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Vanesa Gaona
Trujillo Beat

“Debemos encontrar maestros que valga la pena todo lo que hacen a diario”, Vanesa Gaona, escritora argentina

Vanesa Gaona es una de las invitadas internacionales de la Feria Internacional del Libro de Trujillo 2019. Ganadora del Premio Provincial “Maestro Manuel Antequeda” (2015); la también escritora y maestra argentina lleva 20 años dedicados a la educación rural en su país.

Vanesa Gaona y su olor a talco perfumado nos invitan a una conversación como en casa. De aspecto frágil, dulce y sereno, Vanesa se quiebra de emoción cuando habla de sus anécdotas como maestra rural en Argentina y las peripecias que pasó para continuar con su pasión: enseñar.

Sin embargo, cuando tiene que afrontar decisiones como directora o educadora, afirma «tomar el toro por las astas» y entender que la vida de muchos de sus niños son historias que hay que saber captar en el momento justo.

En su paso por la literatura, asegura querer seguir por ese rumbo, antes que sus cinco soles – seudónimo que usa en alusión a sus cinco hijos- crezcan y sea demasiado tarde continuar sus sueños. Gracias a uno de ellos fue que descubrió su segunda pasión: la literatura.

Vanesa Gaona
Vanesa Gaona en su ponencia en el auditorio de la FILT 2019

Siente Trujillo: Vanesa, tu madre era maestra y tu padre siempre quiso tener una hija que sea maestra. De modo que eres algo así como la hija perfecta.

Vanesa Gaona: ¡Ay! (suspira). Ya me vas a hacer emocionar desde el principio. Siempre digo que mi mamá y mi papá tenían ese sueño de tener una hija maestra y bueno, imagínate, darles el gusto de su vida porque pensé: “¿Tendré paciencia para dar clases como lo tenía mi mamá?”.

Y sí, tengo casi 20 años como maestra y hace que cada día agradezca a Dios por la carrera que elegí, que realmente es una vocación que debo tener, heredada por mami.

¿Por qué ser maestra?

Primero por cumplir el sueño de mis padres y después porque es la profesión perfecta para ayudar a los demás a descubrir sus propias habilidades. Cada día uno tiene esa tarea de encontrarla, porque no todos tienen las mismas capacidades; entonces está en el ser maestra y más en el ser maestra rural el brindar una atención personalizada. Por ser menos chicos en el aula, puedes ayudar de una manera más individualizada en la actividad de ellos y en su aprendizaje.

Es un desafío a diario y, más aún, en un mundo donde vivimos, es muy importante ser maestra.

¿Y la escritura como llegó a tu vida?

Siempre fui muy detallista, observadora y observo cosas que los demás no se dan cuenta. Comenzó cuando nos invitan a participar de un concurso literario y pedí a mis alumnos participar y entre mis alumnos estaba mi hijo; entonces mi hijo Francisco me dijo: “Bueno mamá yo participo, pero vos también escribid”.

Ahí fue mi primera experiencia de escribir para un concurso; con tanta suerte que en la categoría adultos gané y mi hijo también tuvo su premio. Entonces me dio esta autoestima para seguir haciéndolo y cada vez que pienso cuando me hacen esa pregunta es que fue un regalo de Dios para empezar, porque si quizá él no me exigía a mi como mamá o como maestra, quizá yo nunca empezaba. Antes escribía solo para mí, sin publicar, porque uno lee tantos autores maravillosos y uno piensa “¿Quién lo va a leer?”. Y sí, alguien siempre lee.

¿En qué tiempo te nació esa idea de escribir?

Creo que empezó cuando estaba de directora en una escuela inhóspita en Argentina y ahí se dividen de acuerdo a las zonas. Tan inhóspito era que tenía que quedarme toda la semana; entonces la soledad muchas veces hace que uno tenga unos sentimientos encontrados, porque como mamá tenía que trabajar para dar de comer a mis hijos, pero también extrañaba a mi esposo que por trabajo nos teníamos que separar todas las semanas. Extrañas los padres, tu casa y ahí empecé, pero como algo de hacer la tarea para los chicos, y escribí.

