzas, sino por la publicación de un libro, ¡Estudiar periodismo! ¿Para qué? guía para el estudiante y el lector de diarios en el 2003 ¿Cómo ve la situación actual del periodismo? ¿Ha existido algún cambio?

El cambio se ve en lo tecnológico. El cambio en el periodismo se vio en los últimos treinta años. Desde la imprenta de Gutenberg en el siglo XV pasando a la linotipia en el siglo XIX fue el gran cambio. Después de más de un siglo se incorporó las maquinas de escribir, las computadoras, la linotipia se dejó de lado. Pero a partir del uso de la computadora el tránsito es vertiginoso.

Hoy hasta con los celulares se puede realizar entrevistas en vivo

Sí, se hace todo. Ya no hace falta cargar semejantes cámaras para comisiones donde no puedes estar llevando tanto equipamiento. Pero el periodismo no cambia, la función del periodismo sigue siendo la misma: Escribir bien, contar la verdad, informarse aún mejor, contrastar la noticia. Eso sigue siendo el periodismo.

Y en contraste Arthur Miller decía, un periódico es una nación hablándose a sí misma

Eso no cambia. Es más, nuestra responsabilidad es mayor porque teniendo tanta tecnología se debe tener un mejor periodismo y acercarse más a la gente, antes que huir de ella; es un desafío.

Además, la instantaneidad hoy en tiempo real es posible saber lo que está pasando al ladro del mundo. Ya no es necesario esperar un mañana, porque una gran catástrofe que sucede hoy, mañana todo el mundo sabe. Y el titular de un diario ya no tiene razón de ser.

¿Y qué contar entonces?

Ahí radica el desafío, en cómo contarlo. Antes nosotros podíamos redactar, murió el Presidente de la República, ahora es diferente ya todo el mundo lo sabe, y no tiene sentido repetirlo. Se debe contar las consecuencias de esa muerte y otros aspectos.

¿Sigue siendo el periodismo lo que decía Gabriel García Márquez, el periodismo es el oficio más bello del mundo o era algo muy utópico?

Depende. Puede ser el más hermoso del mundo o el más horrible, porque se puede correr el riesgo de no saber qué se debe hacer. Una famosa anécdota dice que un amo le había pedido a su criado que vaya a comprar el mejor manjar del mercado y este se vino trayendo una lengua, ahora le pide que le traiga el peor manjar y le trae lo mismo, otra lengua. Y en el periodismo pasa lo mismo. Se puede hacer un buen periodismo contando la verdad o el peor contando mentiras.

Hoy la figura de la morbosidad que se construye en el mundo aborda secciones enteras en los periódicos, canales y radios ¿Qué es lo que debería primar en un periodista ante ese ambiente?

Se comienza por una fuerte vocación, aquel que no siente ese fuego interior consumiéndole, probablemente sea un periodista solo en papel, pero no el que se necesita. ¿Qué periodismo necesita nuestra sociedad? Aquel que no solamente cuente la verdad, también el que intente responder cada interrogante: un periodismo interpretativo.

El periodismo de opinión se manifiesta, ya que la gente necesita de ser posible especialistas en temas históricos, sociológicos, antropológicos. La importancia de saber decir está pasando esto y es mi mirada del hecho.

¿No todo puede ser noticia?

Por supuesto, la opinión especializada es muy importante. La sola noticia es insuficiente cuando no va acompañada de opinión. Lo enriquecedor es que pueda haber varias opiniones de un tema en un medio, el séquito de distintas voces siempre hace bien al otro.

Usted tiene una obra titulada Contra el olvido y se aborda el tema de la dictadura que hubo en algún momento en Paraguay ¿Cómo ve a América Latina en su desempeño político hoy en día a partir de su investigación?

Todos los países latinoamericanos hemos vivido una dictadura, y casi al mismo tiempo nos hemos salvado de esos gobiernos. Pero eso no quiere decir vivir en libertad, porque se puede perder la libertad desde la democracia, cuando es un sistema democrático aparente.

Algunas democracias se disfrazan, son tan autoritarias como las viles dictaduras, y es por eso por lo que el periodismo es importante. Su labor de desenmascarar lo que está pasando en nuestra sociedad. Y para eso hay que despojarse de toda ideología o militancia. Yo siempre recomiendo a los jóvenes ser independientes de los partidos políticos. Disponerse a ser imparcial es alejarse de la figura política como miembro, caso contrario resalta el corazoncito siempre latirá por su partido.

