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09 de diciembre: Batalla de Ayacucho y la independencia de América del Sur

¿Cuál es el real significado de la Batalla de Ayacucho? Pretendemos que al finalizar la lectura de estas líneas usted, amable lector, pueda concluir si con la histórica batalla se logró o no la independencia de América del sur. Veamos.

En primer término, debemos tener presente el contexto internacional de la época. En el período 1808 – 1814 se produjo la ocupación francesa de España y así, con el rey Fernando VII en cautiverio, varias ciudades de las colonias americanas instalaron juntas de gobierno, como Quito en agosto de 1809, Buenos Aires en mayo de 1810, Santa Fe de Bogotá en julio de 1810, Santiago de Chile en septiembre de 1810 y Asunción en mayo de 1811. Luego de la liberación de Fernando VII, también se instaló la poco difundida Junta de gobierno del Cusco en agosto de 1814. Si bien no fue la primera en territorio peruano, sí fue la de más trascendencia. Ello porque comprometió un mayor espacio regional llegando su influencia a Arequipa, Huamanga, el alto Perú y Tarapacá.

La ilustre historiadora argentina María Sáenz Quesada precisa que la independencia de nuestras naciones se debió al desgaste natural del Imperio español. El cual ya había cumplido tres siglos en nuestro continente. Ciertamente, las primeras juntas de gobierno independientes también fueron consecuencia de otros dos factores: las guerras entre ingleses y franceses por lograr el control del comercio entre América y Europa, y la crisis del Imperio español de la primera década del siglo XIX.

Sin embargo, la instalación de aquellas juntas de gobierno no fue suficiente para extirpar el yugo colonial. Los patriotas americanos sabían desde antaño que debían librar muchas batallas para lograr la independencia definitiva del dominio español. Según diversas fuentes históricas, esta convicción libertaria se había gestado desde 1787. Tuvo la activa participación de Francisco de Miranda, Pablo de Olavide y Juan Pablo Vizcardo y Guzmán. Ellos, junto con otros patriotas americanos, impulsaron las gestiones encaminadas a lograr desvincularnos de la metrópoli. Contaron con el apoyo de Inglaterra y de los Estados Unidos de América. A estas naciones se les ofreció un tratado comercial sin monopolio e indemnización por los gastos en que incurriesen.

Además de los antecedentes señalados, es pertinente mencionar algunos hechos históricos trascendentes que se produjeron en el corto período 1820 – 1822, previos a la llegada del general Simón Bolívar al Perú.

El primero de ellos es el desembarco en Paracas de la expedición libertadora (septiembre de 1820). Con un ejército de casi cuatro mil hombres y once embarcaciones de la flota conducida por el vicealmirante Thomas Cochrane. Hay que destacar, además, algunas de las varias contribuciones genuinamente peruanas a la causa libertadora. La declaración de independencia de Trujillo (diciembre de 1820), tras la cual vinieron, sucesivamente, las de Piura, Cajamarca, Chachapoyas, Jaén y Maynas, precedidas éstas por las declaraciones de independencia de Huaura y Lambayeque. Además, resulta de gran relieve la contribución de las montoneras andinas, integradas por nativos y mestizos que empezaron a actuar desde 1820, cuyo asedio forzó al virrey José de la Serna a trasladarse al Cusco.

Naturalmente, la declaración de independencia del general San Martín en Lima tuvo gran trascendencia y permitió instalar el Protectorado (agosto de 1821 – septiembre de 1822). En este período en el que se sentaron las bases del nuevo Estado peruano y se consolidó el control de nuestro territorio costero. Dentro de ese período, se produjo la entrevista de Guayaquil entre Bolívar y San Martín (julio de 1822). En ella, se evidenciaron las diferencias políticas y militares que tenían los libertadores. Luego de la famosa entrevista, San Martín tomó la decisión de apartarse de todos sus cargos, dejarle las tropas a Bolívar y regresar a su patria.

Considerando estos antecedentes y el contexto internacional de la época, se puede entender mejor la llegada de Bolívar al Perú que ocurrió en septiembre de 1823. Si bien nuestro país había contribuido decididamente a su propia causa libertadora, era un naciente Estado en convulsión. Además sus dirigentes no tenían un derrotero común ni estaban cohesionados. Por ello, en ese escenario resultó oportuna la presencia de Bolívar en nuestra patria. Posteriormente y bajo el comando del general Antonio José de Sucre, las fuerzas patriotas vencieron en la batalla de Ayacucho, cuyo bicentenario se celebrará en dos años más.

Durante décadas se nos ha enseñado en las escuelas que con el triunfo de la batalla de Ayacucho se selló definitivamente la independencia de América del sur. Sin embargo, la última entrevista que concedió Pablo Macera (1929-2020) nos aproxima al verdadero alcance de dicha victoria patriota. En aquella ocasión le pregunté al gran historiador: ¿exactamente en qué momento se independizó el Perú? Él me contestó con firmeza: “El Perú aún no se ha independizado”. Lo señalado por Macera resulta cierto. Ello en la medida que tengamos claro que la batalla de Ayacucho significó el final del dominio administrativo virreinal de España en América del Sur. Pero no produjo la total independencia del Perú, ni menos aún su independencia económica.

No es casualidad que las naciones que le dieron el apoyo a los próceres americanos a finales del siglo XVIII, sean las mismas naciones beneficiarias del posterior dominio económico sobre nuestras tierras: Inglaterra y Estados Unidos de América.

Alberto Rivera Acuña-Falcón

Director Ejecutivo de la Asociación Cultural Bicentenario Perú

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