Recuerdas en tu etapa educativa alguna impotencia que hayas tenido con respecto a la educación

Sí, me preocupa más que nada porque soy directora. Hay muchísimos docentes que comienzan a ejercer la docencia y no lo llevan como vocación y no pretendo que todos sean maestros de vocación, pero vos tenés en tus manos la vida de esos nenes y a veces me duele un poco. Así como soy de simpática, también soy de imponer mis puntos y decir ‘son vidas, tenemos que estar trabajando’.

Yo siempre digo, ‘trabajo como maestra y encima me pagan’. Yo lo tomo al revés y algunos ‘dicen necesito el sueldo y debo ir a dar clases’ y eso sí me da pena.

Tú ganaste el Premio Maestro Ilustre Entrerriano “Manuel Antequeda”, quien además fue uno de los principales impulsores de la educación rural en Argentina ¿Cuál es el principal requerimiento que le falta a tu país y América Latina?

La responsabilidad y, por sobre todo, la empatía, es muy importante hoy. Cuando vos proyectas algo, siempre debes ponerte en el lugar del otro, siempre, sino no podéis lograrlo. Creo que es eso, muy hipócrita o poco empático somos a veces. Cuando me dieron ese premio, fue muy hermoso, pero yo pensaba que me habían premiado por esta escuela de zona inhóspita porque ahí sí haces patria. Haces patria cuando nadie te conoce, cuando nadie te ve lo que haces y ahí está la buena autoestima y el ser buen docente, porque muchas veces se trabaja para que te reconozcan.

En zonas inhóspitas el reconocimiento es de los chicos, que todos los días la seño les esté esperando, que todos los días tengan una sonrisa, que todos los días prepares una actividad para embellecer su cultura y para enaltecer su calidad de vida. Eso pienso que deberíamos pensar: ‘que harías vos en mi lugar’.

Tu eres directora de la escuela N° 4 Vicente López y Planes de Villa Paranacito

Sí, y a mí escuela se puede llegar por dos medios: un auto, pero tienes que cruzar de Villa Paranacito hasta la isla en una balsa, y también puedes llegar en lancha, entonces tenemos las dos formas de llegar. Es cerca, dentro de todo, pero bueno, es un paraíso realmente la escuela, pero tenemos una desventaja: que nos inundamos. Cuando vos logra tener la escuela, tu casa, tu lugar de la mejor manera, te viene una creciente y es empezar de nuevo. Todas las veces es comenzar de nuevo

¿Todos los años?

No, antes dicen los isleños netos que era cada diez años, después era cada cinco y ahora cada dos años o tres tenemos inundaciones, inundaciones que duran años o inundaciones que duran meses o días como nos pasó en los inicios del 2019 que el 23 de enero vino una y nos inundó a setenta centímetros en la escuela. Nuestra escuela está en alto, pero debajo tenemos todo lo que es el parque, juegos, un salón de apto, la sala de nivel inicial y taller.

Cada dos años empezar de nuevo

Exactamente y si vos vieras fotos de la escuela o del parque, realmente es un paraíso. Todo árboles, todo río, todo pasto, juego . A mi me gustan muchos colores, así que trabajamos mucho cuidado al medio ambiente, el reciclado.

Esto lo estamos usando mucho porque desde la escuela vos podéis enseñar a la familia. Los papás lo hacen porque nadie se los dijo y si le dicen otros, no es lo mismo a que te lo diga tu hijo. Un día un papá iba a tirar un papel en la ventanilla, el hijo le dijo no se hace. Ahí, cuando el hijo te reta, vos cambias tu postura.

Es un reto esto de empezar cada dos años, como lo has asumido desde el primer día que pisaste la escuela

Y eso que en la que estoy ahora, no es tan difícil como la que estuve antes. En otra escuela que estuvo en zona inhóspita cuando me inundé en el 2010, tuve que irme a Ibicuy, porque los papás de mis alumnos se fueron a vivir ahí. Si yo no me iba con ellos, yo perdía la matrícula, entonces nos instalamos y yo alquilé un lugar con mis hijos.

Un sacerdote nos prestó un aula en escuela privada y ahí funcionó; pero tenías que sacar todo y eso sí era difícil, por eso ahora, logramos levantar las cosas.

Vanesa Gaona
Plano cerrado de las manos es la escritora y maestra Vanesa Gaona

¿Pero eso te ayudó a nivel personal?