En todo caso sería panfletario   

Sería un vocero del partido. Ahí se pierde toda guía.

En su libro La hegemonía Colorada, 1947-1954 se narra el proceso de la guerra civil en Paraguay ¿De que forma puede ver un periodista procesos tan nocivos?

Yo estoy convencido que un periodista debe saber muy bien la historia de su país, de no ser así la visión es siempre muy sesgada, corriendo el riesgo en solo ver lo de hoy, sin conocer los antecedes que son tan importantes como los hechos en sí mismos. Por eso yo profundizo mucho en la historia política de mi país. La historia del periodismo en Paraguay es la historia política. Los periódicos eran hasta hace poco, voceros del gobierno, y esto es muy común en muchos países. Es cierto también que existen otros periódicos y con esto debe alcanzar para tener una amplitud de noticias con enfoques distintos para que los ciudadanos hagan su propia deducción.

El reto del periódico es dar cabida a las distintas voces. Si bien es cierto que un periódico tiene su línea editorial, por lo menos en las otras páginas se debe ser fiel a sus lectores. Cuantas más opiniones exista de un solo caso, más cerca se estará de la verdad. La gente tendrá más elementos para juzgar una noticia.

Hablando de libros y de la historia ¿Qué libros se recomienda a un periodista?

Hoy es inconcebible un periodista todo terreno. Antes escribíamos sobre todo los temas de la tierra y el cielo, hoy es imposible. El camino es la especialización. Entonces si uno quiere ser periodista de temas políticos conocer el ámbito nacional e internacional. Y así con las otras especializaciones. Eso permitirá al periodista ser más libre y no estar atado al que más sabe.

Aparte de la especialización debe tener una cultura general formidable, siempre es recomendable la lectura. Sacar tiempo para leer.

¿Y para usted dónde empezó la vida como lector?

Yo me formé con los clásicos. Tuve la suerte, con doce o trece años de leerlos. En la biblioteca de una tía mía me encontré con La Odisea de Homero y me atrapó. Me gustó desde un comienzo los clásicos, luego los ensayos y la filosofía, son temas que conducen a otros temas y se basan en el conocimiento.

Otros libros son lo de historia. Conozco muy bien la historia de mi país. Y es recomendable que los periodistas lean acerca de sus antepasados. La historia es un género moldeable a todo lo que he escrito.

De acuerdo con lo que dice en el tiempo que el dictador Stroessner gobernaba ¿cómo pudo vivir un amante de la historia y del periodismo como usted? Sabiendo que el poder abomina la cultura

A mi tocó estar tres veces preso por mis comentarios y reportajes. Salía de estar preso, me iba al diario, y hacia lo mismo por lo que estuve en la cárcel. Yo considero que el periodista debe actuar con los riesgos que asume, sin ser mártir. No hace falta llegar hasta ese extremo, uno puede ser buen periodista.

Casos como el de Colombia y México enseñan del martirio que sufren los periodistas ¿Para qué llegar hasta el extremo? no es más importante seguir vivos para seguir contando e investigando. Yo he vistos casos en Paraguay, a uno lo mataron y otro vive con guardias permanente.

Se puede denunciar las cosas de distintas maneras. Hablo de los narcotraficantes, con los dictadores uno les ve la cara. Los carteles de droga son fantasmas.

Entonces ¿Cuál es límite para un periodista?

Existen dos: la ley y la ética. No podemos trasgredir la ley, y si es injusta vamos a denunciarla. Y la ética, porque no se debe mentir. No hablo del error, porque errar es involuntario; mentir es un acto de voluntad.

Entre el periodismo de hoy la crónica es voceada como el gran género, tiene a maestros como Caparrós, Villoro, Guerriero ¿Desde qué persona gramatical abordarla si en primera o tercera?

Leo mucho a Caparrós. Yo pienso que contar la historia en primera persona es bueno para involucrarse en la historia que uno cuenta. Vivirla, pero todo desde la realidad. En tercera también se puede, la mirada es más lejana. El periodista tiene que elegir la técnica siempre y cuando se entienda la historia.

La crónica es interesante por ese primer párrafo: atrapar para seguir atrapando.

El primer aire que deja sin aliento al lector

Lo más difícil es el comienzo. El primer párrafo es agarrar del cogote al lector. Es válido contarlo desde primera o tercera persona, el afán es no aburrir al lector.

Entrevista y fotografías de nuestro colaborador: Jesús Escamilo

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