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Ale Rose NY
Trujillo Beat

«Aprendí a ser fuerte día a día». Cuando el divorcio es lo más sano, por Ale Rose NY

Cuando le pides a tu pareja que se debe ir por que las cosas no van bien, casi siempre es por que durante mucho tiempo aguantaste mucho, agachaste la cabeza, pediste y rogaste que él o ella cambiaran y lloraste muchas noches que nada de lo que pasa fuera realidad.
No es fácil decidirlo, toma tiempo y necesitas mucha fuerza.

Cuando le rogaste que cambiara, él prometió hacerlo pero nunca cumplió.

El tormento es más fuerte cuando tienes hijos, porque esperas que él reaccione, por esos hijos y por la familia que formaste, pero no sucede.

La decisión de separarse es siempre dura. Primero por el dolor de la separación, si hay traiciones duele más y se piensa mucho en dar ese paso, pero piensas más cuando la preocupación que te embarga es en cómo vas a hacer para llevar el hogar tú sola.
La parte difícil es la organización de horario. Quién te ayudará a cuidarlos si son pequeños, por que debes trabajar y trabajar… y quién los llevará a sus actividades.

Si bien es cierto tener esposo es como tener otro hijo; pero ese hijo sabe manejar, sabe como prender el horno, y, en el mejor de los casos, cocina y ayuda a lavar la ropa.

Económicamente es más duro aún porque en el hogar donde antes aportaban dos ahora aporta uno y lo que el juez asigne (algo que no siempre es justo). Si en caso cumple, y si hay gastos extras, te tocará rogarle que apoye.

Los hijos necesitan techo, comida, ropa, educación, actividades extracurriculares, deportes y la ropa especial para ello..

Yo a mi ex le pedí que cambiara por mis hijos. Le rogué que dejara su relación a larga distancia (por que hasta eso aguanta una) y tratemos de solucionar las cosas. Le pedí que evitemos el dolor de un divorcio. Su respuesta fue la mejor: “yo la dejo si me dejas volver a casa, pero si nos divorciamos los chicos no serán los primeros en el mundo en tener papás divorciados”. ¿Que tal no?

Muchos padres pagan lo que el juez les dice y los visitan al menos una vez a la semana, y lo mejor, los llevan a su compromisos familiares para que vean lo “buenos papás” que son. Y encima te dicen, “yo no le fallo, ‘trato’ de cumplir, tienen que entender que trabajo, estoy cansado, estoy enfermo, me voy de viaje, hoy no puedo tengo que hacer”. Todo eso lo puedo entender por que ELLOS tienen una vida.

Las mamás que nos quedamos con los hijos después del divorcio vivimos felices; un tiempo con dolor por que la separación duele, pero al final, felices de tener a nuestros hijos con nosotras.

El problema es cuando te falta el dinero y tus hijos no pueden realizar “alguna actividad” porque al ex, pero aún papá de los hijos, no le alcanza.

Yo creo que, como a mí, como muchas otras madres divorciadas, ya no nos duele la separación porque sabes que estás mejor sin ese hombre que no era para ti. Pero qué pasa cuando piensas que tus hijos deberían estar disfrutando el dinero que él gasta con la nueva esposa y los nuevos hijos.

Él sale a comer fuera, y no piensa en sus hijos que no están comiendo con él. Se va de vacaciones y no sabe que sus hijos se quedaron en casa porque él solo cumple con dar mensualmente y el sueldo de mamá no alcanza para viajar.

Creo que los hombres olvidan muy rápido a su anterior familia; he conocido muy pocos que viven pendientes a diario de los hijos del anterior matrimonio.

Si se mudan lejos es peor porque ponen hasta de excusa que les sale muy caro visitarlos.

Creo en el divorcio y en encontrar la felicidad, pero creo más en educar a los hijos a comprometerse de verdad. Cuando miro alrededor, encuentro a muchas amigas divorciadas, o en el proceso de decidirse, o no, a vivir solas. Pensé que a los hombres de mi generación les había pasado algo y se dedicaron a abandonar hogares, pero no. Las mujeres de mi generación son valientes y hemos aprendido a amarnos, a tener amor propio; ese amor que nos impide aguantar infidelidades, maltratos físicos o psicológicos; y lo mejor, un amor por nosotras mismas que nos impide dejarnos maltratar por un ser que no nos merece.

En mi caso he escuchado a muchas madres decir “el nunca me trató mal” o “cuando vivíamos juntos era buen padre”, los hombres que dejan el hogar cambian. Y hasta los pocos hombres que viven muy pendientes de sus hijos después del divorcio también usan palabras fuertes para referirse a sus ex, o simplemente hablan mal de ellas. Creo que es porque culpan a la exesposa de que no los aguanto y tuvieron que irse, o porque nos llegan a aborrecer. Lo más triste es que todo eso lo reflejan en lo económico y en la falta de apego a los hijos.

Yo ahora entendí que prefiero ser la Mujer Maravilla, como mi ex me bautizó, prefiero eso antes que aguantarle infidelidades o maltratos. Si me llama y me insulta no me duele, si me niega dinero, no me castiga. Ahora lamento haber elegido un papá que no se quedó en casa, pero siento alivio porque se fue.

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