Sí, creo que mi mejor maestra de la vida es mi mamá, me enseñó desde ver en ella todo lo que hacía y encontrar en un grupo de personas que se amolde a cada una de las actividades de las cosas que tenemos que hacer a diario. Toda institución funciona cuando hay un buen equipo de trabajo.

Yo siempre digo que soy una más del equipo porque si me tengo que poner bota de goma lo hago, si me tengo que poner taco aguja, lo hago; pero qué pasa, cuando hay problemas soy yo la que debe ver cómo solucionar esto. Somos así, las manejamos así, lo consultamos, consensuamos y eso hace que todo funcione y fluya.

Nunca has querido tirar la toalla

No sé que me depara el destino, tengo cinco hijos también y eso es muy importante para mí. No solo porque soy maestra 24 horas sino que son de diferentes edades y nunca me veo en otra actividad, mi vida es esto. Es el guardapolvo, es ir a la escuela, el encontrarme cada día con proyectos nuevos .

No sé si me vería en otras circunstancias. No sé qué depara la vida para mí, porque también esto de escribir me hace viajar y cuando uno viaja podés aprender muchas cosas y cuando vos aprendés podés transmitir mejores cosas a los demás; el viajar hace que uno conozca nuevos rumbos. Comparar es malo, porque si vos comparas siempre alguien, sale perdiendo, pero el comparar lo bueno es importante y positivo.

Ribeyro decía “soy el eterno aprendiz” ¿Te consideras la eterna aprendiz?

Totalmente y soy muy abierta a las críticas constructivas que me digas para poder mejorar. La destructiva me pone triste, no me gusta; siempre digo que lo bueno se dice en público y lo que no está bien lo hablamos a solas. Entonces yo hago que crezca tanto el docente como el personal de maestranza, como el alumno. Siempre lo bueno en público para enaltecer las cualidades que tiene y lo que no está bueno debemos mejorarlo y solo vos y yo lo sabemos.

Soy una eterna aprendiz, como docente, directora, como mamá, imagínate en primer lugar te tendría que decir eso. Tengo mis oídos bien abiertos a todo lo que dicen, todo suma, todo sirve. Uno es un eterno aprendiz hasta el día que se muera

¿Y quieres dedicarte siempre a ser maestra?

Siempre sí, pero me está gustando mucho esto de ser escritora (risas). Ojalá pueda hacer las dos cosas a la vez.

¿Cuál es la principal anécdota que te llevas como maestra?

Tengo muchas anécdotas, la que más me marcó, siempre lo digo, fue cuando recién me recibo y voy a esta escuela, que es la que más nombro, pero he estado en otras.

Soy muy detallista, trato de decorar todo para que entren al aula y esté perfecto para poder perfumarla y poder almohadones. Todo que sea realmente su segunda casa, porque el aula de mis alumnos tiene que ser su segunda casa.

Un día una nena fue con el cuadernito (se quiebra la voz) marcadas las hojas de dedo sucio; entonces yo, que era más joven, le dije: ”¿Pero cómo?, No puede ser , el cuaderno es la herramienta de trabajo para el estudio para poder hacer la tarea , para aprender”.  Ella no me dijo nada, entonces voy a la semana a su casa para que la mamá firme las rendiciones de comedor que nosotros también tenemos a cargo y cuando me hace pasar a la casa , el ranchito era su hogar.

En la misma mesa que ella hacía la tarea, era la misma donde el papá ponía el recado del caballo, donde se cuereaba las nutrias, donde el perro comía, donde el asiento era tronco y el piso de barro, entonces yo me dije (llora): “¿Con qué derecho yo le voy a pedir a ella que me haga algo que no me podía dar”, entonces sufrí, pedí perdón, pero aprendí que cuando nosotros tenemos la tremenda tarea de ayudar a nuestros alumnos, primero tenemos que conocer su entorno.

Tenemos que saber donde viven, pero no por chusmos, como se dice en Argentina, me interesa porque todo lo que yo diga a ellos no les haga sentir mal; porque con su corta edad, no lo pueden dimensionar; entonces los adultos, en vez de enaltecer su vida, debemos saber que con una  palabra se puede herir muchísimo más que pegándole a un nene.

