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Dictan ponencia magistral sobre la obra de Oswaldo Reynoso

Disertación estuvo a cargo de Luis Fernando Cueto. Autor chimbotano reveló varios aspectos en la producción literaria de Oswaldo Reynoso.

Ciclo clases maestras, “Claves Narrativas” de Oswaldo Reynoso, se denomina a la actividad que se realizó el último jueves en las instalaciones de la Biblioteca Municipal de Trujillo; y que tuvo como ponente al destacado escritor chimbotano, Luis Fernando Cueto Chavarría, ganador del Premio Copé de Novela  2011.

Respecto a la ponencia, Fernando Cueto resalta que en Luzbel, poemario y primer libro de Oswaldo Reynoso; se aborda el sentimiento de culpa, que es el tema central en toda la obra del autor arequipeño:

“En mí siempre estaba la curiosidad de saber por qué leer; o mejor dicho, por qué era necesario leer Luzbel, poemario de Oswaldo Reynoso, y no sus otros libros. Con los años he logrado tener ciertas respuestas. En dicho libro no solo el tema es del adolescente que está siendo testigo de su propia transformación; sino que hay un profundo sentimiento de culpa en alguien que ha caído en pecado. Me dio la idea que este poemario tenía un factor más profundo que una simple inspiración momentánea de un joven que quiere hacer poesía.

Este poemario se publicó cuando Oswaldo Reynoso tenía veinticinco años, pero escritos cuando bordeaba la  adolescencia. En todos los poemas y en sus obras hay una historia recurrente: cuando Oswaldo tiene catorce años y se escapa de Arequipa y se va a las playas de Mollendo, allí va a tener una experiencia erótica a través de la masturbación. Por tanto, la culpa es el leitmotiv de la obra de Oswaldo Reynoso. Asimismo, la mención de ángeles caídos enraizados también en Luzbel, proviene de la influencia de autores europeos, como de la saga de la poesía inglesa de John Milton: en el Paraíso y William Blake. En sí, Luzbel es el inicio de todo eso. Es el punto de partida de esa larga travesía que es la obra de Oswaldo Reynoso”.

De igual manera, el autor chimbotano dilucida sobre Los Inocentes, el libro más conocido de Oswaldo Reynoso. “Durante la década de 1950, se origina un levantamiento en Arequipa. El ejército toma Arequipa. Se llevan detenidos a los familiares de Oswaldo. Años después, Oswaldo Reynoso deja Arequipa y viaja para Lima.  Se produce un cambio rotundo, en el inicio de 1950 donde Lima sufre una gran transformación, una especie de revolución industrial, además de la migración de la sierra a la costa; esto produjo varios cinturones de pobreza en las principales ciudades de la costa. En ese tiempo, él vive en Breña con una tía. Él estudiaba en la Cantuta. Llegaba al Parque Universitario y del Parque Universitario se iba hasta Breña.

Caminaba toda la Colmena, pasaba todo el Parque de la Exposición, Avenida Alfonso Ugarte; en ese recorrido él veía muchos jóvenes que realizaban el mismo recorrido, pero eran pandillas de adolescentes; hijos de seres marginados, de los proletarios que ocupaban esos cinturones de pobreza: la nueva clase proletaria de Lima. Con esos jóvenes, Oswaldo Reynoso comenzó a frecuentar. En esos recorridos que realizan los jóvenes de los Inocentes, está el recorrido que hacía Oswaldo Reynoso; esa pelea que hace Cara de Ángel en el Parque de la Exposición, él había visto muchísimas veces a los chiquillos peleándose. Él se fue alimentando  de todo ello”.

Con relación a las influencias que tuvo Oswaldo Reynoso para escribir Los inocentes, el escritor chimbotano mencionó lo siguiente:

“Oswaldo había leído dos libros importantes para definir esta temática de los inocentes. Uno de ellos es Muerte en Venecia de Thomas Mann, donde hay un joven adolescente muy hermoso que era la atracción de este señor adinerado que llegaba a vacacionar a Venecia. Traía loco al señor, quien era homosexual. El otro libro, de Alberto Moravia, el Agostino; era un joven que va descubriendo la sexualidad a raíz de que descubre las relaciones que tiene su madre con un joven en un balneario. Este despertar juvenil a lo sexual es el argumento o leitmotiv que recorre los Inocentes. Son inocentes pero en el fondo son ángeles diabólicos, son niños que están descubriendo la sexualidad pero detrás de su inocencia está un rostro en plena búsqueda de los misterios de la sexualidad”

Resaltó que Los inocentes es una obra de formación donde Reynoso realizó su propio descenso al infierno para poder escribirla; “El descenso al infierno, como ocurre con Orfeo, le pasa también a Oswaldo Reynoso. El mito de dejar atrás el pasado y empezar un futuro revestido de una nueva ideología; hacerse fuerte para enfrentar el nuevo mundo que nos va a tocar vivir, a través del Marxismo y poder afrontar la nueva realidad que le tocaba vivir en Lima de los años 50″.

“Para escribir los inocentes, Oswaldo tuvo que hacer su propio descenso y tuvo que formarse su propia ideología, Los inocentes, son historias abiertas que no tienen un final, parecen relatos de circunstancias, no tienen la concepción de un cuento. Es un libro de formación porque los personajes están en pleno cambio; son jóvenes adolescentes que están en pleno descubrimiento de sus pulsiones sexuales, de su vida, de sus metas”.

Luis Fernando Cueto también analizó otras de las obras de Oswaldo Reynoso, como es En octubre no hay milagros:

En 1965, publica En octubre no hay milagros. En dicha obra se advierte varios niveles de narración; uno de los personajes, un señor adinerado, se enamora de un joven; asimismo aborda la historia de la familia Colmenares que será desalojada de la casa. De igual manera en la novela hay una chica que está a punto de perder su virginidad por otro chico de clase alta.  En octubre no hay milagros, que tiene la influencia de Michel de Foucault y también de Jean Genet; se nos muestra las distintas formas que había en el Perú en esos años para ejercer el poder a través de la religiosidad, una manera de instrumentación para mantener a la gente en estado de ensimismamiento.

Otro estado es a través del sexo, por ejemplo en el personaje, este adinerado que tenía a un joven sometido a sus antojos, y a la vez la hija de este señor Colmenares que será desalojado también está sometida a través del sexo por alguien que tiene dinero. Otra instrumentación del poder, es el dinero, donde se compran conciencias, se tienen gentes como si fueran vasallos o sirvientes. Además se halla la política como otra forma de manipulación; como ocurre con este personaje, el señor que controla bancos y que pone a los ministros que quiere. Todas esas formas de instrumentación se plasman a través de la ceremonia del Señor de los Milagros”.

Escrito por nuestro colaborador Guillermo Francisco Salvador Saldarriaga, Licenciado en Ciencias de la Comunicación

Guillermo Salvador Saldarriaga
Escritor y comunicador. Amante de las artes, la cultura y las letras.

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