El poder de las palabras

Las palabras hieren mucho, hieren tanto y esa fue mi mejor enseñanza. Pasaron 8 años que no volví a esa escuela, porque di muchos años de mi vida ahí y fui al acto de fin de curso y todo lo que había trabajado de dejarla bella se desmoronó en cuatro meses y sentí mucha tristeza. No lo podía superar y cuando decido venir a Perú, obvio que me cuesta dejar a mis hijos porque eran muchos días y demás; pero también pienso que si yo no cumplo mi sueño, cuando ellos crezcan, será un poco tarde.

Trato de vivir, sin dejar de cumplir mi sueño, cuidando a ellos. Ese es mi mejor regalo, que ellos me recuerden, que me quieran. Uno tiene que ser niño para poder jugar, tirarte al suelo, jugar a las escondidas, rayuela, etc.

¿Eres feliz?

Sí, soy feliz porque tengo salud, tengo una familia hermosa, mis hijos son mis cinco soles (ese es mi seudónimo de todas las escrituras). Un esposo que me acompaña, porque si no tuviera un compañero así, no pudiera hacer todo lo que hago.

Amo lo que hago con respecto al trabajo. Si me pasa algo que me emociono mucho, como que no logro contarte sin llorar. No sé si es bueno, porque lo siento tan propio. El último premio que tuve fue “Tus ojos mi mejor regalo”, fui con mis alumnos porque ellos también salieron premiados y cuando se los leí en el aula, bueno lloré de emoción porque amé recordar esa anécdota; pero cuando me toca leer delante de todos en la biblioteca popular de Villa Paranacito, yo dije, ya lloré, ya lo leí, no otra vez; entonces yo digo, será bueno que esté tan emocionada o hay algo que no logro sacar para poder leer sin llorar. Cada texto para mí tiene importancia.

En esta nueva faceta de escritora ¿qué proyectos tienes?

La presencia de Bethoven Medina Sánchez ha sido muy importante en mi vida porque en realidad lo conocí el año pasado en Bolivia cuando fui a un encuentro de escritores; y fue él quien observó mi espontaneidad. El se asombró de cómo podía escribir y no lo hacía tan fluidamente; también se dio cuenta de que mi pasión es ser maestra , entonces es un pequeño detalle.

Sueño con poder plasmar en papel lo que al otro le haga bien también. Que pueda leer y que tenga un cambio. Me gusta ser muy optimista, adoro las personas optimistas y me alejo del pesimista, me alejo muy rápido; y eso que convivimos con personas así y que todo el tiempo se están quejando. Siempre podemos mejorar. Entonces, eso quiero. Por ahí, Bethoven insiste que sea un libro, pero yo como que todavía estoy viendo como encauzarlo.

Ya estás para mayores desafíos literarios

Te cuento que mi mamá, escribió un libro el año pasado. Mis padres se separaron y bueno su psicóloga le dijo que quizás le podía ayudar mucho escribir lo que ella estaba pasando pero desde lo positivo. Lo que encontraba ella en esa situación.

Lo escribió en silencio y no nos contó nada. Un día, para el día del maestro, nos dijo, les regalo y nos regaló una copia de sus textos y me dijo: «Te vas a reír desde que empiece hasta que termine». Y yo lloré desde el principio hasta el final (risas).

Ella escribió su historia de vida, nombrando todo que le hizo ser lo que es hoy. El mayor orgullo es ser abuela. Imagínate, yo le di cinco nietos, pero qué lindo que ella pudo expresar en palabras lo bueno que le estaba pasando, cómo ella pudo, de todo lo, malo sacar lo bueno; por eso te digo que es mi maestra de la vida.

¿Algo más que quieras agregar?

Agradecerte, porque te emocionas y me hace bien a mí; porque yo digo: puedo transmitir lo que me pasa, que mi paso por Trujillo valga la pena. Enaltecer el ser maestro y sobretodo el ser maestro rural en Argentina, donde pocos ven lo que hacen, pero es tan importante como en una plena ciudad. La ley dice que se le brinde educación así haya un solo alumno en el medio del campo o en medio de la isla y eso es lo más hermoso. Todos tienen posibilidades de aprender, tenemos que encontrar maestros que valgan la pena todo lo que hacen a diario.

Vanesa Gaona
Vanesa durante la entrevista con Siente Trujillo

Entrevista de nuestra colaboradora: Carmen Vásquez Uriol

Fotos: Nuri Céspedes Rodríguez

Más entrevistas a los invitados a la FILT 2019 en nuestra sección Trujillo Beat.

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